AIRE96FM

27/07/2026

UN CALOR EXORBITANTE

 POR CÉSAR DALMASÍ

Diversos son los motivos que están provocando las altas temperaturas en nuestro país, como, por ejemplo, el nivel de humedad relativa del aire (recordemos que somos una isla y estamos rodeados de agua), el verano, que es la estación del año que siempre es más calurosa, y la masa de aire muy seco que viene desde África convertida en el llamado polvo del Sahara, entre otros factores.

Según los expertos, el calor intenso como el actual provoca en las personas desequilibrio emocional y psicológico, como irritabilidad, fatiga mental, ansiedad e inquietud. El efecto del calor no permite un correcto sueño por la noche, porque, es obvio, no todos pueden climatizar su entorno y, como se sabe, el intenso calor también provoca mal humor en los individuos.

Es por todo esto que en los días extremadamente calurosos siempre se registran más conductas impulsivas o violentas que en los días con temperaturas más bajas. Los niveles de temperatura más altos en los últimos tiempos han alcanzado los 40 grados Celsius como sensación térmica, porque se podría tener una temperatura de 33 grados Celsius, pero sentirse una sensación térmica mayor debido a los factores mencionados más arriba.

La Organización Mundial de la Salud ofrece algunas recomendaciones y consejos para combatir el calor extremo, como mantenerse hidratado, tomar agua aunque no se sienta sed, evitar bebidas muy azucaradas, no tomar el sol en el horario de diez de la mañana a cuatro de la tarde, no hacer ejercicio en ese mismo período de tiempo y usar ropa ligera y de colores claros.

De mi parte, creo también adecuado y muy favorable consumir jugos naturales, frutas, verduras y vegetales; evitar bebidas irritantes; reducir en lo más posible el alcohol; y, en la medida de las posibilidades, disfrutar de espacios de ocio y esparcimiento en parques y zonas que tengan vegetación. Al final, todo esto es beneficioso para la salud en términos generales.

Es importante manejar los estados emocionales y psicológicos en términos de la cotidianidad y la vida de relación, socialmente hablando, con especial atención cuando se conduce por nuestras calles. Ante una reacción de violencia, no se debe responder al mismo nivel; se debe ser tolerante y hacer caso omiso a cualquier provocación que pueda degenerar en discusiones, enfrentamientos físicos o cualquier acción de violencia y agresividad.

Como reza el dicho, para pelear se necesitan dos, así que siempre es mejor pedir disculpas, usar palabras suaves y en tono bajo, y no hacer gestos corporales que puedan generar reacciones adversas en el otro. Si la situación se pone incontrolable, se debe hacer como dice la sabiduría popular: para que digan «aquí murió», mejor que digan «por aquí corrió», o hacer como decía mi mamá, Eufemia Santana: el que evita no es cobarde.

Hay que tomar en cuenta que, además del sofocante calor —que ya sabemos que provoca cambios conductuales—, también cada persona tiene su realidad particular, situaciones familiares, angustias, preocupaciones y hasta frustraciones; pero, además, las realidades adversas que tenemos como Estado nación. Todo eso en su conjunto lleva a un ambiente y a una difícil convivencia social.

Así que no olvide que un golpe de calor es una emergencia muy peligrosa. Por tal razón, cada quien tiene la responsabilidad de ser ecuánime, tolerante, inteligente y actuar con sosiego, moderación y cautela; y, especialmente, ante la falta de fe, infundir esperanza; ante el odio, imponer el amor; ante la violencia, presentar la paz; si te insultan, no respondas igual. La blanda respuesta aplaca la ira y de seguro que así bajamos la violencia y nuestra convivencia se hace más pacífica y llevadera.

En buen dominicano, hágase el loco y cójalo suave.


El autor es periodista cesardalmasi@hotmail.com

Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana



Sínodo: «Hacer memoria», la guía hacia las Asambleas de 2027


La Secretaría General del Sínodo publicó este 27 de julio un documento en el que ofrece a los obispos ya los equipos sinodales criterios prácticos y orientaciones para la preparación y celebración de las Asambleas de Evaluación, previstas para el primer semestre de 2027, con las que culminará la etapa titulada «Hacer memoria». El cardenal Mario Grech afirmó: «Hacer memoria es reconocer lo que Dios ha permitido que madure en el camino de nuestras comunidades para capacitarnos para la conversión».

