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09/06/2026

“Para nosotros, trabajar juntos es una necesidad fisiológica”: León XIV en la catedral de Barcelona

 

  • En su discurso, en parte en catalán, ha llamado a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”
  • El Papa también ha asegurado que “la Iglesia es fruto de un acto de amor”

Por Miguel Ángel Malavia

Tras su apoteósico paso por Madrid, este 9 de junio, León XIV ha aterrizado en Barcelona. Ha sido a las 12:25 cuando ha llegado al aeropuerto El Prat para, minutos después, entrar en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia para rezar la hora sexta.

Después del cariñoso saludo del arzobispo barcelonés, el cardenal Juan José Omella, el Papa ha pronunciado una homilía que en buena parte ha sido en catalán. En ella, el Pontífice ha pedido “dejarnos ayudar, en nuestra reflexión, por estas dos imágenes: la Esposa y el Cuerpo”.

Así, “la primera nos recuerda que la Iglesia, y en particular esta asamblea, rica de dones y carismas y de la variedad de las historias de cada uno, es ante todo una Esposa amada. Dios os ha querido aquí, porque ama en vosotros y en vuestro estar juntos una belleza y una bondad únicas y sagradas”.

Hasta el extremo de que “Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la ‘comunidad de los santos’ (cf. 1 Co 1,2) que está en Barcelona”. Desde esta “conciencia”, ha invitado a los presentes “a renovar el propósito de caminar juntos, todos, fieles y pastores, tras las huellas de Cristo, hacia la plenitud de la vida”.

Bajo esta perspectiva, “la Iglesia es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios y, ante todo, crece dejándose amar por Él, unida, con corazón humilde y agradecido, porque solo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor.

Soñando en alto, el Papa ha apelado al “clima que estamos llamados a difundir en nuestros ambientes, en las familias, en las parroquias, en los lugares de trabajo y de formación, en los ambientes de la Curia y en cualquier otro ámbito de vida”.

Hasta el extremo de que “Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la ‘comunidad de los santos’ (cf. 1 Co 1,2) que está en Barcelona”. Desde esta “conciencia”, ha invitado a los presentes “a renovar el propósito de caminar juntos, todos, fieles y pastores, tras las huellas de Cristo, hacia la plenitud de la vida”.

Bajo esta perspectiva, “la Iglesia es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios y, ante todo, crece dejándose amar por Él, unida, con corazón humilde y agradecido, porque solo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor.

El clima que estamos llamados a difundir en nuestros ambientes

Soñando en alto, el Papa ha apelado al “clima que estamos llamados a difundir en nuestros ambientes, en las familias, en las parroquias, en los lugares de trabajo y de formación, en los ambientes de la Curia y en cualquier otro ámbito de vida”.

Apelando luego a la imagen de la Iglesia como Cuerpo, el Papa ha enfatizado que, “si Cristo es el Esposo que nos amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único organismo, unos al servicio de otros”.

Así, puesto que “todos estamos animados por la acción del mismo Espíritu y llamados a la misma santidad”, el Evangelio nos recuerda que, “para nosotros, trabajar juntos no es una elección de ‘estilo’, sino una necesidad fisiológica, fundada en la gracia concedida a cada uno ‘según la medida del don de Cristo (Ef 4,7)’”.

A todo ello “correspondemos poniendo en juego los carismas recibidos en el respeto de los ministerios confiados. Es el Espíritu quien, como partes de una única estructura viva, nos impulsa, no solo a entregarnos sin reservas allí donde la Providencia nos llama, sino a hacerlo según los designios de Dios, en la obediencia y en la confianza”.

Aunque “son muchas las imágenes con las que podríamos ilustrar la variedad y la importancia de los roles y de las misiones que encontramos entre nosotros, el mensaje es siempre el mismo: en la riqueza de los dones recibidos somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu”.

Por tanto, “es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día”.

Hacia el final de su discurso, Prevost ha reiterado que “con este espíritu es que también nosotros, en un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser ‘mártires’; es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”.

Para ello, es clave poder “responder nuestro ‘sí’, dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre”.

Tras la oración, en la que el Papa ha estado acompañado dentro del templo por el cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores, este ha bajado a la cripta para rezar ante el sepulcro de santa Eulalia.

A la salida, ha saludado y bendecido a una multitud enfervorizada. Ahí ha recibido la primera ovación estallante del pueblo catalán. Esta tarde, en la vigilia en Montjuic, llegará el momento culminante de la jornada.

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08/06/2026

Diócesis Stella Maris celebra con éxito el Encuentro Diocesano de Liturgia: unidos en el servicio al Altar

 *Santo Domingo Este, 07 de junio de 2026.* – Con espíritu de comunión y bajo la guía del Espíritu Santo, la Diócesis Stella Maris celebró este domingo su *Encuentro Diocesano de Liturgia*, una jornada de gracia marcada por la oración, el trabajo pastoral y el compromiso eclesial.

La actividad, que tuvo como sede la *Catedral Stella Maris* desde las 8:30 a.m., contó con una concurrida y entusiasta asistencia.

