AIRE96FM

01/09/2026

SAN RAMÓN NONATO: DIEZ DÍAS DE FE, ALEGRÍA Y COMUNIÓN QUE DEJARON HUELLA EN LOS MAMEYES

 

Las Fiestas Patronales 2026 reunieron a una comunidad viva, con templos llenos, sacerdotes invitados, dos obispos, una multitudinaria Kermés y un inolvidable encuentro con la “Ruta del Café”

LOS MAMEYES, SANTO DOMINGO ESTE.— Diez días pueden parecer poco tiempo, pero cuando una comunidad se une alrededor de la fe, la celebración puede dejar una huella que permanece mucho más allá de la fiesta.

Así fueron las Fiestas Patronales de San Ramón Nonato 2026, celebradas del 22 al 31 de agosto, en la comunidad de Los Mameyes: diez jornadas de oración, Eucaristía, fraternidad, servicio y alegría, que mostraron la vitalidad de una parroquia que camina unida y que tiene en el santo patrono una referencia para fortalecer su vida cristiana.

Noche tras noche, las sillas estuvieron llenas. La comunidad respondió al llamado y convirtió cada celebración eucarística en un verdadero encuentro de fe. familias, jóvenes, niños, catequistas, pastorales, comunidades y grupos apostólicos se dieron cita para celebrar y agradecer a Dios.

Las fiestas contaron con la presencia de numerosos sacerdotes invitados, quienes durante estos días compartieron con la comunidad la Palabra de Dios y presidieron las celebraciones eucarísticas.

Entre los sacerdotes que acompañaron estas jornadas estuvieron Juan Reyes Fabián, Santiago Rodríguez Palancas (mercedario); Jesús Alberto de la Cruz, Bartolomé Marte, Pelagio Taveras, Wilkin Castillo y Eduardo Carrión.

Cada uno aportó su experiencia, su predicación y su cercanía pastoral, enriqueciendo una celebración que tuvo como centro a Cristo y como protagonista a una comunidad que quiso vivir su fe con entusiasmo.

Uno de los momentos más significativos de estas fiestas fue la presencia de dos obispos.

La comunidad recibió con alegría a monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de Stella Maris, y a monseñor Víctor Emilio Masalles Pere, obispo emérito de Baní.

Su presencia fue un regalo para la parroquia y un signo visible de la comunión de la Iglesia. Los dos prelados acompañaron a los fieles en este tiempo especial de celebración y renovaron, con su presencia, el vínculo de la comunidad con la Iglesia que peregrina en la República Dominicana.

El domingo 30 de agosto tuvo lugar la tradicional Kermés parroquial, que este año se caracterizó por una mayor integración de la feligresía.

Las comunidades, pastorales y grupos apostólicos pusieron manos a la obra para hacer posible una jornada de fraternidad y convivencia.

Se hicieron presentes el Sagrado Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María, Emaús —Hombres y Mujeres—, la Pastoral Familiar y la Pastoral Juvenil, junto a tantos otros servidores que aportaron su tiempo, esfuerzo y creatividad.

La Kermés fue mucho más que una actividad parroquial: fue una fotografía del corazón de la comunidad, donde cada persona pudo aportar algo y todos pudieron disfrutar del fruto del trabajo compartido.

El cierre de las fiestas tuvo un ingrediente muy especial.  La comunidad recibió a José Alberto Vargas Zalazar y su “Ruta del Café”, acompañado de una amplia delegación de parroquianos de la Parroquia San José de Yamasá.

El encuentro estuvo marcado por la fraternidad, la alegría y, naturalmente, por una buena cantidad de café.

¡Se coló mucho café!

Pero también se coló algo mucho más importante: la amistad, la cercanía y el deseo de seguir construyendo una Iglesia donde las comunidades puedan encontrarse, compartir y caminar juntas.

En medio de los múltiples servicios que hicieron posible estas fiestas, hay un grupo que merece un reconocimiento especial: nuestras catequistas.

