AIRE96FM

29/07/2026

CULTIVANDO LA VIDA ESPIRITUAL

P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Todos sabemos que en el mundo en que vivimos la realidad material nos envuelve cada día. El siglo XXI se ha encargado de promover y hacer notar que los placeres, las «libertades» de viajar, pasarla bien y comprar muchas cosas, son lo que realmente hace «feliz» al ser humano. Por eso no nos puede extrañar que los medios tecnológicos se hagan eco de vivir de propagandas comerciales de todo tipo, porque los intereses económicos son en este momento lo que está moviendo las decisiones de un gran número de personas.

El afán y el deseo de experimentar nuevas emociones son parte de las motivaciones que están conduciendo a muchas personas a vivir, porque, al parecer, la realidad material está cada vez más ocupando el centro de los seres humanos; de ahí que comida, lujos y caprichos sean la prioridad de aquellos que se olvidan de su condición espiritual. Aunque, en la práctica, es más fácil vivir atado a lo volátil que abrirse a la trascendencia de mirar un poco más allá de lo pasajero, superficial y superfluo.

Somos seres espirituales, no solamente seres materiales. El que nos creó, el autor del mundo y del universo, nos hizo con la dimensión humana y espiritual. Por tanto, inclinar nuestro ser hacia un solo lado es una decisión ingenua, confiada y apresurada. Pues la vida es un equilibrio. Ya lo dice la expresión popular: «Todo en exceso hace daño». Llevarse de los sentimientos, de las emociones momentáneas y de los deleites de la vida es una actitud infantil y poco realista…

Hay que buscar y aprender a cultivar la vida del espíritu. Hacer todo lo posible por sacar tiempo para reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas. Darse la oportunidad de meditar y contemplarlo en su creación. También es bueno disminuir la prisa y sustituir la preocupación por la ocupación en lo que nos toca. Además, como dice el refrán: «La desesperación es parte del fracaso». Pero la vida de fe nos lleva a la calma, al sosiego y a la prudencia, ya que, a medida que vamos entrando en el camino de las realidades divinas, vamos dejándonos iluminar por el Espíritu, y cuando esto sucede, la forma de vivir, pensar y actuar se vuelve diferente: se comienza a entender el valor y el significado profundo de Dios en el corazón de todo ser humano.

En definitiva, hay que hacer un inventario personal de nuestra vida interior. Observar y tener conciencia del lugar que ocupa Dios en nuestras decisiones. Ver la frecuencia con la que nos acercamos a sus designios y enseñanzas. Porque Dios siempre estará ahí, pero es responsabilidad de cada individuo no permitir que el Creador pase delante de sus ojos y no se detenga a transformar su vida. En otras palabras, hay que hacerle espacio al Maestro de Maestros, al Señor de Señores, porque si Él está en nuestra vida, todo es luz, todo es gracia. Y tú, ¿estás cultivando tu vida espiritual?

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«Reflexionando la palabra» amplía su cobertura nacional y se incorpora a la programación de RNN2, Canal 67

 CRÓNICA DE FE:

Por P. Domingo Vásquez Morales: dvasquezmorales@gmail.com

Santo Domingo. — El programa radial y televisivo «Reflexionando la palabra» continúa fortaleciendo su presencia en los medios de comunicación dominicanos con la incorporación de una nueva plataforma de transmisión. A partir de este sábado, el espacio será difundido por RNN2, Canal 67, en el horario de las 8:00 de la mañana, ampliando su alcance y llevando su mensaje de fe y esperanza a un mayor número de hogares en todo el país.

La llegada a esta nueva señal representa un paso significativo en la trayectoria del programa, que desde sus inicios ha mantenido el propósito de ofrecer una propuesta de evangelización, reflexión y orientación espiritual para las familias dominicanas.

Actualmente, «Reflexionando la palabra» forma parte de la programación de una amplia red de medios católicos y comunitarios, entre ellos Radio María Dominicana, Tele Vida, La Voz de María, Aire 96.5 FM, Luz Divina TV, Boca Chica TV3, Tele Sur, TV Cotuí y Global TV, consolidando una presencia cada vez más sólida en la radio, la televisión y las plataformas digitales.

