AIRE96FM

21/02/2026

Valoremos Nuestra Identidad Dominicana

Por Leonor María Asilis Elmudesi

Ante la cercanía de la más importante fiesta patria, en ocasión de un aniversario más de nuestra Independencia, hoy dedico estas líneas a nuestra amada nación: la República Dominicana.

Hoy es más que oportuno, diría necesario aumentar nuestro amor y dedicación a nuestra patria, con el objetivo de fortalecerla y engrandecerla.

Me podrían preguntar algunos, ¿en qué sentido me refiero a fortalecerla? La respuesta va directamente al sentido de pertenencia de los dominicanos por nuestra tierra y nuestra gente. Sólo así podremos construir un futuro en unidad y prosperidad.

Entender nuestra historia tan única y especial desde la llegada de los colonizadores en 1492, pasando por la lucha por la independencia en 1844, y las batallas para defender nuestra soberanía, cada tramo histórico ha esculpido nuestra identidad nacional. 

Lo primero, tener a Dios como nuestro norte, tal cual está estampado en nuestro Escudo. Y es que nuestro pueblo está profundamente enraizado en la fe cristiana, con la Biblia y la cruz al centro del mismo escudo en la bandera tricolor pero sobretodo en el corazón de todos los dominicanos.

Recordar a nuestros héroes, como Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella junto a los demás que lograron independizar a nuestro país de Haití, quienes sacrificaron tanto por la patria y cuyo legado nos enseña el valor de la libertad y la importancia de la unidad en momentos de crisis. Y es que conocer esta historia nos conecta profundamente con nuestra herencia, la cual no solamente es motivo de orgullo sino de compromiso porque nuestra generación está llamada a preservarla y custodiarla para nuestras futuras generaciones.

Aquilatemos nuestro tesoro: República Dominicana es un crisol de cultura, y desde la música, a través del merengue hasta la bachata, contagiamos con nuestra alegría y calidez al mundo; nuestros paisajes impresionantes: montañas, playas de arena blanca y una biodiversidad que nos distingue en el Caribe.

Nuestra gente es lo mejor. La resiliencia y el espíritu emprendedor de los dominicanos es muy evidente. Nos destacamos desde nuestra tierra y en nuestra diáspora en todo el mundo: para muestra no solo un botón, señalaré varios. Múltiples artistas han llevado la bandera dominicana a escenarios internacionales (Juan Luis Guerra, Johnny Ventura etc.). En el deporte, figuras como Juan Marichal, David Ortiz, etc. han brillado globalmente, inspirando a nuevas generaciones a seguir sus pasos.

Sin embargo, nuestra patria también enfrenta retos significativos (desigualdad, corrupción, inmigración ilegal masiva, la preservación del medio ambiente etc son grandes desafíos. 

Hago un punto aparte en la soberanía que es un concepto vital para nuestro pueblo. Esto implica no solo la libertad política, sino también la capacidad de decidir nuestro destino. Conocer y valorar nuestra identidad cultural nos ayuda a unirnos como nación. La diversidad cultural es nuestra fortaleza; cada aspecto de nuestras tradiciones, lenguaje y costumbres contribuye a la esencia dominicana que debemos celebrar.

La educación en moral y cívica es más que clave. Incorporar la enseñanza de nuestra historia y cultura en las escuelas a cultiva un sentido de pertenencia desde una edad temprana. Asimismo, los proyectos comunitarios que fomentan el orgullo nacional: desde campañas de limpieza hasta festivales culturales fortalecen el tejido social.

 Involucrémonos en nuestras comunidades. Respetemos y valoremos nuestras diferencias, recordando que nuestro país se construye en base a la unidad. Participemos activamente en el desarrollo de nuestra nación reconociendo que es responsabilidad de todos. Vigilemos, aportemos, cuestionemos y busquemos siempre lo mejor para nuestra patria.

¡Que viva la República Dominicana! ¡Dios la bendiga hoy y siempre!

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20/02/2026

Cuaresma:

 40 Días para Sanar, Perdonar y Poner la Mirada en el Amor

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es un tiempo de reflexión, oración y conversión. Es un tiempo para mirar hacia dentro de nosotros mismos, para reconocer nuestros errores y debilidades, y para buscar la misericordia y el amor de Dios. En este tiempo de Cuaresma, queremos reflexionar sobre tres aspectos importantes: sanar, perdonar y poner la mirada en el amor.