Este encuentro reunió a coordinadores parroquiales y de las 5 zonas pastorales que dan el servicio litúrgico, quiénes acudieron al llamado con el fin de robustecer el servicio litúrgico y la vida sacramental de nuestras comunidades.

El objetivo central de esta jornada fue *estructurar la Comisión Diocesana de Liturgia* y revisar minuciosamente la programación pastoral, buscando siempre la dignificación de las celebraciones y una participación más plena, consciente y activa del Pueblo de Dios.

Cómo broche de oro, el encuentro litúrgico concluyó a las 12:00M con la celebración de la Sagrada Eucaristía, presidida por S.E.R. Mons. Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de la Diócesis Stella Maris, quien exhortó a los servidores de la liturgia a continuar desempeñando su misión con fidelidad, entrega y espíritu de unidad.

La Diócesis Stella Maris agradece la participación de todos los coordinadores, servidores y colaboradores que hicieron posible esta jornada, reafirmando el compromiso de seguir caminando juntos al servicio de la evangelización y de la vida litúrgica de la Iglesia.

Dirección de Comunicación y Prensa

Diócesis Stella Maris

Prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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06/06/2026

Sagrados Corazones de Jesús y María

 Por Leonor María Asilis Elmudesi

Estamos en el mes de junio, un tiempo especial en el que el cielo parece inclinarse un poco más hacia la tierra.

Dos grandes fiestas se unen con ternura: el viernes 12 celebramos el Sagrado Corazón de Jesús y el sábado 13 el Sagrado Corazón de María.

 Dos corazones que nunca van separados, porque el de María siempre descansa y late en armonía con el de su Hijo.

No nos detendremos en la historia de estas devociones. Preferimos simplemente acercarnos, con el corazón abierto y en silencio, a la belleza exquisita de estos dos Corazones que tanto nos aman.

Hace más de tres siglos, Cristo se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le transmitió una serie de revelaciones, entre ellas las 12 promesas que iba a conceder a los que se consagraran a su Sagrado Corazón.

Santa Margarita de Alacoque relató que ella estaba rezando delante del Santísimo Sacramento, cuando por primera vez el Señor le comunicó “los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado”.

Luego, en una segunda revelación, la santa contó que Jesús le comunicó “el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número”, y empezó a compartirle las 12 promesas que haría a sus devotos.

Santa Margarita explicó que Cristo quería que le manifestara “su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación y de salvación que contiene”, para que quienes le rindan amor, honor y gloria “queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios”.

A continuación, compartimos las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.

2. Daré la paz a las familias.

3. Las consolaré en todas sus aflicciones.

4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.

5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7. Las almas tibias se harán fervorosas.

8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.

10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

Imposible medir su inmensidad. Nuestra pobre humanidad se queda corta ante tanta profundidad. Pero sí podemos conocerlo por sus obras, por todo lo que hizo y sigue haciendo por nosotros.

Jesús vino a restaurarnos. Dio su vida hasta morir en la cruz por nosotros, para expiar nuestros pecados y reconciliarnos con el Padre. Levantó lo que estaba caído. Tomó nuestra condición herida y, sobre ella, construyó un camino nuevo: el camino del amor. Con su vida nos regaló esperanza verdadera, nos enseñó el perdón que libera, la solidaridad que une, la sinceridad que limpia y la humildad que engrandece.

Lo más hermoso es que su Corazón no es una imagen lejana. Es un Corazón que late, vivo, real, palpitante. Un Corazón que nos espera. Que desea que nos acerquemos, que apoyemos nuestra cabeza cansada sobre Él y dejemos que nos reconforte. Ahí, junto a su pecho, recibimos el amor más grande que existe: un amor que no nos reprocha, que nos acoge tal como somos y nos transforma con suavidad con su divino amor.

Junto a Jesús, late el Corazón de su Madre. Un corazón lleno de delicadeza y fuerza al mismo tiempo. No nos perdamos, por Ella y su sí tenemos a Jesús. María vivió y vive atenta a cada deseo de Jesús. Todo su ser está orientado a complacerlo y a señalarnos el camino hacia Él.

Recordemos sus palabras en las bodas de Caná, tan breves y tan profundas: 

«Haced lo que Él os diga».

Ahí está la clave de nuestra felicidad. Escuchar al Corazón de Jesús. Discernir con serenidad cuál es su plan para nosotros en cada momento. Ante cualquier duda o dificultad, una pregunta sencilla puede iluminarlo todo: 

¿Qué haría Jesús en mi lugar?

El Corazón de María no descansa. Aun ahora intercede por cada uno de nosotros. Ruega por nuestra conversión, por nuestro regreso, porque nos atrevamos a acercarnos sin miedo al Corazón de su Hijo.

No hace falta grandes esfuerzos ni palabras complicadas. Basta con contemplar estos dos Corazones unidos. Mirarlos con amor y dejar que ellos nos miren a nosotros.

Al contemplarlos, algo dulce sucede en el alma: quedamos saciados de su amor y su misericordia. Nos sentimos comprendidos, acompañados y llamados a imitarlos.

