AIRE96FM

30/04/2026

IGNORANCIA, RESPONSABILIDAD, Y CONSECUENCIAS

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

En la vida, lo que hacemos nos define como persona. Dejamos salir lo que somos con nuestro comportamiento. Los demás nos van catalogando según nuestras acciones. Además, consciente o inconscientemente construimos el tipo de personas que queremos, teniendo en cuenta que en esa estructuración personal, los otros juegan un papel importante porqueno crecemos solo, siempre una o varias personas nos acompañan en el desarrollo y formación de la propia personalidad. Tanto así que aunque no vivimos para que la sociedad nos dé una calificación, una nota, ella hace muchas veces de jurado.

Nuestro valor nos viene por los principios que tenemos, por los valores sólidos en elcualconstruimos nuestro sendero. Pero para lograr esto, hay que formar la conciencia, establecer criterios clarosen todo nuestro proceder.También hay que ser capaz de asumir la vida con todas sus implicaciones,a pesar de necesitar manuales para saber hacia dónde debemos dirigir los pasos en cada ocasión. Mas, gracias a la ley naturalque Dios ha depositado en nosotros, podemos guiarnos, perseguir la felicidad que anhelamos, y ser paradigma para otros. No quedarnos atrás, esperando que el viento nos lleve, sino que tenemos la fuerza interior necesaria para no vivir derrotados.

La responsabilidad de las personas, vale mucho en este mundo. Con su disciplina y organización individual, dejan huellas por donde transitan. Nunca se encuentran solos; siempre recogen los frutos sembrados. Tanto así, que la mayoría suelen recordarlos por las características humanas con las que vivieron. Porque las realidades ordinarias las trasformaron en  extraordinarias.Fueron diferentes a todos aquellos que son expertos esquivando la realidad, individuos que se encierran a la vida, que ignoran su misma existencia, y que matan el futuro con sus malas conductas. 

Hay que tener presente que la responsabilidad no se vende. No existen fórmulas mágicas para saber quién será un ente que cumplirá con sus deberes y obligaciones, sino que el perfil de estas personas dignas de imitar en la sociedad, es el resultado de muchos factores, siendo los principales: la educación, el sentido de estar siempre abierto a la vida, asumir los cambios en la sociedad, y una constante autoevaluación de las decisiones tomadas. Pero cuando este mismo ser humano se encierra, aparecen los fracasos, las frustraciones, el vivir con los ojos cerrados, en vez de volverse un modelo, un norte para otros, se convierte en una piedra de tropiezos, un dilema, que todos rechaza y desprecian.

En conclusión, los resultados obtenidos que nos dirán lo que seremos en el mañana. Por esta razón, es importante vivir en el presente para disfrutar del porvenir. Por consiguiente, nadie cosechará lo que nunca sembró. Si queremos un camino llenos de flores, tendremos que comprar y cultivar nuestro propio jardín. La belleza se encuentra por tanto en nuestro interior. Si somosperseverantesy mojamosnuestras flores, veremos que el mundo no es únicamente blanco y negro, sino que tiene muchos colores. Entonces, ¿qué color le pondrás a tu jardín, o simplemente caminarás en la vida sin saber para dónde vas…?

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Turbas viales e invasiones: síntomas de un Estado de Derecho debilitado

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

Cuando la indiferencia ciudadana se mezcla con la indiferencia estatal, el resultado es un Estado que se encoge y una sociedad que se aturde en la oscuridad. En ese vacío crecen las turbas, la impunidad y la “ley del más fuerte”. Y lo más peligroso: empezamos a verlo como normal, es decir a validar el vicio.

No hay neutralidad frente al deterioro cívico. Guardar silencio ante el abuso, mirar hacia otro lado ante la injusticia y resignarse ante la violencia no es prudencia, es una forma de tolerancia social a la ilegalidad. La dignidad humana y la convivencia se protegen con denuncia, prevención y un régimen de consecuencias que se cumpla.

La falsa idea de que la norma es opcional

Se está consolidando una idea peligrosa: que las reglas son negociables y que quien intimida o agrede impone su voluntad. Esa cultura de irrespeto a la autoridad legítima se alimenta de una realidad conocida, la ausencia de un régimen de consecuencias consistente. Sin sanciones efectivas, la arbitrariedad se normaliza y la convivencia ciudadana se deteriora.

La inseguridad vial ya no es solo una estadística es un riesgo cotidiano mortal. A la elevada tasa de accidentes se suma un fenómeno especialmente preocupante: las turbas viales. Grupos que, además de infringir la ley abiertamente, reaccionan de manera colectiva y violenta ante incidentes menores: persiguen, saquean, acorralan, destruyen propiedad, agreden y, en el peor de los casos, provocan muertes. Ninguna sociedad puede aceptar eso como parte “normal” del tránsito.

Que nadie se engañe, no son “hechos aislados”. Están escalando peligrosamente. El caso de Santiago de los Caballeros, donde una turba de motoristas atacó y asesinó a un chofer de un camión recolector de desechos sólidos, encendió indignación, sí, pero la indignación sin acción se evapora. Lo peor sería normalizar la idea de que vivimos en tierra de nadie. Eso tiene nombre: anomia social. El sociólogo y filósofo francés Émile Durkheim lo describió como la falta de regulación normativa que rompe la cohesión y empuja a los individuos a actuar por cuenta propia, desconectados de las reglas compartidas.

De lo vial al terreno: la inacción es ilegalidad

La lógica es la misma, solo cambia el escenario. Si una turba puede imponer su fuerza en la vía pública, ¿por qué no habría de imponerse también sobre un terreno ajeno o sobre un área protegida? Las invasiones sean contra lo estatal o contra la propiedad privada envían el mensaje más devastador posible: la ilegalidad paga.