Un proyecto de evangelización con ocho años de trayectoria

Fundado en mayo de 2018, el programa ha experimentado un crecimiento sostenido gracias al respaldo de su audiencia y al compromiso de su equipo de producción con la difusión del Evangelio.

El fundador y conductor general del espacio, padre Domingo Vásquez Morales, expresó su agradecimiento por este nuevo logro, destacando que representa un impulso para continuar llevando la Palabra de Dios a más personas.

“Damos infinitas gracias a Dios y a todos los oyentes y televidentes por el respaldo constante que nos han brindado desde mayo de 2018, cuando nació el programa. Este crecimiento es fruto de la gracia divina y de la fidelidad de nuestra audiencia”, manifestó el sacerdote.

Además de sus transmisiones por radio y televisión, «Reflexionando la palabra» mantiene una activa presencia en el entorno digital. Sus seguidores pueden acceder a cada emisión a través de sus canales oficiales en YouTube y Facebook, donde el programa comparte reflexiones, contenidos formativos y mensajes de acompañamiento espiritual.

La producción también mantiene abiertos sus canales de comunicación con la audiencia. Los interesados pueden realizar consultas, enviar sugerencias o compartir testimonios llamando o escribiendo por WhatsApp al 829-694-1948, así como mediante el correo electrónico aire96fm@gmail.com.

Con su incorporación a RNN2, Canal 67, «Reflexionando la palabra» reafirma su compromiso de continuar siendo un espacio de encuentro con Dios, reflexión y crecimiento espiritual, fortaleciendo su misión evangelizadora y acercando el mensaje del Evangelio a miles de familias dominicanas.

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28/07/2026

León XIV pide afrontar los desafíos de la IA con sabiduría y responsabilidad

 En un mensaje firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, el Pontífice alentó a los participantes del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia a promover una comunicación que proteja la dignidad humana y ponga la tecnología al servicio de la verdad y el bien.

Por Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

El papa León XIV llamó a los comunicadores de la Iglesia a afrontar los desafíos de la inteligencia artificial con sabiduría y responsabilidad, colocando en el centro la dignidad de la persona humana y el servicio a la verdad.

El mensaje pontificio —dirigido a los organizadores, ponentes y participantes del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, que se celebra en la Pontificia Universidad Católica de Chile los días 27 y 28 de julio de 2026— fue firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y remitido al arzobispo de La Serena y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. René Rebolledo Salinas.

En su saludo, el Santo Padre alentó a promover una comunicación que, ante el rápido avance tecnológico, sepa custodiar la dignidad humana y poner cada herramienta al servicio de la verdad y del bien común. Asimismo, pidió que el Espíritu Santo ilumine las reflexiones del encuentro para que la comunicación eclesial contribuya al diálogo entre las personas y al anuncio del Evangelio. Finalmente, el Pontífice confió los frutos del seminario a la intercesión de la Santísima Virgen María e impartió su bendición apostólica a los asistentes y a sus familias.

El mensaje se enmarca en un evento que reúne a comunicadores, agentes pastorales, académicos y representantes eclesiales de América Latina y el Caribe para discernir el impacto de la inteligencia artificial en la misión evangelizadora, analizando tanto sus oportunidades como sus implicaciones éticas, culturales y pastorales.

La convocatoria adquiere especial relevancia tras la publicación de la encíclica Magnifica humanitas, marco de referencia para reflexionar sobre la relación entre tecnología y dignidad humana. En este contexto, el seminario busca favorecer un discernimiento compartido sobre cómo comunicar la fe en un entorno digital en constante transformación.

Durante la inauguración, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, subrayó la necesidad de comunicar desde criterios capaces de construir comunidad frente al individualismo. Destacó la verdad, el bien, la belleza y la utilidad como referencias clave, advirtiendo que la inteligencia artificial no puede abordarse como una cuestión puramente técnica: «El debate debe situar en primer plano la dignidad humana y la búsqueda de la verdad, promoviendo el diálogo, la fraternidad y el encuentro».