Abramos nuestros corazones, para poder sentir el gran amor de estos dos Corazones. 

Y que, al sentir su latido cerca del nuestro, 

aprendamos también nosotros a amar.»

En este mes de junio, que nuestros días estén marcados por esta dulce cercanía. Que el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María sean nuestro refugio, nuestra escuela y nuestra esperanza.

Que sus dos Corazones, tan unidos, nos unan también a nosotros con Dios y entre nosotros. Amén.

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El Papa en España: La cultura del encuentro genera estabilidad y prosperidad

Este sábado, 6 de junio, en el contexto de su viaje apostólico a España, el 4º de su pontificado, en su primer discurso en Madrid ante las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, celebrado en el Palacio Real de la capital, el Papa destacó las raíces cristianas del país, el legado de Teresa de Ávila, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola, e invitó a apostar por el diálogo y a abandonar las divisiones y la polarización.

Lorena Pacho. Fuente: vaticannews.va/es/

El Papa León XIV lanzó este sábado en su primer discurso en suelo español un llamamiento a la reconciliación, al diálogo y a la superación de las divisiones y la polarización. Y defendió que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad” para los pueblos. “El mensaje de paz que, en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”, destacó el Pontífice.

En un exhaustivo discurso marcado por referencias a la historia, la espiritualidad y la cultura españolas, el Pontífice subrayó que cada una de las etapas de su viaje — Madrid, Barcelona y Canarias — permite descubrir “algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio”.

La fe cristiana como fuente de esperanza para los desafíos contemporáneos

León XIV destacó que la fe cristiana ha contribuido de manera decisiva a modelar la cultura española y sigue siendo una fuente de esperanza para afrontar los desafíos contemporáneos. En esta línea, elogió las manifestaciones de religiosidad popular, las cofradías, las asociaciones caritativas y el rico patrimonio artístico y musical que testimonian “el fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo”. “¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”, apuntó el Papa.

Contra las narrativas divisivas y polarizantes

Uno de los ejes centrales de su primera intervención pública en España fue la preocupación por la creciente polarización social y política que afecta a numerosas sociedades occidentales. El Papa invitó a abandonar “las narrativas divisivas y polarizantes” para pasar “de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.

León XIV también quiso detenerse en el papel de Europa, donde España es un actor “original y fundamental”. El Pontífice sostuvo que el Viejo Continente puede ofrecer al mundo el ejemplo de una sociedad capaz de valorar la complejidad sin caer en simplificaciones ni enfrentamientos identitarios. A su juicio, la verdadera juventud de Europa radica en mantener viva la conciencia de tener una misión y un futuro que aportar, aprendiendo a convivir con la diversidad y rechazando aquellas visiones que convierten las diferencias en fuentes de división y enemistad. “Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas”, subrayó el Pontífice.

Fortalecer la formación, la investigación, las comunidades locales y la sociedad civil

El Papa alertó de que la tentación de buscar popularidad “avivando el fuego de las polarizaciones” continúa creciendo, mientras que la dignidad humana sigue siendo vulnerada. Por ello, reclamó una mayor apuesta por “la cultura, la educación libre y de calidad, la interioridad y la trascendencia”.

León XIV advirtió además de los riesgos que plantean las nuevas tecnologías cuando favorecen la difusión de prejuicios, debilitan el pensamiento crítico y alimentan dinámicas de confrontación. Frente a ello, pidió fortalecer la formación, la investigación, las comunidades locales y la sociedad civil como espacios de participación y mediación cultural. “Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural” apuntó el Papa. Y agregó: “La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”.

La mística española como respuesta a la crisis contemporánea

León XIV dedicó también una parte significativa de su discurso a recordar las figuras de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, a quienes presentó como maestros especialmente valiosos para el momento actual. Del místico carmelita destacó su reflexión sobre la “noche oscura”, entendida no como derrota sino como un tiempo de purificación y crecimiento, como “el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer”. Según explicó, una sociedad marcada por la incertidumbre necesita hombres y mujeres capaces de descubrir la luz incluso en medio de la oscuridad.  “Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor”, destacó el Papa.

También evocó la imagen del “castillo interior” de santa Teresa de Ávila para recordar que el camino hacia el corazón de cada persona no conduce al aislamiento, sino a una apertura más profunda a Dios y a los demás. Desde esa perspectiva defendió la importancia de proteger “la libertad religiosa y de conciencia”.

Una Iglesia al servicio de la reconciliación

El Papa remarcó que la Iglesia católica “está al servicio de esta sed del corazón humano”. No de forma impositiva, “sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz”.

A este respecto, el Pontífice recordó episodios históricos de convivencia y diálogo entre culturas y religiones en España, como la labor desarrollada en la Escuela de Traductores de Toledo bajo Alfonso X el Sabio, donde cristianos, musulmanes y judíos colaboraron en la transmisión del conocimiento.

Para León XIV, esa experiencia demuestra que la historia de España ofrece ejemplos valiosos de encuentro entre diferentes tradiciones y constituye una inspiración para afrontar los desafíos actuales. “Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz”, apuntó el Papa.

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