La Cuaresma es un tiempo para sanar las heridas del pasado. Todos tenemos heridas, algunas visibles y otras no. Pero Dios nos ofrece su amor y su misericordia para sanar esas heridas. En el Evangelio de san Mateo, Jesús dice: «No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos» (Mt 9,12). Jesús es el médico que nos sana, que nos cura y nos restaura.

La Cuaresma es también un tiempo para perdonar. El perdón es un proceso difícil, pero es necesario para nuestra propia sanación y liberación. En el Jesús, en el Evangelio de san Mateo, nos enseña a perdonar a nuestros enemigos y a amar a aquellos que nos persiguen (Mt 5,44). El perdón no significa olvidar o justificar el mal, sino liberar a la persona que nos ha ofendido de la carga de nuestra ira y resentimiento.

La Cuaresma es un tiempo para poner la mirada en el amor de Dios. A través del Apóstol san Juan, Jesús nos dice: «Dios es amor» (1 Juan 4,8). El amor de Dios es el centro de nuestra fe, es el motor que nos impulsa a amar a los demás. En este tiempo de Cuaresma, queremos enfocarnos en el amor de Dios, en su misericordia y en su compasión.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es un tiempo de transformación y renovación. Es un tiempo para sanar, perdonar y poner la mirada en el amor de Dios. Queremos invitarlos a unirse a nosotros en esta jornada de Cuaresma, a reflexionar sobre su vida, a buscar la misericordia de Dios y a experimentar su amor transformador.

Padre celestial, te damos gracias por este tiempo de Cuaresma. Ayúdanos a sanar nuestras heridas, a perdonar a aquellos que nos han ofendido y a poner la mirada en tu amor. Queremos experimentar tu misericordia y tu compasión en nuestra vida. Amén.

– Génesis 18,27 – «Entonces Abraham respondió y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar con mi Señor, aunque soy polvo y ceniza».

– Job 30,19 – «Me ha echado en el lodo, y soy como el polvo y la ceniza».

– Salmo 102,9 – «Porque he comido ceniza como pan, y mi bebida ha mezclado con lágrimas».

– Isaías 44,20 – «Come ceniza, el corazón engañado le ha hecho errar, y no librará su alma, ni dirá: ¿No es mentira lo que tengo en mi mano derecha?» – Jonás 3,6 – «Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su trono, y se despojó de su ropa, y se cubrió de ceniza y se sentó en el polvo».

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19/02/2026

40 días por la Vida invita a orar por el fin del aborto en esta Cuaresma 2026

SANTO DOMINGO, 18 de febrero de 2026 – Este Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma y, con ella, el comienzo de la campaña internacional de oración 40 Días por la Vida. Miles de voluntarios en 64 países se unen simultáneamente en una jornada global a favor de la vida y por el fin del aborto. En la República Dominicana, la campaña se extenderá hasta el 29 de marzo, Domingo de Ramos, e incluirá un acto especial el 25 de marzo en la Catedral Primada de América por el Día del Niño por Nacer.

Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, exhortó a la Iglesia dominicana a sumarse a esta jornada de oración y ayuno mediante una carta circular. El acto de apertura contó con la bendición del Reverendo Padre Mario de la Cruz Campusano, Vicario Episcopal de la Pastoral Familia y Vida, junto a Martharís Rivas, directora de la campaña en Santo Domingo.

«Oramos para que nuestros congresistas fiscalicen y aseguren la vigencia de un Código Penal que defienda la vida desde la concepción hasta la muerte natural», expresó la organización. Además de las peticiones legislativas, la campaña enfoca sus intenciones en la sanación espiritual de mujeres que han pasado por un aborto y en el apoyo a quienes enfrentan embarazos en dificultad.

40 DÍAS POR LA VIDA es una organización internacional que, desde 2007, reporta haber salvado más de 26,000 vidas y logrado el cierre de 184 clínicas de aborto a nivel mundial. Su labor se basa en tres pilares:
Oración y ayuno.
Vigilia pacífica presencial.
Integración comunitaria.

