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24/10/2026

Mons. Ruiz de la Rosa administra Sacramento de la Confirmación en parroquia San Simón Apóstol

El obispo de la diócesis Stella Marie, monseñor Manuel Ruiz, administró el sacramento de la confirmación a 65 niños y jóvenes de la parroquia San Simón Apóstol de Villa Faro.

La ceremonia litúrgica se enmarca dentro de las actividades que se realizan con motivo de las fiestas patronales de esa comunidad católica de Santo Domingo Este.

El prelado estuvo acompañado en la eucaristía por el párroco Roberto Peña Beato, de la orden Mercedarios Descalzos, el diácono Vinicio Camacho y varios ministros.

Durante la homilía, monseñor Ruiz pidió a la feligresía identificar e interpretar los signos que como cristianos el Señor nos da de la misma forma que lo hacemos con los de la naturaleza.

Igualmente exhortó a todos a colaborar con la iglesia desde las diferentes áreas en que están comprometidos. De manera especial se dirigió a los padres, catequistas, padrinos y confirmandos a dar sus respectivos testimonios y servicios cada uno desde su posición.

Terminada la eucaristía, el obispo y el párroco compartieron una cena con los niños y jóvenes que recibieron el sacramento y otros miembros de la comunidad parroquial.

La parroquia San Simón Apostol, del populoso sector de Villa Faro del municipio Santo Domingo Este, ha estado desarrollando un programa de actividades que incluye charlas, un pasadía familiar este domingo y cerrarán el 28 de octubre,  día de su patrón,  con una eucaristía en la que se administrará el sacramento del bautismo.

(Nota preparada por Rosa Francia Esquea. Encargada de la Pastoral de Comunicación de la

Parroquia San Simón Apóstol)

​Para más información y material de prensa:

Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris

Santo Domingo Este, República Dominicana.

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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“EL MANDAMIENTO DEL AMOR”

 Wilkin Castillo. San Juan de la Maguana

Buenas tardes a todos mis lectores, personas que me dedican un momento de su valioso tiempo para leer y meditar la palabra propuesta por la Iglesia y reflexionada por un servidor, P. Wilkin Castillo. Hoy celebramos el Domingo (XXX) del Tiempo Ordinario y como en otras ocasiones es justo afirmar que Dios es un Dios maravillo, nos ama, nos llama y nos acompaña en este largo recorrido, como es nuestra vida cristiana.

El Evangelio es un tesoro y encontramos que: En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”

Por los datos suministrados nos damos cuenta que estos grupos no se querían dar por vencidos, es el caso puntual de los fariseos, son capaces de organizarse y formar grupos para enfrentar a Jesús con el objetivo de desarticular su discurso y sus acciones. Por esta razón el experto en la ley hace a Jesús esta lapidaria pregunta. Extraño que un experto en la ley actuara como un desconocedor de la misma ley, si lo normal y lo más lógico era saberse la ley al dedillo, es decir, con punto y coma, no sabemos a ciencia cierta si en esa misma medida también se preocupaba por cumplir dicha ley.

Es importante saber que los fariseos tenían 613 mandamientos y entre ellos mismos se estaban peleando para ver cuál era el más importante. La intención era que Jesús se equivocara y definiera uno de esos mandamientos como el más importante y de esta manera acusarlo y por ende condenarlo al poner la vista en uno y descuidar los otros 612.

A su pregunta el Maestro le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el principal y primero. Si nos fijamos, Jesús va siempre a lo esencial, es un hombre libre y muy práctico en su diario vivir.

El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús no dice en su elocuencia muy asertiva por cierto que hay dos mandamientos separados. Afirma que el segundo es semejante al primero. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas”. Esta última afirmación que utiliza Jesús para cerrar su intervención tiene gran peso en la tradición bíblica, recordemos que la ley estaba representada por Moisés y los profetas estaban representados por Elías, es decir, que el mandamiento del amor es fundamento sólido y abarcador de toda la sagrada escritura.