Su entrega generosa, muchas veces silenciosa, fue fundamental para el desarrollo de las celebraciones.

Ellas estuvieron allí, sirviendo, organizando, acompañando y poniendo sus dones al servicio de la comunidad.

Gracias por entregarse en cuerpo y alma.

Al finalizar estas Fiestas Patronales 2026, la palabra que resume el sentimiento de la comunidad y su párroco, P. Domingo Vásquez Morales, es una sola: ¡GRACIAS!

Gracias a toda la feligresía de San Ramón Nonato.  Gracias a las comunidades de La Altagracia, Sagrada Familia, San Pedro y Santa Mónica.

Gracias a los coros que acompañaron las celebraciones con sus voces y talentos.

Gracias a las pastorales, movimientos, grupos apostólicos, catequistas, servidores y colaboradores. A don Héctor y don Diógenes, que son los primeros que llegan y los últimos en salir. Abren y cierran el templo.

Gracias a cada persona que, desde su lugar, hizo posible que estos diez días fueran una verdadera experiencia de Iglesia.

Cada uno hizo bien su trabajo.

Y cuando cada uno cumple su misión, cuando cada talento se pone al servicio de los demás y cuando una comunidad decide caminar unida, sucede algo extraordinario: la celebración se convierte en misión y la fiesta se convierte en testimonio de fe.

Las Fiestas Patronales de San Ramón Nonato 2026 terminan, pero lo vivido permanece.

Porque la verdadera fiesta patronal no concluye 31 de agosto.

Continúa en cada familia, en cada hogar, en cada comunidad y en el corazón de cada bautizado que decide seguir caminando con Cristo.

San Ramón Nonato, ruega por nosotros.

Aire96FM | Información, fe y comunidad.


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En la Parroquia San Ramón Nonato llovió café

 Texto: Virginia Pichardo.  Fotos: Jacqueline Pichardo

Este lunes 31, último del mes de agosto, la Ruta del Café se unió con regocijo al gran cierre de las Fiestas Patronales de la Parroquia San Ramón Nonato, ubicada en Los Mameyes, Santo Domingo Este.

En un día lluvioso y gris, dimos color, alegría y calidez con nuestra gente de Yamasá, quienes emprendieron un viaje hasta Santo Domingo para celebrar con gozo estas festividades.

Al llegar, nuestros autobuses se parquearon en las instalaciones de la referida parroquia, para participar de esta gran fiesta, la Santa Misa.

La celebración inició pasadas las 7:00 de la noche, presidida por el Reverendo Padre José Alberto Vargas Salazar, nuestro párroco y concelebrada por el párroco anfitrión el Reverendo Padre Domingo Vásquez Morales.

También les acompañó con simpatía y cercanía nuestro querido amigo, el Reverendo Diácono Billy Joel Valdez.

En el público estaba presente la feligresía de San Ramón Nonato y nuestros ruteros, que vestidos de azul, llenaron con entusiasmo la parroquia.

Tras la proclamación de la Palabra, al dar su homilía Vargas Salazar invitó a los fieles a reconocer en Jesucristo al Salvador, al consuelo de quienes atraviesan momentos difíciles y a la Buena Noticia que transforma la vida.

Al profundizar en el pasaje en el que Jesús entra en la sinagoga de Nazaret y proclama el cumplimiento de la profecía de Isaías, el sacerdote explicó que este texto presenta el programa de vida y la misión de Cristo como el Mesías enviado por Dios.

“Lo primero que se resalta en esto es que Jesús es salvación”, afirmó el padre Vargas Salazar, al recordar que para los católicos la salvación proviene de Jesucristo, quien entregó su vida por la humanidad.

El presbítero también destacó que Jesús se manifiesta como fuente de consuelo para quienes enfrentan sufrimientos, pérdidas y situaciones difíciles.