En esta edición, se sumarán movimientos de la Unión Nacional de Instituciones Laicales Católicas (UNILCA), grupos pastorales y diversas denominaciones cristianas, unidos bajo el tema de la defensa de la vida en todas sus etapas y por el fin del aborto.

Es una misión dirigida a acabar con el aborto localmente mediante la oración, el ayuno y la sensibilización comunitaria. Para más información y seguimiento de las peticiones, puede visitar sus redes sociales en @40diasporlavidaRD.

Contacto de Prensa:
Nombre: Yordelis Coss (Enc. Comunicación) y Martharís Rivas (Directora)
Correo: 40diasporlavidasd@gmail.com
Web: www.40daysforlife.com

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18/02/2026

Mons. Manuel Antonio Ruíz celebra el Miércoles de Ceniza en Megacentro

 “Pongan en cuarentena el corazón”

SANTO DOMINGO ESTE – Con un llamado a la transformación interior y la paz social, cientos de fieles se congregaron en la Plaza MegaCentro para dar inicio a la Cuaresma con la tradicional celebración del Miércoles de Ceniza.

La celebración eucarística fue presidida por Mons. Manuel Antonio Ruiz, obispo de Stella Maris, quien estuvo acompañado por los sacerdotes: P. Alejandro Valera (Vicario General de la diócesis), P. Ricardo de la Rosa (Vicario del clero de la diócesis) el P. Jocelyn Antoine, CM (Párroco de P. San Vicente de Paúl, zona Los Mina), y otros miembros del clero de la diócesis.

​Ejes centrales de la homilía

​Durante el acto litúrgico, el prelado enfatizó que este tiempo no debe ser visto como un rito externo, sino como una oportunidad de sanación profunda.

– ​La verdadera conversión: Mons. Ruiz aclaró que convertirse no es cambiar de religión, sino transformar la vida interior. «Convertirse es cambiar de corazón», puntualizó.

– ​La «Cuarentena Espiritual»: Hizo una analogía con el aislamiento médico, sugiriendo que el espíritu necesita 40 días de descanso, silencio y disciplina para sanar antes de la Pascua.

– ​Coherencia en el sacrificio: Criticó el exhibicionismo en redes sociales sobre los sacrificios personales. Instó a vivir el ayuno, la oración y la limosna con sinceridad y discreción.

​Compromiso Social y Paz

Ante la realidad de violencia que afecta a las comunidades, el obispo hizo un llamado directo a los cristianos:

“La transformación social comienza con el cambio del corazón y con un testimonio coherente de fe en la vida cotidiana.”

​Cierre de la celebración

La celebración culminó con la imposición de la ceniza, símbolo de la fragilidad humana y el compromiso de renovación. Con este acto, la Iglesia local deja formalmente inaugurado el camino cuaresmal, invitando a la oración, reconciliación, conversión y al compromiso social.

DIRECCION DE COMUNICACION Y PRENSA – DIOCESIS STELLA MARIS.

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El Papa: No quedarnos entre las cenizas del mundo, sino convertirnos y reconstruir

 Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano.  Fuente: vaticannews.va

“Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya una premonición y un testimonio de resurrección: significa no permanecer entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir. Entonces, el Triduo Pascual, que celebraremos en la culminación del camino cuaresmal, revelará toda su belleza y significado”.

Para el Papa León XIV, esto es lo que la historia y la conciencia de los cristianos nos exigen: llamar a la muerte por su nombre, llevar sus huellas como cenizas, pero dar testimonio de la resurrección. León enfatizó esto en la homilía de su primera Misa con el rito de la Ceniza como Papa, esta tarde, 18 de febrero, en la Basílica de Santa Sabina, en la colina del Aventino en Roma.

Así inicia el Papa León el camino cuaresmal de la Iglesia. Y recuerda la poderosa profecía de San Pablo VI, en un rito de la Ceniza celebrado durante una audiencia general en la Basílica el 23 de febrero de 1996, sobre la autosugestión del hombre moderno y su «apología de la ceniza», en una cultura dominada por la «metafísica del absurdo y de la nada».