Por su parte, el rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos de la Llera, planteó que la inteligencia artificial interpela aspectos centrales de la antropología cristiana. Refiriéndose tanto a sus aportes positivos (como los avances médicos) como a sus riesgos (los sesgos algorítmicos, los deepfakes y la manipulación digital), recordó que la tecnología no es buena ni mala en sí misma, sino que la responsabilidad recae en quienes la diseñan, regulan y utilizan.

A través de las imágenes bíblicas de Babel (asociada a la uniformidad) y Pentecostés (asociada a la comunión en la diversidad), el rector contrapuso los caminos que puede tomar el desarrollo tecnológico, en sintonía con el llamado del Papa a evitar que la tecnología derive en aislamiento o deshumanización.

Mons. René Rebolledo Salinas destacó que este encuentro constituye una expresión concreta de sinodalidad. En línea con la encíclica Magnifica humanitas, reiteró que la dignidad inviolable de la persona humana debe ser el principio, criterio y fin de todo desarrollo tecnológico y científico, al tiempo que expresó la disposición de los obispos chilenos a participar desde la escucha y el diálogo.

El seminario abordó también la dimensión espiritual de la IA. El P. Antonio Spadaro SJ, subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación, advirtió que la tecnología se ha convertido en un «entorno mental, cultural y espiritual». Por ello, afirmó que «antes de la ética está la espiritualidad, y antes de la norma, el discernimiento interior», definiendo a la inteligencia artificial como «una prueba para el alma».

Para el sacerdote jesuita, el reto decisivo no consiste en lograr máquinas más humanas, sino en preservar la humanidad de las personas y cultivar aquellas dimensiones que ningún algoritmo puede sustituir: la búsqueda de sentido, la experiencia de la fragilidad, la gratuidad, el silencio y el encuentro con el otro.

En la misma línea, durante la misa del seminario, el cardenal Chomali recordó que Magnifica humanitas es «un tratado de espiritualidad que nos invita a hacer discernimiento», e instó a los comunicadores a preguntarse no solo qué o cómo comunicar, sino para qué, poniendo las herramientas digitales al servicio de la verdad, el bien común y el Evangelio.

El programa del seminario contempla, además, paneles sobre comunicación eclesial, visitas papales, escrutinio público, espiritualidad digital y nuevos lenguajes para la evangelización.

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27/07/2026

UN CALOR EXORBITANTE

 POR CÉSAR DALMASÍ

Diversos son los motivos que están provocando las altas temperaturas en nuestro país, como, por ejemplo, el nivel de humedad relativa del aire (recordemos que somos una isla y estamos rodeados de agua), el verano, que es la estación del año que siempre es más calurosa, y la masa de aire muy seco que viene desde África convertida en el llamado polvo del Sahara, entre otros factores.

Según los expertos, el calor intenso como el actual provoca en las personas desequilibrio emocional y psicológico, como irritabilidad, fatiga mental, ansiedad e inquietud. El efecto del calor no permite un correcto sueño por la noche, porque, es obvio, no todos pueden climatizar su entorno y, como se sabe, el intenso calor también provoca mal humor en los individuos.

Es por todo esto que en los días extremadamente calurosos siempre se registran más conductas impulsivas o violentas que en los días con temperaturas más bajas. Los niveles de temperatura más altos en los últimos tiempos han alcanzado los 40 grados Celsius como sensación térmica, porque se podría tener una temperatura de 33 grados Celsius, pero sentirse una sensación térmica mayor debido a los factores mencionados más arriba.

La Organización Mundial de la Salud ofrece algunas recomendaciones y consejos para combatir el calor extremo, como mantenerse hidratado, tomar agua aunque no se sienta sed, evitar bebidas muy azucaradas, no tomar el sol en el horario de diez de la mañana a cuatro de la tarde, no hacer ejercicio en ese mismo período de tiempo y usar ropa ligera y de colores claros.