Noticias del Vaticano

La Secretaría General del Sínodo publicó este 27 de julio el subsidio titulado «Hacer memoria» . El documento, disponible en varios idiomas en el sitio web synod.va , tiene como finalidad acompañar a las Iglesias locales —diócesis y eparquías (las diócesis de las Iglesias católicas orientales)— en la preparación y celebración de sus Asambleas de Evaluación, previstas para el primer semestre de 2027, con las que concluirá la fase denominada «Hacer memoria».

«Evaluar no es un ejercicio técnico, sino una experiencia de gratitud y de verdad», explica el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. «Hacer memoria significa reconocer lo que el Señor ha realizado en el camino de nuestras comunidades y dejarnos guiar hacia los siguientes pasos. Así es como una Iglesia se vuelve cada vez más capaz de conversión».

La nota que acompaña el documento explica que, en la Sagrada Escritura, «hacer memoria» no significa mirar únicamente al pasado, sino reconocer la acción de Dios en la historia para discernir el presente y abrirse al futuro.

En este sentido, las orientaciones invitan a cada Iglesia local a leer, con gratitud y sinceridad, el camino recorrido durante la fase de implementación del Sínodo, reconociendo los frutos que han madurado y los pasos que todavía están llamados a dar.

El documento se sitúa en continuidad con los principales textos del proceso sinodal, entre ellos el Documento Final , los Esquemas para la Fase de Implementación (29 de junio de 2025) y Hacia las Asambleas 2027-2028 (20 de mayo de 2026), constituyendo el instrumento operativo para esta etapa de carácter local.

Las orientaciones están dirigidas principalmente a los obispos y eparcas, responsables de la elaboración de los informes, así como a los equipos sinodales encargados de animar el proceso. Más que proponer un modelo rígido, el documento ofrece un itinerario flexible, con preguntas, criterios y sugerencias prácticas que deberán adaptarse a la realidad de cada Iglesia particular.

Asimismo, recoge la invitación del papa León XIV, quien, durante el discurso de clausura del Consistorio Extraordinario celebrado los días 26 y 27 de junio de 2026, recordó que «la sinodalidad es un estilo espiritual. Nace del encuentro, crece mediante la escucha y madura a través del discernimiento».

El subsidio está estructurado en dos partes estrechamente vinculadas.

La primera acompaña la elaboración del Informe Narrativo , documento en el que cada Iglesia local relata el camino recorrido. Este informe nace de una relectura espiritual articulada en tres etapas: la recopilación de la memoria, el reconocimiento y la escucha de los «signos», y la comprensión de los procesos de transformación, interpretados a la luz de las tres conversiones propuestas en el Documento Final: la conversión de las relaciones, la de los procesos eclesiales y la de los vínculos.

La segunda parte ofrece orientaciones para la preparación y celebración de la Asamblea de Evaluación, convocada por el obispo como una experiencia profundamente espiritual. Este proceso culminará con la aprobación del Informe Narrativo en su versión definitiva y con la redacción de una Carta dirigida a las demás Iglesias.

Esta carta remite a las litterae communionis , las antiguas «cartas de comunión» mediante las cuales las primeras comunidades cristianas daban testimonio de su fe y fortalecían los lazos de comunión entre las Iglesias.

El Informe Narrativo y la Carta constituirán la contribución que cada Iglesia local ofrecerá al camino común de toda la Iglesia, en el espíritu del «intercambio de hechos». Una vez aprobados documentos por el obispo, ambos serán enviados al equipo sinodal nacional o regional y posteriormente remitidos a la Secretaría General del Sínodo antes del 30 de junio de 2027 .

