AIRE96FM

27/02/2026

Encrucijada entre el ser y el parecer

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

La vida que llevamos en la sociedad de hoy nos empuja ir saltando de un lado para otro a toda velocidad y en momentos actuando en la versión de un corazón que no siente, sin darnos el tiempo de detenernos a reflexionar: ¿Quiénes somos realmente? ¿Cuál es el propósito de nuestra existencia en particular? ¿Creemos que la vida que llevamos es una vida buena? ¿Por qué?  ¿cómo debemos vivir nuestras vidas y qué principios deben guiar nuestras acciones? ¿Qué quisiéramos cambiar en la vida? ¿Para qué?

Estas preguntas, aunque suenen filosóficas o teóricas, debemos interiorizarlas con seriedad y a modo de dinámica personal, irlas respondiendo delante de un espejo, no delante de un celular o pantalla; ya que en la mayoría de las ocasiones estos dispositivos tecnológicos nos sustraen del pensamiento autocrítico que se ha de asumir cuando requerimos responder cuestiones de nuestra propia existencia.

Y es que ante un mundo en constante cambio impregnado de un vendaval de sucesos e ideologías que atan y deshumanizan, emplear la capacidad de reflexión crítica es más importante que nunca; ya que nos servirá de brújula para poder impulsar la barca de la vida sorteando las mareas de lo real y lo aparente, de engaños y desengaños, de la verdad o mentira, de lo humano o lo salvaje; para así, no terminar cayendo en aquellas cosas o situaciones que parecen ser, pero no lo son o se suponen tenerlas, sin lograr realmente alcanzarlas.

El problema está cuando nos conformamos con la mera apariencia, en lugar de esforzarnos en ser verdaderamente lo que debemos ser o pretender ser. Muchas veces preferimos sentirnos engañados, pues, resulta más fácil conformarnos con no salir del nivel de confort en que nos encontramos. En ese orden, el escritor y militar francés François de La Rochefoucauld, se refiere a que: ¨Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos¨.

Entender que procurar vivir complaciendo a otros, hace que terminemos en la pérdida de nuestra propia identidad, hasta el punto de hacernos creer la imagen falsa que proyectamos. El autoengaño se nutre de la constante búsqueda de la aprobación externa y se encubre en el uso de máscaras sociales, aunque resultemos víctimas de nuestras propias creaciones engañosas.

Asimismo, nos alerta el filósofo Guy Ernest Debord en su obra ¨La Sociedad del espectáculo¨ cuando expresa que el sistema en que vivimos ¨no solo vende productos, sino estilos de vida e identidades prefabricadas. Y los individuos, inmersos en una falsa conciencia, aceptan la apariencia como la única realidad, limitando su capacidad crítica. Es decir, la realidad está siendo reemplazada por imágenes y el «ser» por el «parecer».

A este respecto, el sentido de la vida se convierte en un «espectáculo banal» constante, donde la desconexión de la realidad histórica y personal es la base que predomina; donde ese sujeto lleva consigo la aspiración de espectacularizar al máximo cualquier aspecto de su vida, aun a expensa de la esencia. Ahí lo íntimo, va perdiendo privacidad y, por momentos, se expone de manera obscena y extrema con tal de hacerse viral o convertirse en influencers.

A propósito de las redes sociales, es entendible que el mundo de las apariencias, las simulaciones y actuaciones de la persona, no nació con las plataformas digitales, pero ha encontrado en ellas un auge sin precedentes, y somos muy poco conscientes de las consecuencias por el uso desproporcionado y la agresión severa que nos autoinfligimos.

Realmente ante la embestida de la posverdad, se nos hace muy difícil en tantos escenarios, discernir entre la verdad y la mentira: hechos y propaganda. Espacios donde la verdad no importa, basta solo manejar las emociones. En ese aspecto, Mark Twain enfatiza que ¨es más fácil engañar a la gente que convencerla de que fue engañada”. Dada esa realidad es oportuno reconocer que buscar la verdad nos hace libres, pero creer la mentira nos esclaviza.

Haríamos bien en poner un poco más de atención al manejo de dichas plataformas; y procurar encontrarnos con nuestro verdadero ser, hasta el punto de llegar a la decisión valiente, cuando esto se requiera, de someternos a un autoprograma de desintoxicación digital. Pongamos freno a la inmediatez y no sucumbamos a esos algoritmos de redes sociales que priorizan el contenido sensacionalista y dañino, facilitando la desinformación y el sembradío de la oscuridad.

Definitivamente, en nuestra vida cotidiana, la confusión entre lo que es y lo que parece ser, es un desafío permanente; pero no podemos olvidarnos que el que vive para aparentar se olvida de vivir. Es pertinente retornar a la pedagogía de la mirada como muy bien describe Byung Chul Han; aquella que permite valorar profundamente la belleza y lo verdadero; que se cultiva en la sensibilidad ante el virus de la indiferencia; que muestra la capacidad de asombro ante la injusticia y el sufrimiento de los demás; y que evita la ceguera ante la realidad, para que no seamos autómatas de lo dictado por el mundo de lo banal y lo insustancial.

*El Autor es abogado.

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Conferencia Episcopal Dominicana advierte del “cáncer silencioso” de quienes “se autoperciben como animales”

 Por Walter Sánchez Silva. Fuente: aciprensa.com

Los obispos dominicanos alertaron del “cáncer silencioso” de quienes “se autoperciben como animales”, alentaron a defender la vida y la familia; y a promover la esperanza, en su mensaje por los 182 años de la independencia del país, titulado “República Dominicana: Un pueblo sostenido en la esperanza, la ética del deber”.

“Queremos llamar la atención sobre un tema que poco a poco se ha ido insertando en la sociedad como un cáncer silencioso que está dañando la identidad del individuo”, indicaron los obispos, en su mensaje con fecha 27 de febrero, día de la independencia nacional dominicana.

“Nos referimos a la propagación de ideologías que pretenden normalizar comportamientos contrarios a la ley natural y objetivamente desordenados; por ejemplo, personas que se auto perciben como animales, objetos inanimados y de otra índole”.

En ese sentido, precisaron los prelados, “la ciencia ha demostrado que los problemas de salud mental pueden afectar la autoimagen y una identidad difusa que exacerban trastornos, percepción distorsionada, inestable o fragmentada, desvinculada de la realidad. Las ideologías matan y promueven la incivilidad”.

“Por tanto, exhortamos a las familias y al Estado dominicano velar y proteger a nuestros niños, jóvenes y adultos, combatiendo la promoción de estas ideologías y proveyendo servicios de salud mental para quienes lo requieran”, subrayaron.

Si bien los obispos no mencionan explícitamente a los therians, estos jóvenes también están presentes en República Dominicana. Aseguran no identificarse como humanos sino percibirse como animales, usando para ello máscaras, colas y garras postizas, y trasladándose en cuatro patas, una realidad que también presenta un desafío para la Iglesia hoy.

Los prelados dominicanos también se refieren a la propuesta de reforma del Código para el Sistema de Protección y Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 136-03), por lo que, “como Iglesia” hacen “un llamado a promover la composición de la familia formada por padre, madre e hijos”.

“Cualquier atentado contra el núcleo familiar es una amenaza contra la esperanza de la sociedad. Como país debemos luchar juntos contra los males que están afectando la unidad de la familia”, advierten.

Los obispos también resaltan que la pastoral de la Iglesia Católica es signo de esperanza, que promueve un uso responsable de “la tecnología, especialmente de la inteligencia artificial y la revolución digital”, como anima constantemente el Papa León XIV.

Tras señalar la importancia de participar en la vida pública como “una escuela de esperanza”, los prelados enumeran una serie de desafíos a los que se debe hacer frente, como “el microtráfico que destruye comunidades, la deshumanización en el ejercicio de la medicina, el maltrato infantil, la inseguridad social, el desacato a la ley y a la autoridad civil, la corrupción política que muchas veces busca lucro en vez de justicia, la pérdida de las buenas costumbres, así como el juego de azar con sus falsas ilusiones”.

Otros desafíos que también denuncian son “el embarazo en adolescentes, la violencia en todas sus expresiones, el aborto, la mortalidad infantil, la explotación minera que hipoteca el futuro de nuevas generaciones, el ruido de la música a altos decibeles, sin control ni regulación efectiva, robando la paz y deteriorando el ambiente, y la contaminación”.

Pese a todo esto, resaltan que “no debemos rendirnos, sino peregrinar con esperanza”. “Como pastores, llamamos a una participación profética, inspirada en la doctrina social de la Iglesia, para transformar estructuras injustas con el amor cristiano, la defensa de los pobres y la colaboración en el trabajo digno”, destacan.

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26/02/2026

SE LLENÓ DE LUZ

 Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Damos gracias infinitas a Dios por permitirnos celebrar el II Domingo de cuaresma, es bueno saber que la cuaresma es conversión, mortificación, tiempo intenso de oración, es un llamado a vivir a plenitud nuestra intimidad con Jesús de manera consciente y radicar, es momento para perdonar y pedir perdón, siendo solidarios con los que menos pueden y menos tienen.

En el Evangelio encontramos que: “En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta”. Tomando como ejemplo la actitud de Jesús, quien con tres de sus discípulos se aparta y sube a la montaña alta, nosotros también estamos llamados a retirarnos en este tiempo especial de cuaresma, buscando el fortalecimiento espiritual de nuestra vida cristiana.

“Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”. La experiencia de la transfiguración dejó sorprendidos a los amigos de Jesús, hoy nos llega a nosotros como un momento íntimo y especialísimo con los suyos, nos llega también como un momento de luz y de revelación de Jesús como el Hijo predilecto del Padre.

“Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él”. El hecho de que Moisés y Elías conversen con Jesús nos manifiesta la conexión que hay entre estos dos que simbolizan el Antiguo Testamento y Jesús que es el Nuevo testamento en persona.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. La expresión de Pedro manifiesta el grado de reverencia y respeto hacia los personajes revelados en ese momento y que sin dudas provocaron en él un grado sumo de admiración, por lo que sus ojos estaban contemplando. Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto”.

Ratifica Dios con su palabra lo complacido de dar a conocer al mundo en representación de los discípulos sus amigos, que Jesús es el predilecto y elegido por él. El escúchenlo al cual Dios nos invita a todos en la persona de los discípulos, nos presenta la necesidad de él que todos tenemos y la garantía de felicidad terrena y salvación eterna que en él tenemos.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no teman”. Estas dos últimas palabras usadas por Jesús, levántense y no teman, hoy para nosotros tienen un valor incalculable, pues estamos llamados a levantarnos si caemos y a no temer a nada ni a nadie, edificando en Jesús el predilecto una vida cristiana robusta.

 Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.

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25/02/2026

CUARESMA Y CORAZÓN

P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

El corazón es signo de nuestro interior. Dios nos ha regalado un corazón que late. Gracias a él, logramos saber cuándo una persona está con vida o ha dejado de existir. Ya lo dice la expresión popular, “de lo que está lleno el corazón, habla la boca”. Lo que significa que nuestro rostro refleja cómo tenemos el corazón. El corazón es el símbolo más visible de nuestra felicidad. Somos felices justamente si nuestro corazón está alegre, si se siente lleno de gozo.

Por eso Cuaresma es sentir el corazón que late de Dios en nuestra vida. Es entrar al fondo de nuestro ser para ver las cicatrices, los recuerdos y las amarguras que no nos dejan encontrarnos con la misericordia de Dios. Porque como este el corazón, asimismo estará nuestra vida por dentro. Por consiguiente, mientras más ignoremos su estado, más nos arriesgamos a vivir sin sentido, sin dirección y sin ideales. Tal vez esa la razón por la que nos encontramos en una sociedad donde las personas no están conscientes del por qué y el para qué de su estadía en el mundo.

No podemos ignorar nuestro corazón. Si les damos más importancia a la economía, a la moda, a la tecnología o al mundo del entretenimiento, nuestra vida morirá lentamente. Y aunque el lujo y la apariencia nos hagan creer que todo está bien, el estado del corazón nos dejará saber a través de los sentimientos si realmente eso es esencial para sentirse pleno. Que el corazón no se llena ni con dinero ni con la fama, ya que son cosas pasajeras, y el corazón aspira a lo eterno, al encuentro con Dios.

En todo este camino cuaresmal, debemos hacer un stop en nuestra rutina diaria para pasarle balance a lo que somos. Ser capaz de hacerle un inventario al corazón por medio de la revisión de nuestra historia personal. De este modo tendremos tiempo para analizar cómo nos sentimos actualmente y qué nos hace falta para obtener la felicidad que continuamos buscando en el sendero de la vida. Miraremos nuestra vida con objetividad, estaremos alejados por unos instantes del ruido y de la prisa, para entender y comprender cuáles cosas nos impiden avanzar en la estabilidad emocional de nuestro corazón.

En definitiva, a lo mejor cuando nos detengamos a observar nuestro corazón, nos encontremos con realidades que nos quiten el ánimo, la fuerza para seguir viviendo. Situaciones que nos dejen sin aire y provoquen que sintamos que nos ahogamos. Sin embargo, como dice Ricardo Arjona, en su canción: “Fuiste tú”, en nuestra vida también “las nubes grises forman parte del paisaje”. Es necesario, por tanto, aceptar nuestras debilidades como parte de nuestra humanidad. Porque solo se crece cuando se asumen los propios límites humanos. Donde la vida misma se mira sin espejo, sin maquillaje. Donde no olvidamos que detrás de la oscuridad, se encuentra la luz, los escalones para llegar a tener un corazón puro y sin maldad.

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24/02/2026

Obispos invitan a actuar con esperanza, ética y respeto a las leyes

Domingo Domingo, República Dominicana. Con motivo al 182 aniversario de la Independencia Nacional, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) publicó su Mensaje titulado “República Dominicana: un pueblo sostenido en la esperanza. La ética del deber”, en el que exhorta a la sociedad a renovar su compromiso con los valores éticos, la justicia social y la participación responsable en la vida pública.

Los obispos destacan que la esperanza del pueblo dominicano se expresa en múltiples signos concretos de transformación social y se manifiesta en “comunidades y sectores que reclaman transparencia frente a la corrupción y la impunidad, denunciando la desigualdad y la riqueza desmedida”.

El Mensaje del Episcopado alerta sobre ideologías que, “pretenden normalizar comportamientos contrarios a la ley natural y objetivamente desordenados. Las ideologías matan y promueven la incivilidad”. En ese orden, los prelados exhortan velar y proteger a las familias, combatiendo la promoción de dichas corrientes y proveyendo servicios de salud mental a quienes lo requieran.

Sobre la propuesta de reforma a la Ley 136-03, la Iglesia reitera la necesidad de proteger la estructura fundamental de la familia, advirtiendo que “cualquier atentado hacia el núcleo familiar es una amenaza contra la esperanza de la sociedad”, por tanto, motivan a luchar frente a los males que la están afectando.

El documento también aborda problemáticas sociales como el microtráfico de drogas, el maltrato infantil, el embarazo en adolescentes, la violencia, la mortalidad infantil, la deshumanización en el ejercicio de la medicina, la inseguridad, y la explotación indiscriminada de los recursos naturales. Ante este panorama, invitan a “peregrinar con esperanza”, trabajando unidos por el cambio de estas realidades.

El Episcopado hace un firme llamado a respetar las leyes y fortalecer el Estado de derecho, al tiempo que, acentúa cómo la violación de las normas y el desacato a la autoridad debilitan la convivencia pacífica y el orden social, por lo que proponen una formación ciudadana básica que promueva la conciencia legal, la responsabilidad cívica y la cultura de la legalidad.

En el ámbito educativo, subrayan la necesidad de garantizar una formación integral basada en valores éticos y morales, exhortando a organismos gubernamentales como a instituciones afines a velar “para que los textos y contenidos tengan como eje transversal dichos valores”. A la vez, destacan la importancia del testimonio de vida como herramienta pedagógica.

De igual modo, señalan riesgos culturales y tecnológicos que pueden afectar la dignidad humana, al explicar que la tecnología debe estar siempre “al servicio de la dignidad humana, del bien común y de relaciones auténticas”, por consiguiente, promueven una educación que forme la conciencia y evite la deshumanización.

El Mensaje también invita a los dominicanos a asumir una participación plena, consciente y activa en la vida pública, inspirada en el bien común, la justicia social y la defensa de los más vulnerables. Aseguran que la nación no está condenada a la desesperanza, sino llamada a construir un futuro digno sostenido por la fe, la verdad y la caridad. “No estamos condenados a la desesperanza: Dios camina con nuestra nación y siembra en el corazón de nuestra gente la fuerza para construir un futuro más justo, fraterno y solidario”.

Sobre el Mensaje

Es uno de los documentos oficiales de la CED, que se publica en el mes de febrero, en ocasión del aniversario de la Independencia Nacional. Va orientado a tratar temas de interés nacional, presentando al país orientaciones, a la luz de la fe, de carácter sociopolítico y dirigido a todos los dominicanos.

Dirección de Comunicación y Prensa CED

Encargada: (809) 723-2185 / Coordinadora: (829) 471-1959 Correo: comunicacionyprensa@ced.org.do / Facebook, Instagram y X: @episcopadord

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