SANTO DOMINGO. – Con un llamado a la renovación misionera y al compromiso social de la Iglesia, la Renovación de los Encarcelados (REEN) celebró su 53.º aniversario con una solemne Eucaristía en la Parroquia San Vicente de Paúl, presidida por Monseñor Manuel Antonio Ruiz.

La celebración eucarística fue concelebrada por los sacerdotes P. Jocelyn Antoine, CM, párroco de la comunidad; P. Gregorio Alegría, CM; P. Dumy Delisca, CM; P. Luis Obispo Díaz; P. Domingo Legua; P. Hipólito Cabral y P. Néstor Varón. Asimismo, participaron los frailes José María Guerrero y Luis E. Morales Cuello, junto al ministro Víctor Santana y los servidores del altar.
Durante más de medio siglo, la Renovación de los Encarcelados ha desarrollado una labor sostenida de acompañamiento espiritual, humano y pastoral a las personas privadas de libertad en la República Dominicana, convirtiéndose en un referente del compromiso social de la Iglesia con los más vulnerables. La Eucaristía conmemorativa contó con la presencia de miembros del clero, religiosos, religiosas y servidores del ministerio.
El “examen final” de la misericordia
En su homilía, Monseñor Manuel Antonio Ruiz reflexionó sobre el Evangelio del Juicio Final, subrayando que las obras de misericordia constituyen el criterio fundamental de la vida cristiana. En la celebración estuvieron presentes los servidores del REEN, encabezados por su presidente, Dolores Magdalena Toribio Cruz de Genao (Cándida).
“El Señor está ahí: en el preso, en el hambriento, en el enfermo. Cada vez que ustedes han entrado a una cárcel, se han encontrado con Jesucristo”, expresó el prelado, destacando que la misión del REEN es una expresión concreta del Evangelio vivido y del rostro misericordioso de Dios.
Llamado al relevo generacional
Monseñor Ruiz reconoció los frutos alcanzados por el ministerio a lo largo de sus 53 años de existencia, pero también señaló la urgencia de garantizar su continuidad. En ese sentido, exhortó a los servidores a la multiplicación misionera, invitando a cada uno a formar al menos a tres nuevas personas, como vía para asegurar el relevo generacional y la permanencia del servicio pastoral en los centros penitenciarios del país.
Una obra nacida del Evangelio

La Renovación de los Encarcelados (REEN) es una institución laical de acción social, inspirada en la Palabra de Dios: “Me fuiste a ver cuando estuve preso” (Mt 25, 36). Es una asociación sin fines de lucro, integrada por fieles católicos, dedicada a la evangelización y asistencia integral de las personas privadas de libertad, brindando acompañamiento espiritual, apoyo en salud, educación, asesoría legal y asistencia social.
La obra tuvo su origen en el año 1973, cuando la señora Graciela Gratereaux de Díaz, conocida como Mamá Ninón, invitada por el P. Marcial Bedoya, visitó la cárcel de La Victoria y fue profundamente impactada por las condiciones infrahumanas en que vivían los internos. Aquella experiencia marcó el inicio de una misión que ella siempre consideró “un regalo del Señor”, y que fue sumando a sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos con la dignidad humana.
RENOVACIÓN DE LOS ENCARCELADOS, INC. (REEN) fue legalmente constituida y reconocida como miembro de la Iglesia Católica, con estatutos aprobados el 20 de abril de 1982 y formalmente incorporada mediante el Decreto del Poder Ejecutivo No. 3332, del 21 de junio de 1982.
Misión pastoral y acción social

REEN desarrolla su misión a través de programas de evangelización, catequesis, salud, educación, asistencia legal y acompañamiento social, promoviendo la conversión, la reinserción y la dignificación de los internos, así como el apoyo a sus familias y a las personas que recuperan su libertad. Su labor se extiende actualmente en la Arquidiócesis de Santo Domingo y Santiago, así como en las diócesis de San Juan de la Maguana, Baní y La Vega.
El Consejo Directivo de REEN está presidido por Dolores Magdalena Toribio Cruz de Genao (Cándida), acompañada por Guillermo Ruiz, secretario, y George Mary Mozhiparambil, tesorera.
Compromiso eclesial y social
Por su parte, el P. Jocelyn Antoine, CM, agradeció la entrega y fidelidad de los voluntarios, afirmando que el REEN no es una iniciativa meramente humana, sino una auténtica misión confiada por Cristo a su Iglesia. La Diócesis Stella Maris reiteró que el acompañamiento a las personas privadas de libertad forma parte esencial de su proyecto pastoral, en coherencia con la opción preferencial por los más vulnerables.
La celebración concluyó en un ambiente de gratitud y esperanza, renovando el compromiso de seguir sembrando la Palabra de Dios y construyendo caminos de reconciliación, justicia y misericordia.
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