De mi parte, creo también adecuado y muy favorable consumir jugos naturales, frutas, verduras y vegetales; evitar bebidas irritantes; reducir en lo más posible el alcohol; y, en la medida de las posibilidades, disfrutar de espacios de ocio y esparcimiento en parques y zonas que tengan vegetación. Al final, todo esto es beneficioso para la salud en términos generales.

Es importante manejar los estados emocionales y psicológicos en términos de la cotidianidad y la vida de relación, socialmente hablando, con especial atención cuando se conduce por nuestras calles. Ante una reacción de violencia, no se debe responder al mismo nivel; se debe ser tolerante y hacer caso omiso a cualquier provocación que pueda degenerar en discusiones, enfrentamientos físicos o cualquier acción de violencia y agresividad.

Como reza el dicho, para pelear se necesitan dos, así que siempre es mejor pedir disculpas, usar palabras suaves y en tono bajo, y no hacer gestos corporales que puedan generar reacciones adversas en el otro. Si la situación se pone incontrolable, se debe hacer como dice la sabiduría popular: para que digan «aquí murió», mejor que digan «por aquí corrió», o hacer como decía mi mamá, Eufemia Santana: el que evita no es cobarde.

Hay que tomar en cuenta que, además del sofocante calor —que ya sabemos que provoca cambios conductuales—, también cada persona tiene su realidad particular, situaciones familiares, angustias, preocupaciones y hasta frustraciones; pero, además, las realidades adversas que tenemos como Estado nación. Todo eso en su conjunto lleva a un ambiente y a una difícil convivencia social.

Así que no olvide que un golpe de calor es una emergencia muy peligrosa. Por tal razón, cada quien tiene la responsabilidad de ser ecuánime, tolerante, inteligente y actuar con sosiego, moderación y cautela; y, especialmente, ante la falta de fe, infundir esperanza; ante el odio, imponer el amor; ante la violencia, presentar la paz; si te insultan, no respondas igual. La blanda respuesta aplaca la ira y de seguro que así bajamos la violencia y nuestra convivencia se hace más pacífica y llevadera.

En buen dominicano, hágase el loco y cójalo suave.


El autor es periodista cesardalmasi@hotmail.com

Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana



Sínodo: «Hacer memoria», la guía hacia las Asambleas de 2027


La Secretaría General del Sínodo publicó este 27 de julio un documento en el que ofrece a los obispos ya los equipos sinodales criterios prácticos y orientaciones para la preparación y celebración de las Asambleas de Evaluación, previstas para el primer semestre de 2027, con las que culminará la etapa titulada «Hacer memoria». El cardenal Mario Grech afirmó: «Hacer memoria es reconocer lo que Dios ha permitido que madure en el camino de nuestras comunidades para capacitarnos para la conversión».

Noticias del Vaticano

La Secretaría General del Sínodo publicó este 27 de julio el subsidio titulado «Hacer memoria» . El documento, disponible en varios idiomas en el sitio web synod.va , tiene como finalidad acompañar a las Iglesias locales —diócesis y eparquías (las diócesis de las Iglesias católicas orientales)— en la preparación y celebración de sus Asambleas de Evaluación, previstas para el primer semestre de 2027, con las que concluirá la fase denominada «Hacer memoria».

«Evaluar no es un ejercicio técnico, sino una experiencia de gratitud y de verdad», explica el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. «Hacer memoria significa reconocer lo que el Señor ha realizado en el camino de nuestras comunidades y dejarnos guiar hacia los siguientes pasos. Así es como una Iglesia se vuelve cada vez más capaz de conversión».

La nota que acompaña el documento explica que, en la Sagrada Escritura, «hacer memoria» no significa mirar únicamente al pasado, sino reconocer la acción de Dios en la historia para discernir el presente y abrirse al futuro.

En este sentido, las orientaciones invitan a cada Iglesia local a leer, con gratitud y sinceridad, el camino recorrido durante la fase de implementación del Sínodo, reconociendo los frutos que han madurado y los pasos que todavía están llamados a dar.