“Aquellas personas que pasan por momentos difíciles pueden acercarse al Señor y encontrar el consuelo para su vida”, expresó.

En ese sentido, señaló que ante la muerte de un ser querido, el abandono o cualquier circunstancia dolorosa, los creyentes pueden acudir a Dios, porque “tenemos a quien podemos acudir a buscar el consuelo que solo Dios puede dar”.

Otra de las dimensiones señaladas por el sacerdote fue la libertad que Cristo ofrece a quienes acogen su mensaje.

Explicó que Jesús se presenta como aquel que viene a anunciar la liberación y que, desde el Bautismo, los cristianos comienzan a experimentar esa acción liberadora de Dios.

“Cuando una persona conoce al Señor Jesús en su vida, es libre de todas las cadenas, de todas las ataduras que le impiden en la vida avanzar”, manifestó.

Durante su homilía, el padre Vargas Salazar insistió además en que Jesús es la Buena Noticia y que quienes se identifican como cristianos están llamados a reflejar esa alegría en medio de la sociedad.

“Hace falta en este tiempo que nosotros los cristianos demos testimonio de la alegría de Dios en nuestras vidas”, sostuvo, exhortando a los fieles a convertirse también en una buena noticia para quienes les rodean.

El sacerdote advirtió que las dificultades, enfermedades y adversidades pueden intentar robar al creyente la alegría que procede de Dios, por lo que llamó a mantener viva la esperanza y el testimonio cristiano.

“Tenemos que procurar entonces ser para los demás una buena noticia, porque tenemos en nuestros corazones la alegría de Dios”, expresó.

Al referirse a la reacción de los habitantes de Nazaret ante las palabras de Jesús, Vargas Salazar explicó que el Evangelio también invita a aceptar la Palabra de Dios incluso cuando resulta incómoda o exige cambios personales.

“Las promesas, las bendiciones de Dios, pero también aceptamos los compromisos que ella requiere de nosotros”, enfatizó.

En ese contexto, exhortó a los fieles a no seleccionar únicamente aquello que desean escuchar de la Palabra, sino a acogerla en su totalidad.

“Aprendamos a aceptar la parte dulce de la Palabra, pero también aceptar la parte que a nosotros no nos gusta”, señaló, destacando que el mensaje de Dios interpela la vida de cada persona y llama a una verdadera conversión.

Finalmente, el sacerdote subrayó que la Palabra de Dios no pertenece únicamente al pasado, sino que mantiene plena vigencia y puede transformar la existencia de quienes la reciben con un corazón dispuesto.

“Esa Palabra tiene actualidad y puede obrar en nuestras vidas, sobre todo cuando nosotros le damos al Señor la oportunidad de que Él obre en nuestras vidas”, afirmó.

Concluyó con una invitación a permitir que el mensaje proclamado en la celebración produzca frutos concretos en la vida de los creyentes, para que, sostenidos por Cristo, puedan vivir como testigos de la salvación, el consuelo, la libertad y la alegría de Dios en medio del mundo.

La celebración continuó con la liturgia eucarística, vivida por la comunidad con respeto y devoción, y más aún en el momento en que el pan y el vino se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Los presentes se acercaron al altar para recibir la Sagrada Comunión, en un ambiente de fe y fraternidad que reflejaba la alegría de una comunidad reunida para celebrar y dar gracias a Dios.

Durante la celebración, el padre Domingo le dio la bienvenida y agradecimientos al padre José Alberto y a los feligreses procedentes de Yamasá, quienes participaron en la actividad y compartieron la tradicional experiencia de la Ruta del Café.

En sus palabras, el sacerdote recordó con especial afecto la experiencia pastoral que compartió con el padre José Alberto desde 2018, cuando ambos coincidieron en la zona de Sabana Perdida.

Destacó las numerosas jornadas de trabajo, las dificultades pastorales y las tazas de café compartidas mientras acompañaban a las comunidades de la zona.