“Hoy podemos reconocer la profecía contenida en estas palabras y sentir en las cenizas que nos imponen el peso de un mundo en llamas, de ciudades enteras desintegradas por la guerra: las cenizas del derecho internacional y la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y la armonía entre los pueblos, las cenizas del pensamiento crítico y la sabiduría local ancestral, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en cada criatura”.

La Liturgia Estacional se inauguró en la Iglesia de San Anselmo, en el Aventino, con la oración de León XIV: «Acompaña con tu benevolencia, Padre misericordioso, los primeros pasos de nuestro camino penitencial, para que la observancia externa vaya acompañada de una profunda renovación del espíritu». A continuación, tuvo lugar la procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina, acentuada por las Letanías de los Santos. Cruzaron el umbral los monjes benedictinos de San Anselmo, los Padres Dominicos de Santa Sabina, obispos y cardenales, junto con los fieles.

En su homilía, basándose en la Primera Lectura y en la llamada del profeta Joel: «Reúnan al pueblo, convoquen una asamblea solemne», el Papa recordó que incluso hoy, la Cuaresma «es un tiempo poderoso de comunidad».

“Sabemos lo difícil que es cada vez más reunir a la gente y sentirse pueblo, sin caer en el nacionalismo y la agresividad. En comunión, donde cada uno encuentra su lugar. De hecho, aquí se está formando un pueblo que reconoce sus propios pecados, es decir, que el mal no proviene de supuestos enemigos, sino que ha tocado corazones, está en la propia vida y debe afrontarse con una valiente asunción de responsabilidad”.

León XIV enfatiza entonces que «el pecado es personal», pero se configura «en los entornos reales y virtuales que frecuentamos», a menudo «dentro de estructuras de pecado reales de naturaleza económica, cultural, política e incluso religiosa».

“Oponer al Dios vivo a la idolatría —nos enseña la Escritura— significa atreverse a abrazar la libertad y redescubrirla a través de un éxodo, un camino. Ya no paralizados, rígidos, seguros en nuestras posiciones, sino reunidos para avanzar y cambiar. ¡Qué raro es encontrar adultos arrepentidos, personas, empresas e instituciones que admitan sus errores!”.

Más que en el pasado, continúa el Pontífice, los jóvenes sienten la llamada del Miércoles de Ceniza, incluso en contextos secularizados.

“De hecho, son los jóvenes quienes comprenden claramente que es posible una vida más justa y que hay responsabilidades por lo que está mal en la Iglesia y en el mundo. Por lo tanto, debemos empezar por donde podamos y con quienes estén dispuestos”.

La invitación del Papa León XIV es, por tanto, a percibir la importancia misionera de la Cuaresma, a abrir nuestro trabajo sobre nosotros mismos a tantas personas inquietas de buena voluntad que buscan maneras de renovar auténticamente sus vidas, en el horizonte del Reino de Dios y su justicia. El profeta Joel nos insta así: «¿Por qué han de decir entre los pueblos: ‘¿Dónde está su Dios?’?». Y este tiempo de Cuaresma, para el Papa, nos insta a esas conversiones, a esos «cambios de rumbo», que «hacen más creíble nuestro mensaje». A través de esta penitencia, explica, en el Triduo Pascual nos involucraremos en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios.

Los pioneros de nuestro camino hacia la Pascua, concluye León XIV, son los mártires antiguos y contemporáneos. La antigua tradición romana de las estaciones cuaresmales, de las cuales la de Santa Sabina es la primera, es educativa: se refiere tanto al movimiento, como peregrinos, como a una pausa —statio— en la memoria de los mártires, sobre la que se alzan las basílicas de Roma. Son una miríada de semillas que han preparado la abundante cosecha que nos corresponde recoger. La Cuaresma, como sugiere el Evangelio de Mateo, al liberarnos de querer ser vistos a toda costa, nos enseña a ver, en cambio, lo que nace, lo que crece y nos impulsa a servirlo. Así, quienes ayunan, rezan y aman en secreto, por el Pontífice, están en sintonía con el Dios de la vida: «Hacia Él reorientamos, con sobriedad y alegría, todo nuestro ser, todo nuestro corazón».

Tras la homilía, la bendición e imposición de la ceniza. El cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, la colocó la ceniza sobre la cabeza del Papa León, quien a su vez lo impuso a los fieles.

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