 El amor permea así de inicio a final la biblia, como también todo el quehacer pastoral de Jesús, es allí donde radica su fuerza y donde Dios se complace, no debe sorprendernos la definición que Juan defiende de Dios afirmando que Dios es amor.

Este enfoque presentado por Jesús nos compromete a todos, es decir, es necesario pasar de palabras vacías a los hechos concretos que manifiesten el amor a Él y a nuestros hermanos. Vamos a hacer nuestro mayor esfuerzo por demostrarle a los demás nuestro amor con acciones puntuales y en lugares concretos, en la familia, en el trabajo, en la comunidad parroquial, en ambientes sociales, donde tenemos la oportunidad de conocernos y profundizar más sobre nuestra hermandad.

Que la necesidad del hermano yo sea capaz de hacerla mi necesidad, que el dolor de mi hermano sea también mi dolor, que la pena y la tristeza del otro sea en esa misma medida mi pena y mi tristeza, que los triunfos de los otros sean mis triunfos, que la bonanza del otro sea también mi bonanza, que los éxitos de mi hermano sea el éxito mío.

Otros temas del padre Wilkin

XXIX Domingo.  Tiempo Ordinario. Ciclo A

XXVII Domingo.  Tiempo Ordinario. Ciclo A

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23/10/2026

Servir para preparar el encuentro con el Jesús

 Por Gegorio Bautista

Hay muchas maneras de encontrarse con Cristo, y una de ellas es en el servicio. Ese servicio que tantas veces se hace en silencio, sin esperar reconocimiento, pero con un amor que puede ayudar a otros a encontrarse con el Señor.

Servir en la Iglesia no es solamente predicar, estar en el altar o asumir una responsabilidad dentro de la comunidad. También es limpiar, ordenar, cuidar cada detalle de la parroquia y procurar que el altar tenga la dignidad que merece. Porque cada persona que entra en el templo llega con una historia, una necesidad o un corazón que busca encontrarse con el Amado.

San Pablo nos recuerda: Hacedlo todo para gloria de Dios (1 Corintios 10,31). Y es ahí donde el servicio adquiere un sentido más profundo: cuando no hacemos las cosas para que los demás nos vean, sino por amor a Dios y para su gloria.

Los detalles también hablan. La belleza, el orden y el cuidado de la casa del Señor pueden ayudarnos a disponer el corazón para ese encuentro. No se trata de que todo sea perfecto, sino de hacer cada cosa con amor, conscientes de que nuestros hermanos vienen a encontrarse con Cristo, presente en la Eucaristía, corazón de nuestra fe.

Cuántos hermanos dedican su tiempo y sus fuerzas para que todo esté preparado. Cuántos sirven sin hacer ruido, movidos por el Espíritu Santo, que les da la fuerza para seguir entregándose. Quizás nunca sabrán cuánto pudo significar para alguien aquel pequeño detalle, aquella celebración preparada con esmero o aquel templo dispuesto para recibirlo.

Jesús nos dejó una enseñanza que ilumina esta entrega: El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí estará también mi servidor (Juan 12,26). Servir no es solamente hacer algo por la Iglesia; es seguir a Cristo, aprender a amar como Él y descubrirlo también en nuestros hermanos.

El Señor nos prepara un lugar. En el Evangelio de san Juan, Jesús dice: Voy a prepararos un lugar (Juan 14,2). También nosotros podemos preparar su casa para recibir a quienes llegan buscando consuelo, esperanza y un encuentro con Él.

Y mientras procuramos que otros se encuentren con Cristo, también nosotros podemos descubrir su presencia en cada tarea, incluso en aquellas que parecen insignificantes.

Porque quizás la mayor recompensa de servir no sea que alguien reconozca lo que hicimos, sino saber que nuestro pequeño esfuerzo ayudó a otro a encontrarse con el Señor.

Al final, hasta lo más sencillo puede convertirse en una ofrenda cuando se hace por amor. Porque en la Iglesia también se sirve limpiando, preparando, ordenando y cuidando cada detalle. Y muchas veces, detrás de ese trabajo que nadie ve, hay un hermano que está haciendo todo lo posible para que otro pueda encontrarse con el Amado.

Comunícate con el autor: bautista.gregorio30@gmail.com

Dios trabaja en lo cotidiano

Cuando dejamos de llamar a Dios por su nombre

Papá, mira a papá Dios

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22/10/2026

San Juan Pablo II: La vida que inspiró al mundo en fe y esperanza

 Por Leonor María Asilis Elmudesi

La Iglesia celebra su fiesta el 22 de octubre. Unas líneas en su memoria.

Bastaba mirarte: una gran paz impregnaba el ambiente donde te encontrabas. Ya no estás entre nosotros físicamente, pero tu presencia espiritual nos circunda, nos eleva e inspira a seguir no solo tu mensaje, sino también tu vida.

Supiste reflejar a Cristo. Nos guiaste hacia Él. Nos pastoreaste según su voluntad y, desde el cielo, intercedes por nosotros. Gracias, Santo Padre, porque supiste ser una vida de inspiración; iluminaste nuestras vidas y, gracias a tu fidelidad a Cristo, mostraste claramente el camino que nos conduce a Él. Claves expresas, como el emblema que escogiste y tu marcada devoción a María, la Madre de Jesús y nuestra —«Totus Tuus»—; tu invitación a la conversión y a la penitencia; el señalamiento de nuestra necesidad eucarística; tus intervenciones exitosas en la búsqueda de la justicia social y la defensa de los derechos humanos; tu inmensa humildad al pedir perdón por los pasados errores y pecados de la Iglesia; tu valiente reprimenda hacia los miembros de la Iglesia que actuaban en contra del Evangelio; tu deliciosa debilidad por los pobres, los enfermos y los jóvenes; tu irresistible defensa de la vida; tu lucha incesante contra la guerra y la consecuente búsqueda de la paz; fuiste un abanderado del ecumenismo, ayudaste a derribar la Guerra Fría, promoviste la familia y muchas causas más.

Lo que más cautivó a las almas fue tu autenticidad sin dobleces, tu sentido del humor, tu sensibilidad extrema, tu infatigable trabajo apostólico que dio frutos innumerables que aún crecen después de tu partida. Tu sonrisa, tu ilusión, tu fe en la humanidad. Juan Pablo II, Magno en nuestros corazones, intercede por el mundo, por la Iglesia, por tus eternos fieles.

Apuntes sobre Juan Pablo II

Juan Pablo II ha sido el pontífice más peregrino en la historia del papado. Durante sus 26 años de pontificado se estima que recorrió un millón trescientos mil kilómetros, lo que representa casi 29 veces la vuelta a la Tierra y casi tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Es el papa más viajero de la historia, con más de 130 países visitados, la mayor parte de los cuales recibieron por primera vez a un pontífice. Escribió 14 encíclicas, 13 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 42 cartas apostólicas y 28 motu proprio. Proclamó 1.320 beatos en 143 ceremonias de beatificación. Además, canonizó 472 santos. Tiene el tercer pontificado más largo de la historia.

Solamente dos papas han estado a la cabeza de la Iglesia durante un período más largo: Pío IX (31 años, 7 meses y 21 días) y san Pedro, de cuyo pontificado no se conoce la duración exacta, pero estaría entre 34 y 37 años. Juan Pablo II fue elegido papa el 16 de octubre de 1978, a los 58 años. Se convirtió en el pontífice más joven del siglo y el primero no italiano desde el holandés Adriano VI (1522-1523).

Ha sido también el primer papa que ha entrado en la celda de una prisión, al encontrarse en diciembre de 1983 con Alí Agca, el turco que atentó contra su vida en mayo de 1981. Una de las visitas controvertidas fue la que hizo a Nicaragua durante la revolución sandinista, cuando condenó a sacerdotes que colaboraban con los sandinistas y denunció la «iglesia popular», llamándola una «desviación».