El documento se sitúa en continuidad con los principales textos del proceso sinodal, entre ellos el Documento Final , los Esquemas para la Fase de Implementación (29 de junio de 2025) y Hacia las Asambleas 2027-2028 (20 de mayo de 2026), constituyendo el instrumento operativo para esta etapa de carácter local.

Las orientaciones están dirigidas principalmente a los obispos y eparcas, responsables de la elaboración de los informes, así como a los equipos sinodales encargados de animar el proceso. Más que proponer un modelo rígido, el documento ofrece un itinerario flexible, con preguntas, criterios y sugerencias prácticas que deberán adaptarse a la realidad de cada Iglesia particular.

Asimismo, recoge la invitación del papa León XIV, quien, durante el discurso de clausura del Consistorio Extraordinario celebrado los días 26 y 27 de junio de 2026, recordó que «la sinodalidad es un estilo espiritual. Nace del encuentro, crece mediante la escucha y madura a través del discernimiento».

El subsidio está estructurado en dos partes estrechamente vinculadas.

La primera acompaña la elaboración del Informe Narrativo , documento en el que cada Iglesia local relata el camino recorrido. Este informe nace de una relectura espiritual articulada en tres etapas: la recopilación de la memoria, el reconocimiento y la escucha de los «signos», y la comprensión de los procesos de transformación, interpretados a la luz de las tres conversiones propuestas en el Documento Final: la conversión de las relaciones, la de los procesos eclesiales y la de los vínculos.

La segunda parte ofrece orientaciones para la preparación y celebración de la Asamblea de Evaluación, convocada por el obispo como una experiencia profundamente espiritual. Este proceso culminará con la aprobación del Informe Narrativo en su versión definitiva y con la redacción de una Carta dirigida a las demás Iglesias.

Esta carta remite a las litterae communionis , las antiguas «cartas de comunión» mediante las cuales las primeras comunidades cristianas daban testimonio de su fe y fortalecían los lazos de comunión entre las Iglesias.

El Informe Narrativo y la Carta constituirán la contribución que cada Iglesia local ofrecerá al camino común de toda la Iglesia, en el espíritu del «intercambio de hechos». Una vez aprobados documentos por el obispo, ambos serán enviados al equipo sinodal nacional o regional y posteriormente remitidos a la Secretaría General del Sínodo antes del 30 de junio de 2027 .

Las Asambleas de Evaluación diocesanas y eparquiales abrirán una nueva etapa del proceso sinodal. Durante la segunda mitad de 2027 se celebrarán las asambleas de las Conferencias Episcopales y de las estructuras jerárquicas de las Iglesias católicas orientales. En los primeros cuatro meses de 2028 tendrán lugar las Asambleas Continentales y, finalmente, en octubre de ese mismo año, se celebrará en el Vaticano la Asamblea Eclesial, con la que culminará el proceso de implementación del Sínodo 2021-2028.

Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana



El valor de la vida ante la deshumanización

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

No deja de inquietar en lo más profundo, el observar como la progresiva degradación moral y social, conduce peligrosamente a la sociedad al fenómeno de la deshumanización; revelando así, una sombría brecha entre los principios éticos y las prácticas impersonales que dominan la actualidad.

Lo expresado anteriormente más que inducir a caer en una postura extrema de desaliento es una oportunidad para analizar cómo evitar que la dignidad humana y el valor de la vida se degraden cada día más, a pesar de los tantos tratados, discursos, ensayos y leyes existentes.

Por tanto, es indispensable pasar de transformar esos principios que se tornan en la práctica en abstractos, hacia acciones más concretas y efectivas. También, es necesario que esto no sólo se trate como una cuestión jurídica, sino también un problema muy serio, en el entendido del enorme sufrimiento que genera.

Por ende, es ineludible realizar una parada que posibilite reflexionar en lo particular y colectivo sobre el valor de la vida humana; para luego proceder a disipar ese espíritu de la deshumanización y muerte; el cual campea crudamente en la sociedad actual, evaporizando con su olor repugnante la belleza de la dignidad y amenazando despiadadamente el respeto a la vida.