Asimismo, expresó su agradecimiento al padre José Alberto por aceptar la invitación y participar en la celebración, al tiempo que resaltó los lazos de fraternidad construidos a través del ministerio sacerdotal.

También agradeció la presencia del coro, músicos, servidores y demás integrantes de las comunidades que se sumaron al encuentro eucarístico.

El sacerdote reconoció además la presencia de los diversos sacerdotes y el esfuerzo de la comunidad parroquial de San Ramón Nonato, que durante las nueve noches de las Fiestas Patronales participó activamente en las celebraciones, oraciones y actividades.

Vásquez Morales extendió su gratitud a los sacerdotes y obispos que acompañaron las festividades, así como a las personas que colaboraron con alimentos y otros aportes para hacer posible cada jornada.

Finalmente, agradeció a todos los grupos, movimientos y servidores por su entrega y compromiso, destacando que las fiestas patronales fueron una experiencia de fe, fraternidad y comunión.

Tras recibir la bendición final, la comunidad compartió un momento de fraternidad alrededor de los alimentos y del tradicional café, como parte de la Ruta del Café.

Entre conversaciones, sonrisas y el compartir sencillo de la mesa, quedó de manifiesto que la fe también se celebra en comunidad, estrechando lazos y fortaleciendo la alegría de caminar juntos.

Así concluyó este día, con el corazón agradecido por la presencia de Dios, por los hermanos que se hicieron presentes y por una experiencia que deja renovado el compromiso de seguir viviendo la fe con alegría y unidad.


Para más información y material de prensa:

Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris

Santo Domingo Este, República Dominicana.

Contacto: P. Domingo Vásquez Morales

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com


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31/08/2026

Cercanía del Papa con las poblaciones de Haití, Nepal y el Tíbet

Este domingo 30 de agosto, tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV hizo un llamamiento urgente en favor de la población de Haití debido a la masacre perpetrada en Kenscoff, exigiendo «la inmediata liberación de todos los rehenes». Asimismo, el Pontífice elevó sus oraciones por las víctimas y familias afectadas por las graves inundaciones en Nepal y el Tíbet.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

«Dirijo un sincero llamamiento a todos los responsables para que realicen esfuerzos concretos para garantizar la seguridad de la población y poner fin a toda forma de violencia». Con estas palabras, el Papa León XIV manifestó este domingo su «profunda solidaridad con las víctimas y sus familias» tras la trágica masacre en Kenscoff (Haití), donde numerosa población perdió la vida o fue secuestrada, reiterando la necesidad de liberar de inmediato a los rehenes.

Oración por los afectados en Nepal y el Tíbet

Ante el aumento de víctimas y desaparecidos a causa de las severas inundaciones en Nepal y el Tíbet, el Santo Padre aseguró su cercanía espiritual:

«Oremos por quienes perdieron la vida, por los heridos y desaparecidos, por sus familias y por los rescatistas. Que la solidaridad de todos contribuya a aliviar el sufrimiento y brindar la ayuda necesaria a estas poblaciones».

El pan de la paz

A propósito de la memoria litúrgica de San Agustín el pasado viernes 28 de agosto, León XIV se inspiró en las palabras del santo de Hipona sobre la paz —a la que comparó con «el pan milagroso que creció en las manos de los discípulos al partirlo y distribuirlo»— para renovar su invitación a seguir orando por el fin de los conflictos:

«Que el mundo se llene de quienes, con valentía, parten y distribuyen el pan de la paz, superando las divisiones, promoviendo la justicia y practicando el perdón, para el bien de todos».

Conversión del corazón

Desde Castel Gandolfo, el Obispo de Roma recordó el inicio del Tiempo de la Creación y la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, jornada observada por cristianos de diversas confesiones que este año lleva por lema «Agua viva» (1 de septiembre). El martes, en el Giardino della Madonnina del Borgo Laudato si’ (Jardines Pontificios), el Pontífice celebrará la Misa por el Cuidado de la Creación.