Una imagen que recorrió el mundo es cuando amonesta al padre Ernesto Cardenal en el aeropuerto de Managua, durante su primera visita al país. En el año 2000 el papa pidió a la humanidad perdón por las acciones incorrectas de la Iglesia católica en la historia: «Pedimos perdón por las divisiones entre los cristianos, por el uso de la violencia al servicio de la verdad y por las actitudes de desconfianza y hostilidad asumidas contra los seguidores de otras religiones», expresó el papa en esa ocasión. Un dato de gran amor a nuestro pueblo: nos visitó en tres ocasiones, siendo la República Dominicana el primer país que visitó una vez fue elegido papa. Su última gran lección: acercarnos a la Eucaristía, habiendo declarado el 2005 Año de la Eucaristía.

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La Comisión de Catequesis de la Diócesis Stella Maris se prepara para celebrar el Día del Catequista

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

La Comisión Diocesana de Catequesis convoca a los catequistas de la diócesis a una jornada de formación, integración y comunión eclesial, que culminará con una Eucaristía presidida por monseñor Manuel Antonio Ruíz de la Rosa.

Santo Domingo Este, República Dominicana. La Comisión de Catequesis de la Diócesis Stella Maris se prepara para celebrar el Día del Catequista, el próximo domingo, 25 de octubre, con un encuentro formativo y fraterno que reunirá a catequistas de las distintas comunidades parroquiales, con el propósito de fortalecer la integración diocesana y renovar su compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.

La jornada se desarrollará en el Colegio Cervantes, a partir de las 8:30 de la mañana, y tendrá como tema central: «Desafíos para una catequesis en clave sinodal», una propuesta que invita a reflexionar sobre la importancia de caminar juntos como Iglesia, promoviendo la escucha, la participación, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad en la transmisión de la fe.

A través de este encuentro, la Comisión de Catequesis busca propiciar un espacio de formación, convivencia y fraternidad que contribuya a una mayor integración de los catequistas de la diócesis, reconociendo la importancia de su servicio en la formación cristiana de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

La celebración representa, además, una oportunidad para valorar la vocación de quienes, desde las parroquias y comunidades, dedican tiempo y esfuerzo a anunciar el Evangelio, acompañar los procesos de iniciación cristiana y ayudar a que la fe recibida en el bautismo crezca y se traduzca en una vida comprometida con Jesucristo y con los hermanos.

Una Eucaristía para renovar la misión

Como momento culminante de la jornada, a las 12:00 del mediodía, los participantes se trasladarán a la Catedral Stella Maris para participar en la celebración de la Eucaristía, que será presidida por el obispo diocesano, mons. Manuel Antonio Ruíz de la Rosa.

La Comisión Diocesana de Catequesis extiende una invitación especial a los sacerdotes de la diócesis para que acompañen a los catequistas y que concelebren con nuestro obispo, la Eucaristía de clausura, como expresión de comunión, cercanía y apoyo a quienes colaboran de manera directa en la misión catequética de la Iglesia particular.

La presencia de los sacerdotes contribuirá a poner de manifiesto que la catequesis es una tarea compartida por toda la comunidad eclesial, en la que obispos, presbíteros, diáconos, consagrados y laicos están llamados a trabajar unidos para anunciar a Jesucristo y favorecer el crecimiento de la fe.

Catequistas llamados a caminar juntos

En el contexto de una Iglesia que profundiza en su vocación sinodal, el Día del Catequista invita a renovar la conciencia que evangelizar implica escuchar, acompañar, discernir y caminar junto al Pueblo de Dios. La catequesis, por tanto, está llamada a ser un espacio de encuentro con Jesucristo, de formación integral y de participación activa en la vida de la comunidad cristiana.

La Comisión de Catequesis de Stella Maris anima a los catequistas a participar con entusiasmo en esta jornada, que busca fortalecer los vínculos entre las comunidades parroquiales y renovar la alegría de servir al Evangelio.

La celebración será una ocasión propicia para agradecer a Dios por la entrega generosa de tantos hombres y mujeres que, con su testimonio y dedicación, contribuyen a formar discípulos misioneros y a mantener viva la fe en las familias y comunidades de la Diócesis Stella Maris.