En ese orden, obliga por empezar a no caer en relativizar la protección a la vida; ya que de establecerse ese criterio abriría la puerta a la justificación de la violencia, la discriminación y la vulneración de los derechos humanos contra los más débiles. Entender que cuando la existencia humana pierde su carácter sagrado o innegociable, la sociedad corre el riesgo de caer en la insensibilización moral.

Al respecto, se sugiere que antes de pretender relativizar un derecho fundamental absoluto como lo es el principio a la vida; lo mejor sería crear un ambiente favorable a ese valor inalienable, no contrario a este. Esto obliga a entender que atentar contra la dignidad ajena no solo perjudica a la víctima, sino que también corrompe al agresor. Al violar la dignidad de otro, quien actúa se degrada a sí mismo, perdiendo su propia integridad moral.

El punto clave de lo expresado con anterioridad es tener claro que cuando la vida humana se banaliza, se reduce a un mero instrumento, utilidad o número, lo que inevitablemente abre la puerta a la deshumanización.

En ese contexto, la filósofa Hannah Arendt advierte que “la muerte de la empatía humana es uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie”; con esta frase luminosa se resalta cómo la incapacidad de sentir y pensar desde el punto de vista del otro allana el camino para la violencia y la deshumanización.

Por consiguiente, para construir un ambiente favorable al respeto de la vida que reconozca la humanidad en los demás sin excepción; el Estado debe implementar políticas públicas integradas y programas sociales que prioricen los derechos humanos de toda la colectividad. Estas políticas deben superar el individualismo y las ambiciones desmedidas de unos pocos, promoviendo la dignidad, la igualdad y la justicia social.

Asimismo, urge humanizar aquellos espacios que se han deshumanizado; pero para lograr ser efectivo en tal propósito, se requiere detener el ciclo de tratar a las personas como objetos o medios para un fin. Por ejemplo, no se puede seguir normalizando desde las redes sociales y ciertos programas interactivos en radio y televisión, esos insultos soeces y esas actitudes de desprecio que terminan erosionando la empatía.

De igual manera, nunca dejará de ser una prioridad humanizar la atención sanitaria y la seguridad social teniendo como centro el respeto a la persona. Su cumplimiento es clave para prevenir sufrimientos y garantizar equidad en el acceso a esos servicios esenciales.

Por igual, el respeto al valor de la vida se debe comunicar para el bien de la dignidad, lo que implica ejercer la palabra y la imagen con responsabilidad, respetando el honor, el buen nombre y la integridad de las personas. Hay que reconocer que todo lenguaje deshumanizador va de la mano con el comportamiento violento y esto tiende a dañar el tejido social.

En tal sentido, se requiere empezar a desarmar el lenguaje; es decir, aprender a medir lo que vamos a decir. Dado que una palabra le da vida al amor y otra puede matar al corazón. Comprender que, un gesto de comprensión, reconocimiento o ternura revive la sana convivencia; en cambio, una crítica ácida, un silencio hostil, una mentira o calumnia pestilente destruye.

En definitiva, urge promover el valor de la vida como resistencia auténtica a la inhumanidad; el cual no se limita a grandes hazañas históricas o esporádicas; reside en pequeños actos de misericordia y humanidad diaria que den constancia del bien, incluso cuando nadie observa. Por ejemplo, en elegir el perdón frente al resentimiento; la bondad ante la crueldad; la cordura y la prudencia como herramientas fundamentales para desactivar la ira; la empatía como antídoto directo contra la indiferencia e insensibilidad, entre otros más.

La suma de gestos de amor, respeto o cuidado, repetido con perseverancia, genera un cambio profundo, esperanzador y sostenible en el entorno. Estas pequeñas decisiones cotidianas transforman las relaciones, fortalecen la comunidad y construyen una cultura de humanidad sin necesidad de reflectores.


Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana