AIRE96FM

15/03/2026

Domingo de la Luz y la Alegría

 Ciprian Hilario, M.S.C.

(Lecturas: 1Sam 16,1b.6-7.10-13; Sal 22; Ef 5,8-14; Jn 9,1-41)

Domingo 4to de Cuaresma (15 marzo 2026)

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios nos invita a vivir el Domingo de la Luz y la Alegría. En medio del camino cuaresmal, la Iglesia nos recuerda que Dios quiere iluminar nuestra vida. Cuando Cristo entra en el corazón, desaparecen las tinieblas y nace la verdadera alegría.

Las lecturas de hoy nos muestran cómo Dios ilumina, elige y transforma la vida de las personas.

1. Dios ve el corazón (Primera lectura). En la primera lectura del Primer Libro de Samuel, vemos cómo Dios envía al profeta Samuel a elegir un nuevo rey para Israel.

Samuel piensa que el elegido será el hijo más fuerte o el más alto de Jesé. Pero Dios le dice una frase muy importante: “El hombre mira las apariencias, pero Dios mira el corazón.” Y así, Dios elige a David, el más pequeño de los hijos.

De aquí aprendemos algo muy importante: Dios no mira como miran los hombres. Dios no se fija primero en la apariencia, sino en el corazón.

Muchas veces los que el mundo no toma en cuenta, Dios los elige para grandes cosas.  sto nos llena de alegría, porque significa que todos tenemos valor ante Dios.

2. El Señor es nuestro Pastor (Salmo 22). El salmo que hemos escuchado es uno de los más hermosos de la Biblia: “El Señor es mi pastor, nada me falta.”

Este salmo nos recuerda que:

  • Dios guía nuestra vida.
  • Dios camina con nosotros incluso en momentos difíciles.
  • Dios ilumina nuestros caminos.

Aunque pasemos por momentos oscuros, no caminamos solos, porque el Señor va con nosotros. Por eso el cristiano vive con confianza y alegría.

3. De las tinieblas a la luz (Segunda lectura). San Pablo, en la carta a los Efesios, nos dice algo muy claro: “Antes eran tinieblas, ahora son luz en el Señor.” Esto significa que el encuentro con Cristo cambia nuestra vida.

San Pablo nos invita a vivir como hijos de la luz, y eso se manifiesta en tres cosas: la bondad, la justicia, la verdad.

El cristiano no puede vivir en la oscuridad del pecado, del odio o del egoísmo. El cristiano está llamado a reflejar la luz de Cristo en su vida.

4. Jesús abre los ojos del ciego (Evangelio). El Evangelio nos presenta uno de los milagros más hermosos de Jesús: la curación del ciego de nacimiento.

Este hombre nunca había visto la luz. Vivía en la oscuridad desde que nació. Jesús lo encuentra, hace barro con saliva, unge sus ojos y le diceVe a lavarte a la piscina de Siloé.” El hombre obedece… y comienza a ver.

Pero lo más interesante del Evangelio no es solo el milagro físico, sino el proceso de fe que vive este hombre.

Poco a poco va descubriendo quién es Jesús:

  • primero dice: “Ese hombre que se llama Jesús”,
  • luego dice: “Es un profeta”,
  • y al final termina diciendo: “Creo, Señor.” Mientras el ciego comienza a ver, los fariseos, que creen ver, se quedan en la oscuridad.

5. La verdadera ceguera

Este Evangelio nos enseña algo muy profundo:

  • Hay personas que no ven con los ojos, pero ven con el corazón.
  • Y hay personas que tienen ojos, pero no quieren ver la verdad.
  • La verdadera ceguera no es la de los ojos,
  • sino la del corazón cerrado a Dios.

6. Cristo es la luz que da alegríaPor eso hoy celebramos el Domingo de la Luz y la Alegría.

Jesús vino para:

  • iluminar nuestra vida,
  • abrir nuestros ojos,
  • liberarnos de las tinieblas del pecado.

Cuando Cristo entra en nuestra vida:

  • hay luz en la conciencia,
  • hay paz en el corazón,
  • hay alegría en el alma.

7. Preguntas para nuestra vidaLa Palabra de Dios hoy nos invita a preguntarnos:

– ¿Hay áreas de mi vida que todavía están en oscuridad? ¿Estoy dejando que Jesús ilumine mi corazón? ¿Vivo como hijo de la luz o sigo caminando en tinieblas?

8. Conclusión. Queridos hermanos y hermanas, pidámosle hoy al Señor tres cosas:

  • Un corazón limpio, para que Dios pueda mirarlo con amor. Ojos abiertos, para reconocer la verdad. Una vida iluminada, que refleje la luz de Cristo. Que, en este Domingo de la Luz y la Alegría, Jesús abra también nuestros ojos y nos conceda caminar siempre en su luz. Amén.

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12/03/2026

“SE LAVÓ Y VIO”

 Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Mis hermanos nos encontramos en el IV Domingo de Cuaresma y en el Evangelio se nos dice que: En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?” Jesús contestó: “Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios.” Jesús vio el ciego, pero el ciego físicamente no pudo ver a Jesús. Con su respuesta deja claro el Maestro que había una mala interpretación sobre la deficiencia física de las personas, se asociaba a algún pecado cometido.

“Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.” Hace Jesús honor a esa palabra al darle la visión a este ciego que ansiaba ver la luz. “Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).” Él fue, se lavó, y volvió con vista. En casi todos los milagros de Jesús se da una participación directa de aquel que es beneficiario de ese favor. “Él fue, se lavó, y volvió con vista.”

Los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: “¿No es ése el que se sentaba a pedir?” Unos decían: “El mismo.” Otros decían: “No es él, pero se le parece.” Él respondía: “Soy yo.” Y le preguntaban: “¿Y cómo se te han abierto los ojos?” Él contestó: “Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.”

 El que antes era ciego explica de manera sencilla y bella lo que le sucedió. Le preguntaron: “¿Dónde está él?” Contestó: “No sé.” Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: “Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.” Algunos de los fariseos comentaban: “Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.” Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos? Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?” Él contestó: “Que es un profeta.”

 Paradoja de la vida, mientras los fariseos afirman que este hombre no es de Dios, el que antes era ciego lo define como un profeta. Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: “¿Es éste su hijo, de quien dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres contestaron: “Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, tampoco lo sabemos. Pregúntenselo a él, que es mayor y puede explicarse.”

Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: “Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.” Contestó él: “Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.”

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” Él contestó: “¿Y quién es, Señor, ¿para que crea en él?” Jesús le dijo: “Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.” Él dijo: “Creo, señor.” Y se postró ante él. Jesús añadió: “Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos.” Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: “¿También nosotros estamos ciegos?” Jesús les contestó: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen que ven, su pecado persiste.” Ese esel gran pecado de los fariseos, no admitir que realmente están ciegos, pero sabiéndolo se afanan decir y defender que ven y su pecado es aún mayor.

II Domingo del Tiempo de Cuaresma.  Ciclo A

IV Domingo del Tiempo Ordinario.  Ciclo A

III Domingo del Tiempo Ordinario.  Ciclo A

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11/03/2026

Mons. Manuel Ruiz preside emotiva Eucaristía para delegación de 115 médicos especialistas de Nueva York

  

SANTO DOMINGO ESTE. – En un ambiente de fe y gratitud, Monseñor Manuel Ruiz, Obispo de la Diócesis Stella Maris, presidió este miércoles 11 de marzo una solemne celebración eucarística en la Casa María de la Altagracia, dedicada a la delegación de 115 médicos especialistas procedentes de la ciudad de Nueva York que se encuentran en el país realizando una misión humanitaria.

​Durante su homilía, basada en el Evangelio según San Mateo (5, 17-19), Monseñor Ruiz destacó que la verdadera plenitud de la ley de Dios no reside en conceptos teóricos, sino en el ejercicio activo del amor. «Jesús no era un teórico, lo suyo era la acción: devolver la vista al ciego y sanar a quien lo necesitaba. Lo que ustedes hacen es parecerse a Jesús, devolviendo la salud a través del milagro de la ciencia», expresó el prelado ante la delegación médica.

​La celebración contó con la concelebración de los sacerdotes: P. Fermín Fermín, P. Eduardo Carrión, P. Pelagio Taveras, CM, P. Alejandro Valera, P. Ricardo de la Rosa y P. Domingo Vásquez Morales, quienes acompañaron a los especialistas en este momento de renovación espiritual.


Los 115 profesionales de la salud brindarán servicios médicos especializados de manera totalmente gratuita a la población dominicana. Aquellos pacientes que requieran intervenciones quirúrgicas serán intervenidos en las instalaciones del Hospital Militar Docente de la Fuerza Aérea de la República Dominicana, Dr. Ramón de Lara, ubicado en San Isidro, Santo Domingo Este.

Tras concluir la Santa Misa, los presentes disfrutaron de una cena de confraternidad que fue amenizada con música en vivo y la participación especial de un mariachi, celebrando el éxito de la jornada y el espíritu de solidaridad que une a los médicos de la diáspora con su tierra.
​Esta misión reafirma el compromiso de la Iglesia y la comunidad médica internacional en favor de los sectores más vulnerables de la República Dominicana.

DIRECCION DE COMUNICACION Y PRENSA
DIÓCESIS STELLA MARIS
prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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LA CUARESMA Y LAS DECISIONES DE NUESTRA VIDA

P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Seguimos avanzando en el tiempo de la Cuaresma. Continuamos profundizando en el proceso de conversión, purificación y maduración de la fe que la Iglesia nos propone, con la vivencia del ayuno, la limosna y la oración. Vamos revisando nuestra vida a la luz de los evangelios, precisamente en el camino vivido por Jesús antes de tener su pasión, muerte y resurrección. Paso a paso, también entramos en esa peregrinación existencial y espiritual que es propia de todo ser humano que busca elevar su vida a la santidad, que no quiere quedarse siendo un cristiano común y corriente.

En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos ofrece el medio más eficaz de tener una conciencia clara de las preguntas existenciales de la vida. Es cuando nos cuestionamos, ¿dónde estamos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿que necesitamos para tener una intimidad más profunda con Dios? Lo hacemos para tener una radiografía más profunda y sincera de nuestra estatura espiritual, no para saber si somos mejores o peores que los demás, sino simplemente para seguir abriendo nuestro corazón y hacer posible que Dios transforme nuestro interior y lograr vivir el tiempo Pascual como verdaderos cristianos.

La Cuaresma, sin embargo, no se vive aislada del mundo, sino dentro del mundo. Con sus crisis, dudas, tormentos y con ese deseo de abandonar todo. Pero es justo ahí que descubrir el valor de estar perdidos, confundidos y desesperados, porque precisamente en estos instantes, logramos encontrarle el sentido verdadero a la reflexión y meditación de este tiempo fuerte de la Iglesia. Es en Cuaresma, cuando el alma se queda desnuda y descubre el amor de carne y huevo que nos tiene Dios, que fue capaz incluso de enviar a su Hijo al mundo para morir por la humanidad.

La Cuaresma es la experiencia más completa que puede vivir un ser humano, porque cuando hacemos una parada y decidimos mirar hacia adentro y no afuera, nos percatamos en pocos instantes, que también somos importantes, merecedores de atención y que es urgente colocar cada cosa en su sitio para lograr ser personas realizadas y llenas de Dios. Es ahí y no en otro momento, cuando caemos en la cuenta, como dice santa Teresa, que “Solo Dios basta” y no es necesario tomar otras decisiones pasajeras y baratas, para reconocer que la dirección viene del Creador y no de las criaturas humanas.

En concreto, la Cuaresma no es una moda, no es un espacio protocolar que los cristianos viven para llenar espacios en sus vidas, para disimular que son buenos, piadosos y santos. No, la Cuaresma es renovar la vida, el compromiso con Dios y sobre todo es la oportunidad que tenemos de seguir madurando y purificando nuestra fe, porque la existencia está llena de tropiezo, dudas, dolor y cansancio. Por eso, detengamos para recuperar la dirección de nuestra vida, así podremos tomar mejores decisiones y les daremos gracias a Dios por venir a caminar con nosotros y enseñarnos el camino para llegar limpios a la Pascua.

Otros temas del P. Luis Alberto

LA CUARESMA Y SUFRIMIENTO

CUARESMA Y CORAZÓN

HUIR DE LA REALIDAD, NO ES FELICIDAD

AMISTADES PASAJERAS Y AMOR PLÁSTICO

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León XIV pide oraciones por los países devastados por los conflictos

 Al término de la audiencia general, León XIV pide oraciones por los países devastados por los conflictos, por quienes han perdido la vida y por quienes se encuentran en dificultades. También recuerda al padre Pierre El-Rahi, asesinado el lunes pasado en el Líbano, donde estos días los pueblos del sur «están viviendo una vez más el drama de la guerra. Estoy cerca de todo el pueblo libanés en este momento de grave prueba».

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

«Sigamos rezando por la paz en Irán y en todo Medio Oriente, en particular por las numerosas víctimas civiles, entre las que se encuentran muchos niños inocentes. Que nuestra oración sea un consuelo para quienes sufren y una semilla de esperanza para el futuro».

Las zonas asiáticas en guerra están en el corazón de León XIV, quien, antes de terminar la audiencia general del miércoles 11 de marzo de 2026, invita a rezar para que cesen las hostilidades y los conflictos, y exhorta a no olvidar a quienes viven en el dolor y las dificultades.

Y mientras en Qlayaa, en el Líbano, se celebran los funerales del párroco, el padre Pierre El-Rahi, asesinado el lunes pasado por los ataques israelíes en el sur del país, desde la Plaza de San Pedro se eleva el recuerdo del Papa, quien dirige su pensamiento también a los pueblos cristianos afectados por los bombardeos.

“En estos días están viviendo una vez más el drama de la guerra. Estoy cerca de todo el pueblo libanés en este momento de grave prueba.”

El Pontífice se detiene luego en el ejemplo ofrecido por el sacerdote maronita, de 50 años, gravemente herido mientras prestaba socorro a la gente del pueblo de Qlayaa y fallecido poco después de llegar al hospital, donde había sido trasladado.

“El padre Pierre fue un verdadero pastor, que siempre permaneció junto a su pueblo con el amor y el sacrificio de Jesús, el Buen Pastor. Tan pronto como se enteró de que algunos feligreses habían resultado heridos por un bombardeo, corrió sin dudarlo a ayudarlos. El Señor quiera que su sangre derramada sea semilla de paz para el amado Líbano.”

En el país de los cedros se ha declarado una emergencia tras el aumento de las tensiones entre Israel y Hezbolá. A principios de mes, la organización chiíta lanzó ataques con misiles contra Israel, que respondió de inmediato, por lo que las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí para los habitantes de los barrios del sur de la capital libanesa se intensificaron rápidamente, afectando al menos a 700 000 personas, y se corre el riesgo de una catástrofe humanitaria.

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