Comisión Diocesana de Catequesis

Diócesis Stella Maris

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20/10/2026

Un 20 de octubre en el alma: Veintiún años de un “Sí” eterno

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

Existen jornadas suspendidas en el tiempo, fragmentos de eternidad que se cobijan en el alba de la memoria para recordarnos que vivir es un milagro. Son esos instantes capaces de transformar el otoño más frío en una primavera perpetua, donde cada hoja que se desprende no cae, sino que fecunda el suelo convertido en el pétalo de una nueva ilusión. Son fechas que viajan en el tren de nuestra existencia y, al tocar su estación, estremecen el alma con un suspiro imperecedero.

Bajo el cielo de este sentir, evoco lo acontecido un 20 de octubre, hace exactamente veintiún años.

Aquella mañana amaneció vestida de una solemnidad celestial. El sol parecía haber mudado su luz por un esmoquin de destellos resplandecientes, mientras las aves, en una coreografía perfecta, entonaban partituras de amor de rama en rama. Arriba, en el lienzo infinito, las nubes se entrelazaban como manos invisibles para dibujar un corazón monumental.

Sin embargo, ante semejante complicidad de la creación, mi quietud flaqueaba. Un viento sutil de nervios y ansiedad agitaba mi pecho: las manos humedecidas, el temblor en las piernas y las pulsaciones repicando como tambores sagrados en mitad del silencio. La casa, vuelta una pista de carreras sin meta, testificaba mi andar errante de un lado a otro. Pero detrás de la prisa, una beatitud inmensa se agigantaba en mi horizonte.

A medida que el reloj avanzaba hacia la hora señalada, un aleteo invisible de mariposas multicolores inundó mi ser con los matices de la alegría pura. Y entonces, el tiempo se detuvo. Dios mismo, revestido de una luz impoluta, nos aguardaba en el altar. Su sonrisa universal, cómplice y protectora pareció estallar en un aplauso divino al vernos llegar. Ante su mirada sagrada, dos almas imperfectas, sostenidas por su infinita misericordia, decidían entrelazar sus destinos para siempre.

Aquel 20 de octubre, el Creador me entregó el más excelso de los legados: una rosa de fragancia eterna, tejida de dicha y bienaventuranza. Tu nombre, Rosalis, quedó sellado en mi pecho.

Hoy celebramos veintiún años de unión matrimonial, las Bodas de Roble que simbolizan no solo la resistencia y la perseverancia, sino el refugio inquebrantable de un hogar que ha mantenido a Dios como su roca y centro. Dos décadas y un año navegando juntos, decididos a amarnos más allá de las mareas imprevistas, perdonando y aceptando nuestras fragilidades y transformando los desafíos en puentes hacia la eternidad.

Caminar a tu lado, Rosalis, es habitar la esperanza. Has sido, eres y serás la decisión más lúcida y hermosa de mi vida. Eres la música que arrulla mi alma, la poesía que rescata mis anhelos, la ola mansa que besa las playas de mi amor y la única melodía que resuena, sin pausa, en la estación de mi ser. Eres mi ternura, mi cordura y mi bendición.

Al conmemorar este aniversario, elevo mi gratitud en un cántico de oraciones al Padre Celestial por haberme coronado con una musa tan sublime. Bajo su gracia santa, renuevo hoy nuestros votos, suplicando que jamás falte en nuestra mesa el vino milagroso de Caná de Galilea, aquel que transforma lo cotidiano en extraordinario.

Le pido a Jesús, nuestro Hermano Mayor, que me conceda la dicha de amarte cada día de mi existencia, sin treguas, sin feriados ni puentes; un amor tan vasto y encendido que haga que el propio infinito parezca pequeño.

¡Feliz 21 aniversario de bodas, mi amor! Te elegí aquel día, te elijo hoy y te elegiré por el resto de mi vida. ¡Te amo y te amaré por siempre!

*El Autor es abogado.

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