Las Asambleas de Evaluación diocesanas y eparquiales abrirán una nueva etapa del proceso sinodal. Durante la segunda mitad de 2027 se celebrarán las asambleas de las Conferencias Episcopales y de las estructuras jerárquicas de las Iglesias católicas orientales. En los primeros cuatro meses de 2028 tendrán lugar las Asambleas Continentales y, finalmente, en octubre de ese mismo año, se celebrará en el Vaticano la Asamblea Eclesial, con la que culminará el proceso de implementación del Sínodo 2021-2028.

Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana



El valor de la vida ante la deshumanización

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

No deja de inquietar en lo más profundo, el observar como la progresiva degradación moral y social, conduce peligrosamente a la sociedad al fenómeno de la deshumanización; revelando así, una sombría brecha entre los principios éticos y las prácticas impersonales que dominan la actualidad.

Lo expresado anteriormente más que inducir a caer en una postura extrema de desaliento es una oportunidad para analizar cómo evitar que la dignidad humana y el valor de la vida se degraden cada día más, a pesar de los tantos tratados, discursos, ensayos y leyes existentes.

Por tanto, es indispensable pasar de transformar esos principios que se tornan en la práctica en abstractos, hacia acciones más concretas y efectivas. También, es necesario que esto no sólo se trate como una cuestión jurídica, sino también un problema muy serio, en el entendido del enorme sufrimiento que genera.

Por ende, es ineludible realizar una parada que posibilite reflexionar en lo particular y colectivo sobre el valor de la vida humana; para luego proceder a disipar ese espíritu de la deshumanización y muerte; el cual campea crudamente en la sociedad actual, evaporizando con su olor repugnante la belleza de la dignidad y amenazando despiadadamente el respeto a la vida.

En ese orden, obliga por empezar a no caer en relativizar la protección a la vida; ya que de establecerse ese criterio abriría la puerta a la justificación de la violencia, la discriminación y la vulneración de los derechos humanos contra los más débiles. Entender que cuando la existencia humana pierde su carácter sagrado o innegociable, la sociedad corre el riesgo de caer en la insensibilización moral.

Al respecto, se sugiere que antes de pretender relativizar un derecho fundamental absoluto como lo es el principio a la vida; lo mejor sería crear un ambiente favorable a ese valor inalienable, no contrario a este. Esto obliga a entender que atentar contra la dignidad ajena no solo perjudica a la víctima, sino que también corrompe al agresor. Al violar la dignidad de otro, quien actúa se degrada a sí mismo, perdiendo su propia integridad moral.

El punto clave de lo expresado con anterioridad es tener claro que cuando la vida humana se banaliza, se reduce a un mero instrumento, utilidad o número, lo que inevitablemente abre la puerta a la deshumanización.

En ese contexto, la filósofa Hannah Arendt advierte que “la muerte de la empatía humana es uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie”; con esta frase luminosa se resalta cómo la incapacidad de sentir y pensar desde el punto de vista del otro allana el camino para la violencia y la deshumanización.

Por consiguiente, para construir un ambiente favorable al respeto de la vida que reconozca la humanidad en los demás sin excepción; el Estado debe implementar políticas públicas integradas y programas sociales que prioricen los derechos humanos de toda la colectividad. Estas políticas deben superar el individualismo y las ambiciones desmedidas de unos pocos, promoviendo la dignidad, la igualdad y la justicia social.

Asimismo, urge humanizar aquellos espacios que se han deshumanizado; pero para lograr ser efectivo en tal propósito, se requiere detener el ciclo de tratar a las personas como objetos o medios para un fin. Por ejemplo, no se puede seguir normalizando desde las redes sociales y ciertos programas interactivos en radio y televisión, esos insultos soeces y esas actitudes de desprecio que terminan erosionando la empatía.

De igual manera, nunca dejará de ser una prioridad humanizar la atención sanitaria y la seguridad social teniendo como centro el respeto a la persona. Su cumplimiento es clave para prevenir sufrimientos y garantizar equidad en el acceso a esos servicios esenciales.

Por igual, el respeto al valor de la vida se debe comunicar para el bien de la dignidad, lo que implica ejercer la palabra y la imagen con responsabilidad, respetando el honor, el buen nombre y la integridad de las personas. Hay que reconocer que todo lenguaje deshumanizador va de la mano con el comportamiento violento y esto tiende a dañar el tejido social.

En tal sentido, se requiere empezar a desarmar el lenguaje; es decir, aprender a medir lo que vamos a decir. Dado que una palabra le da vida al amor y otra puede matar al corazón. Comprender que, un gesto de comprensión, reconocimiento o ternura revive la sana convivencia; en cambio, una crítica ácida, un silencio hostil, una mentira o calumnia pestilente destruye.

En definitiva, urge promover el valor de la vida como resistencia auténtica a la inhumanidad; el cual no se limita a grandes hazañas históricas o esporádicas; reside en pequeños actos de misericordia y humanidad diaria que den constancia del bien, incluso cuando nadie observa. Por ejemplo, en elegir el perdón frente al resentimiento; la bondad ante la crueldad; la cordura y la prudencia como herramientas fundamentales para desactivar la ira; la empatía como antídoto directo contra la indiferencia e insensibilidad, entre otros más.

La suma de gestos de amor, respeto o cuidado, repetido con perseverancia, genera un cambio profundo, esperanzador y sostenible en el entorno. Estas pequeñas decisiones cotidianas transforman las relaciones, fortalecen la comunidad y construyen una cultura de humanidad sin necesidad de reflectores.


Reflexión sobre la violencia en la República Dominicana



26/07/2026

La Orden de la Merced: Ocho siglos de redención y fe desde su origen medieval hasta las nuevas cautividades

 Fundada en 1218 por san Pedro Nolasco en Barcelona, la Orden de Santa María de la Merced ha cumplido casi ochocientos años dedicada a la liberación de cristianos cautivos. Lo que comenzó como una labor heroica para rescatar esclavos en tierras musulmanas ha evolucionado en la actualidad hacia la lucha contra las "nuevas cautividades" sociales, políticas y psicológicas, manteniendo su característico cuarto voto de dar la vida, si fuera necesario, por los oprimidos.

Un origen marcado por la caridad heroica La Orden surgió en un contexto de guerra permanente entre la cristiandad y el mundo musulmán, donde el cautiverio era un problema social y religioso crítico. Pedro Nolasco, quien inicialmente era un mercader, decidió junto a sus compañeros dedicar sus bienes y limosnas para "comprar seres humanos" y devolverles la libertad. Esta misión fue aprobada canónicamente por el papa Gregorio IX en 1235, consolidándose como una orden religiosa redentora de frailes laicos en sus inicios. La gran innovación de Nolasco fue que los frailes se quedaran ellos mismos como rehenes en tierra de moros para garantizar la libertad de los cautivos rescatados.

San Ramón Nonato: Símbolo del sacrificio mercedario Dentro de esta historia de entrega, destaca la figura de san Ramón Nonato (1204-1240), quien recibió su sobrenombre por haber sido extraído del vientre de su madre ya fallecida mediante una cesárea lateral. Ramón fue un incansable redentor en Argel, donde sufrió el martirio de tener sus labios sellados con un candado de hierro para impedirle predicar el Evangelio a otros cautivos. Tras ser rescatado y nombrado cardenal, falleció en Cardona, convirtiéndose en uno de los santos más populares de la Iglesia y en el patrono universal de las embarazadas y parturientas.

Expansión a América y clericalización A partir de 1317, la Orden vivió una transformación interna al pasar de un régimen laical a uno clerical, bajo el liderazgo de Raimundo Albert. Con el descubrimiento de América, los mercedarios fueron de los primeros evangelizadores en llegar al Nuevo Mundo, participando ya en el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493. En el continente americano, la Orden adaptó su espíritu redentor a la evangelización de los indígenas, fundando doctrinas y defendiendo a los nativos de los abusos de los conquistadores.

Crisis, restauración y el desafío del tercer milenio Durante los siglos XVIII y XIX, la Orden enfrentó crisis profundas debido a la Ilustración, el regalismo y las supresiones liberales en Europa, así como persecuciones religiosas en México que llevaron a la destrucción de numerosos conventos. Sin embargo, a finales del siglo XIX, se inició una restauración vigorosa bajo el generalato del padre Pedro Armengol Valenzuela, quien modernizó las Constituciones y expandió nuevamente la presencia mercedaria.

Hoy, la Orden de la Merced redefine su misión ante las "nuevas formas de cautiverio" que degradan la dignidad humana y ponen en peligro la fe. Su labor actual abarca desde el apostolado penitenciario y la ayuda a perseguidos por su religión, hasta misiones en África y Asia, continuando el legado de libertad iniciado por Nolasco bajo la protección de la Virgen de la Merced

Escuchar: Vida de San Ramón Nonato



León XIV: «En la Iglesia todos estamos llamados a reconocernos como uno en Jesucristo»

 En el rezo del Ángelus, el papa León XIV recordó que, en la Iglesia, todas las personas están «llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso».

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

«En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13, 44-52)», afirmó el papa León XIV durante la reflexión previa al rezo del Ángelus, pronunciada este domingo 26 de julio desde la Plaza de la Libertad, en Castel Gandolfo.

El Santo Padre meditó sobre el Evangelio del XVII Domingo del Tiempo Ordinario y explicó que «las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejarlo todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia».

El Pontífice aseguró que «desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata, movida por el deseo».

El Papa definió este encuentro como «un primer aspecto importante de la forma en que Dios está cerca y se deja encontrar: el encuentro con su Reino es un punto de inflexión que no limita, sino que amplía la vida. Si algo debe cambiar ahora, es para tener más posibilidades, no menos».

Asimismo, destacó «un segundo aspecto al que Jesús parece darle mucha importancia: quien encuentra el tesoro escondido en el campo es probablemente un campesino; la perla, en cambio, es reconocida por su gran valor por un comerciante, tal vez un viajero».

Del mismo modo, hizo referencia a otras parábolas «en las que el Reino se deja vislumbrar en una mujer que amasa la harina, en otra que ordena la casa, en un rey que planea la guerra, en un hombre que diseña una torre, en administradores que gestionan pagos o inversiones, en pastores y agricultores».

El Papa resumió esta enseñanza afirmando que «el Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él».

Además, recordó que «incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso».

«Desde el principio, Jesús llamó y reunió a su alrededor a personas que, de otro modo, nunca se habrían conocido. Así demostró que Dios no hace distinción de personas y que su elección manifiesta una predilección especial por los pequeños y los descartados», expresó el Pontífice.

Finalmente, invitó a pedir «el don de identificar la perla de gran valor y de saber reconocer el tesoro por el que vale la pena venderlo todo».

El Santo Padre advirtió que «mientras la industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón, debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor nuestras relaciones con los demás».

«Que la intercesión de María, Sede de la Sabiduría, oriente nuestro deseo de vida hacia Jesús, para que en Él alcance su plena realización», concluyó León XIV.



El Papa anima a los jóvenes a salir de la comodidad y asumir con alegría su misión evangelizadora

 El Papa León XIV exhortó a los jóvenes a no instalarse en la comodidad y a asumir con entusiasmo su misión como discípulos misioneros. En un videomensaje dirigido a los participantes de la II Jornada Diocesana de la Juventud de la Prelatura de Chota y Cutervo, los invitó a acercarse a Cristo, cultivar la esperanza y servir con alegría, especialmente a los más olvidados.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

“Llamados a amar, enviados a servir” es el lema que reúne a los jóvenes de la Prelatura de Chota y Cutervo en la II Jornada Diocesana de la Juventud (JDJ), un encuentro que busca fortalecer la fe y renovar el compromiso de las nuevas generaciones con la Iglesia y la sociedad.

Procedentes de las 18 parroquias de la prelatura y reunidos en la ciudad de Cutervo, los jóvenes recibieron un videomensaje del Papa León XIV, quien los animó a vivir con entusiasmo su vocación cristiana y a convertirse en protagonistas de la misión evangelizadora.

El Santo Padre expresó su alegría por dirigirse a los participantes de esta jornada y destacó la importancia de reunirse para compartir la fe en Jesucristo. «Ustedes son la juventud de Cristo», afirmó, retomando el lema elegido para esta segunda edición de la JDJ: «Llamados a amar, enviados a servir».

No ser “jóvenes de sillón”

En su mensaje, León XIV invitó a los jóvenes a no conformarse con una vida marcada por la comodidad o la pasividad. Con una expresión especialmente significativa, les recordó que Jesús no los quiere «jóvenes de sillón», adormecidos o instalados en la lógica del «siempre se ha hecho así».

Frente a esa tentación, el Pontífice los llamó a poner sus talentos y energías al servicio del bien común y de la misión de la Iglesia.

«La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa, de su energía limpia, de sus ganas de transformar las realidades de dolor en espacios de esperanza».

Este llamado se extiende a todos los ámbitos de la vida cotidiana: colegios, universidades, calles y campos. León XIV los exhortó a reconocerse como misioneros allí donde viven, estudian y trabajan, llevando el Evangelio mediante gestos concretos de amor y servicio.

Servir a los más vulnerables

De manera especial, el Papa los animó a servir «con alegría» a quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad y exclusión.

«Ahí es donde se encuentra el rostro sufriente de Jesús».

Con estas palabras, invitó a los jóvenes a reconocer en los más olvidados la presencia viva de Cristo, que interpela el corazón y reclama una respuesta generosa.

Una jornada para encontrarse con Cristo

Bajo el lema «Llamados a amar, enviados a servir», la II Jornada Diocesana de la Juventud ofrece a sus participantes un espacio de encuentro con Cristo mediante la oración, la formación, la fraternidad y la reflexión sobre la responsabilidad de los jóvenes en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Como parte de los preparativos, la organización presentó la oración oficial de esta segunda edición. A través de ella, los participantes ponen en manos de Dios su camino y renuevan su disposición a responder con generosidad al llamado de Cristo, reconociendo en el amor y el servicio expresiones concretas de una fe viva y comprometida.

El encuentro se presenta así como una oportunidad para que las nuevas generaciones profundicen en su relación personal con Jesús, descubran su lugar dentro de la comunidad eclesial y asuman con responsabilidad los desafíos de la realidad que los rodea.

Tres santos patronos para acompañar a los jóvenes

La II Jornada Diocesana de la Juventud cuenta, además, con tres santos patronos cuyas vidas representan distintos caminos de santidad y compromiso con el Evangelio.

Uno de ellos es San Carlo Acutis, joven italiano reconocido por su profundo testimonio de fe y por utilizar el mundo digital como espacio de evangelización. Su ejemplo invita a las nuevas generaciones a anunciar a Cristo también en los nuevos ambientes tecnológicos.

Junto a él está San Juan Pablo II, gran impulsor de la pastoral juvenil y fundador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cuya vida permanece estrechamente vinculada a la misión de la Iglesia con los jóvenes y a su protagonismo en la vida eclesial.

Completa este grupo Santa Rosa de Lima, primera santa de América, reconocida por su intensa vida de oración, su entrega a los más necesitados y su profundo amor a Dios. Su testimonio propone a los jóvenes un camino de santidad arraigado en la fe y en la generosidad.

«No dejen que nadie les robe la esperanza»

El mensaje de León XIV se enmarca en el constante llamado del Pontífice a las nuevas generaciones para que no teman la inquietud que llevan en el corazón, sino que la conviertan en impulso para acercarse a Cristo y comprometerse con la transformación del mundo.

En su videomensaje destacó que los jóvenes poseen una profunda sed de verdad, hambre de justicia y un auténtico deseo de belleza, que solo encuentra su plenitud en Dios. Asimismo, los animó a no conformarse con valores pasajeros y a mantener viva la capacidad de soñar con un mundo más justo, fraterno y en paz.

Ese horizonte adquiere un rostro concreto en la experiencia de los jóvenes de Chota y Cutervo: una generación llamada a salir de la comodidad, mirar de frente las realidades de dolor y responder desde la fe con esperanza, servicio y compromiso.

Antes de concluir su mensaje, el Papa confió a los jóvenes a la protección de la Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, patrona de Cutervo, y les impartió su bendición apostólica.