«Como recordé en mi mensaje para este día, el cuidado de nuestra casa común requiere una conversión del corazón, para que lo que se ha usado para causar destrucción se oriente hacia la vida. Invito a todos a unirse en oración y acción, para que seamos canales del agua viva de la paz de Dios, restaurando nuestro mundo herido».

Finalmente, extendió sus saludos a los fieles de Castel Gandolfo, a los congregados en la Plaza de San Pedro, a las fuerzas de seguridad y a quienes colaboran durante su estancia estival. Dedicó también unas palabras a los participantes del evento benéfico Run to Rome, a los jóvenes de la Vía Lucis itinerante, al grupo de devotos de Nuestra Señora de los Milagros de Corbetta y a los motociclistas de su encuentro anual. Posteriormente, recorrió la multitud en su vehículo para saludar a los presentes antes de regresar al Palacio Apostólico.

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29/08/2026

“NEGARNOS ES SALVARNOS”

 Wilkin Castillo. San Juan de la Maguana

Hoy reflexionamos en torno al Evangelio de San Mateo, en el marco del Domingo Vigesimosegundo del Tiempo Ordinario. Siempre es un privilegio y una bendición profundizar en torno a la palabra de Dios, aquella misma palabra que nos libera, nos salva y nos ilumina en el caminar hacia el encuentro con Dios.

El profeta Jeremías en la primera lectura expresa su experiencia de Dios, cómo éste conquista su corazón al llamarlo. Pero a la vez siente gran tristeza al recibir el rechazo de los suyos, tanto así que llegó a dudar si valía la pena seguir hablando de Dios, pero en ese mismo tenor la palabra de Dios lo quemaba por dentro y no podía callar. 

San Pablo en la segunda lectura nos anima a presentarnos frente a Dios tal cual somos, cuidando no contaminarnos con las cosas mundanas, enfatizando en el Evangelio que de nada sirve ganarnos el mundo entero si nos perdemos nosotros mismos. Ante todo, nos anima a que podamos reflexionar buscando siempre discernir la voluntad de Dios en nosotros.

El Evangelio es todo un manjar y contiene u significado teológico profundo encontramos que: En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Jesús hace un retrato muy gráfico de lo que tiene ver con su pasión y muerte.

Aquí Jerusalén se convierte en lugar de muerte y paradójicamente será más tarde también lugar de resurrección. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.” Pedro movido por el amor y la compasión empieza a sentir de manera prematura el dolor y la pasión de forma adelantada, expresa que eso no puede ser posible y la angustia lo arropa de pie a cabeza. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.”

La reacción del Maestro ante la postura de Pedro no se hace esperar, empieza Jesús a reprender a Pedro y al mismo tiempo sus palabras, haciéndole ver que lo que Pedro está diciendo no viene del Espíritu, sino más bien de la carne y le pide sin más que se aparte de Él. Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.” Se vuelca Jesús y se dirige a todos los discípulos, aprovechando la actitud de Pedro y le dice, que para ser su discípulo es necesario experimentar una negación total, una entrega sin reservas y una obediencia capaz de cargar la cruz de cada día. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

 Es un lenguaje inverso el que Jesús usa cuando le da el frente a sus amigos los discípulos, el que se guarda se pierde, el que se niegue al mundo y sus pasiones entonces se salvara, sin dudas un lenguaje finísimo el que usa Jesús para abordar la realidad de la salvación.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

 finalmente hace Jesús su último enfoque para aclarar a todos los presentes que es una pérdida de tiempo y la inversión más estúpida ganar el mundo y sus placeres, implícitamente les deja bien claro que es necesario tener los pies bien puestos sobre la tierra, pero más importante aún es mantener la mirada fija al cielo y esperarlo todo de Dios, aquel que triplica con mucho su amor misericordioso para quienes les amamos y para quienes les escuchamos.

XXI Domingo.  Tiempo Ordinario. Ciclo A

“LA BARCA SACUDIDA POR EL VIENTO”

DAR GRACIAS POR LO QUE TENGO

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28/08/2026

San Agustín de Hipona aún nos habla hoy

 Por Leonor María Asilis Elmudesi

Hoy, 28 de agosto, día de su fiesta dedico estas líneas no sólo por ser un gran Doctor de la Iglesia, sino por haber evolucionado de ser un hombre inquieto, pecador, hasta llegar a ser convertido, obispo, Santo y padre espiritual de tantos no sólo de fieles de su època sino de varias posteriores a su generación entre también yo me encuentro. Les  cuento cómo sus palabras me salvaron de una crisis profunda y cómo, desde entonces, se convirtieron en compañeras diarias de mi caminar.

Todo comenzó en la universidad. Estudiaba (mi primera carrera) Administración de Empresas y, en una clase, el profesor Jorge Meléndez mencionó de pasada a San Agustín. Al final de la lección me acerqué y le pedí que me recomendara dos o tres libros. Él me  dijo: “Si disfrutas una buena lectura, no te pierdas :La Ciudad de Dios” de San Agustín”. Yo no sabía en ese entonces casi nada de él. Solo recordaba de oídas que había sido un gran santo. Pero en ese momento de mi vida yo estaba atravesando una crisis fuerte. Había dudas, conversaciones confusas, tentaciones de mirar hacia otra iglesia. Y, sin saber por qué, aquella recomendación se me quedó grabada.

Busqué el libro. No era fácil encontrarlo en aquellas librerías de entonces. Un día, por Providencia divina, fui a la biblioteca de la universidad a hacer una investigación y allí estaban las obras de San Agustín. Empecé por leer La Ciudad de Dios la que me recomendó. Abrí la primera página… y ya no pude soltarlo. Empecé a leer, a anotar en un cuaderno lo que retumbaba en mi interior. Cada cita que me impactaba la copiaba. En lugar de salir con más dudas, salía más clara, más edificada en mi fe católica. Aquellos apuntes se convirtieron años después en mi libro “San Agustín: Mis citas favoritas” (disponible de forma gratuita en Amazon)  no quería ni podía quedarme sola con lo que él me había dado. Quería compartirlo.

Déjenme contarles algunas de esas citas que se me metieron en el alma y que todavía hoy me confortan.

La primera, la que más me conmueve, es aquella de las Confesiones:  

“Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”. 

¡Cuánta verdad! Ese vacío que a veces sentimos, esa inquietud que no se llena con nada de este mundo… . Él sabía de lo que hablaba. Había buscado en el placer, en la filosofía, en el maniqueísmo, en el éxito. Y nada bastaba. Solo cuando encontró a Cristo, el corazón se le calmó. Me parece oirlo mencionar mi nombre “Leonor, no busques afuera lo que solo está dentro, en Él”.

Otra que me conmueve el corazón es:  

:Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí y yo afuera…” 

¡Tarde te amé! Cuántas veces hemos llegado tarde al amor de Dios. Cuántas veces Él estaba ahí y nosotros corriendo detrás de lo que El ha creado. 

Hay una frase que me ha ayudado muchísimo en animarme en la proactividad espiritual:  

“Dios, que te hizo sin ti, no te salvará sin ti”.  

Dios es el primero. Aunque todo es gracia  Él no nos salva a la fuerza. Quiere nuestra cooperación voluntaria.  Él me hizo sin consultarme, pero para salvarme me pide el “sí” de cada día. Y con su gracia, ese “sí” es posible.

Y cómo no recordar aquella máxima tan hermosa y tan malentendida:  

“Ama y haz lo que quieras”..  

No es permiso para hacer cualquier cosa. Es todo lo contrario. Cuando el amor a Dios y al prójimo es verdadero,  entonces lo que hacemos fluye de ese amor. Si amamos de verdad, no ofendemos, no destruimos. Lo que quiere decir es que  al amar hacemos lo que Dios quiere.  Esta frase me ha acompañado en las decisiones, en el servicio, en la comunicación de la fe. 

También me ha marcado profundamente su enseñanza sobre la soberbia. Agustín decía que el principio de todo pecado es la soberbia, y el principio de la soberbia es separarse de Dios. Y luego añadía algo que me desarma: “Tal vez te ruboriza imitar a un hombre humilde. Imita al menos al humilde Dios”.  

 Cuántas veces queremos ser el centro. Agustín, que fue un hombre brillante y que sabía de vanidad intelectual, nos muestra el camino de la humildad. Cristo se hizo humilde. Si Él pudo, nosotros también podemos pedir esa gracia.

Y qué decir de su amor a la Iglesia. Agustín no se quedó en una espiritualidad individualista. Él amaba a la Iglesia con pasión. Decía: “Amad a esta Iglesia, permaneced en esta Iglesia, sed vosotros esta Iglesia”. En mi crisis, estas palabras fueron decisivas. Él me ayudó a quedarme, a no irme. Porque la Iglesia no es perfecta en sus miembros, pero es el Cuerpo de Cristo, y fuera de ella se pierde la plenitud de los medios de salvación. Hoy, cuando veo tantos que se alejan, recuerdo a Agustín y le pido que interceda por ellos y por nosotros, para que amemos más a esta Madre Iglesia, la que Jesús fundó.

También me gusta mucho lo que dice sobre la amistad. Para él, la verdadera amistad solo es posible cuando está fundada en Dios. “Nadie puede ser verdadero amigo de otro si antes no es amigo de la verdad”. Y confesaba que descansaba en el amor de sus amigos porque sentía que Dios estaba presente allí. En un mundo de relaciones superficiales, Agustín nos recuerda que la amistad cristiana es un don precioso.

Cuando leí a San Agustín no solo encontré un autor. Encontré un director espiritual en la fe, alguien que había pasado por luchas interiores como  yo,  y que sin embargo fue alcanzado por la misericordia de Dios. Su vida nos dice que ningún pasado es tan oscuro que la gracia no pueda alcanzarlo. 

Por eso escribí “San Agustín: Mis citas favoritas”.  Cada cita que seleccioné fue una que, en su momento, me aclaró una duda, me consoló en una prueba o me animó a servir a Jesús. Y todavía hoy, cuando preparo un programa de Eco Católico, cuando escribo un artículo, cuando enfrento una dificultad vuelvo a esas páginas y a esas palabras.

Si por casualidad estás pasando por una crisis, si tienes dudas, si sientes que tu corazón no encuentras  paz, te invito a que ores mucho al Señor y te edifiques con su Palabra, busques un director espiritual y que también  leas a San Agustín. Empieza por las “Confesiones” O busca “La Ciudad de Dios”. Léelo despacio. Anota lo que le toque el alma. Deje que el Espíritu Santo trabaje. Porque este santo no se ha quedado en el siglo V. Sigue hablando. Sigue intercediendo. Sigue siendo, como lo llamó la Iglesia, el Doctor de la Gracia.

Y termino con una de sus oraciones que más me gusta y que hago mía y que puedes hacer tuya:

“Señor Jesús, que me conozca a mí y que te conozca a Ti.  

Que no desee otra cosa sino a Ti.  

Que me odie a mí y te ame a Ti.  

Que todo lo haga siempre por Ti.  

Que me humille y que te exalte a Ti.  

Que no piense nada más que en Ti…  

Y concédeme la gracia de gozar para siempre de Ti. Amén.

Que San Agustín de Hipona interceda por todos nosotros. Que nos ayude a amar más, a dudar menos y a descansar, por fin, en el Corazón de Cristo, Camino, Verdad y Vida.

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