Estas conductas rompen la norma y los valores compartidos. Generan inseguridad jurídica, conflictos sociales y desconfianza en las instituciones. Y, peor aún, van instalando una cultura donde el atropello se justifica como “necesidad” o como “respuesta”. Pero la violencia nunca construye legitimidad. Hannah Arendt lo advirtió con claridad: “siempre es posible justificar la violencia, pero eso no la hace legítima”.

Ante turbas viales e invasiones de terrenos, la inacción del Estado no es un asunto menor: comunica tolerancia a la ilegalidad. Esa señal debilita la autoridad pública, erosiona la confianza en las instituciones y termina incentivando respuestas por cuenta propia. Cuando el derecho no se hace valer, el desorden se expande y la conflictividad aumenta.

¿Qué debe hacerse?  legalidad, prevención y consecuencias

La respuesta no puede limitarse a comunicados, operativos esporádicos y olvido legal. La ley debe aplicarse con igualdad y firmeza, sin privilegios ni discrecionalidad. Eso implica, como mínimo:

-Respuesta oportuna y coordinación interinstitucional ante agresiones colectivas;

-Investigación, identificación y judicialización efectiva de quienes agreden, destrozan o causan muertes;

-Fortalecimiento del control y la fiscalización del tránsito, con sanciones que se cumplan;

-Educación y concienciación vial, que involucre el desarrollo de una cultura ética de respeto por la vida propia y ajena.

-Desalojo conforme al derecho y sanción a invasores de terrenos y áreas protegidas, con medidas de restauración cuando corresponda. Sin consecuencias verificables, la norma pierde sentido; y con ello, el Estado de derecho se debilita.

Toda omisión de autoridades y de ciudadanos debilita el Estado de derecho y abre paso a la arbitrariedad. No se trata de mano firme por capricho; se trata de defender el derecho básico a circular sin miedo y a vivir sin que una turba decida tu suerte. Cuando el Estado no protege, empuja a la gente a buscar “protección” fuera de la ley. Y ahí empieza el abismo.

Que quede claro: la libertad no es impunidad. La verdadera libertad no consiste en evadir leyes, sino en confiar en un sistema justo donde todos, sin excepción, estén sujetos a las mismas reglas. El “dejar hacer, dejar pasar” frente a la violación de la ley es una invitación a la violencia. No seamos indiferentes ante las turbas viales ni ante las invasiones de terrenos y áreas protegidas. Exijamos consecuencias, con serenidad y firmeza.

Finalmente, en resumen, si el país acepta que una turba controle la vía pública o que la ilegalidad se adueñe de terrenos y áreas protegidas, entonces renuncia, en la práctica, a la autoridad de la ley. La indiferencia ciudadana o institucional no es neutral: crea espacio para el abuso y encarece la paz social. El Estado tiene el deber de prevenir, intervenir y sancionar; y la ciudadanía, el deber de exigir y respaldarlo por las vías legales. La convivencia no se sostiene con resignación, sino con normas claras y consecuencias reales.

*El Autor es abogado.

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29/04/2026

MANTENER LA FIRMEZA

 Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Estamos en el V Domingo de pascua, tiempo especial para nuestra Iglesia, pues la alegría del Cristo Crucificado está a flor de piel en nosotros, es una gran bendición que nos podamos reunir para celebrar la vida espiritual que engendra en nuestro interior la Eucaristía

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar”.

Empieza Jesús sus palabras invitando a los discípulos a que guarden la calma y mantengan una actitud de sosiego, en un segundo momento les exhorta a mantener su creencia en Dios y en él, al afirmar que en la casa de su Padre hay muchas moradas y él va a preparar un lugar.

 “Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes”. Que importantes somos todos para Dios, para prepararnos un lugar llevarnos a su presencia y que estemos con él para siempre. “Y adonde yo voy, ya saben el camino”. Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le responde: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”.

Ante la negación de Tomás al decirle al Señor no sabemos a dónde vas, por tanto, tampoco sabemos el camino, el Maestro responde autodefiniéndose como el camino la verdad y la vida. Estas imágenes son muy poderosas el camino es el sendero que garantiza el que no nos perdamos en el recorrido por la vida, la verdad es la fuente de toda sabiduría y la vida es don y tesoro invaluable.

 “Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto”.  Por lo que Dice Jesús, él y el Padre son dos en uno, conocerlo a él es conocer al Padre y viceversa.

Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia.

Continua Felipe diciéndole a Jesús que le muestre al Padre, por lo que responde Jesús, hace tanto que estoy con ustedes y no me conoces, Felipe. Que penoso y triste es que estemos con Jesús y no lleguemos a conocerlo y a experimentar su amor a plenitud.

El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre”.

Otros temas del padre Wilkin

IV Domingo de Pascua. Ciclo A

III Domingo de Pascua. Ciclo A

II Domingo de Pascua. Ciclo A

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27/04/2026

“Jesús es la única puerta a la paz y la felicidad”

SANTO DOMINGO ESTE. – En una atmósfera de júbilo y devoción, la Diócesis Stella Maris celebró el IV Domingo de Pascua, universalmente conocido como el Domingo del Buen Pastor. La solemne Eucaristía, presidida por Monseñor Manuel Antonio Ruiz, fue el escenario de un enérgico llamado a la conversión, la confianza plena en Cristo y el despertar de nuevas vocaciones consagradas.

​La celebración contó con la presencia de destacados miembros del clero, entre ellos el Padre Alejandro Valera (Vicario General), el Padre Cesáreo Núñez (Canciller) y el recién ordenado presbítero Jesús Alberto de la Cruz. La liturgia inició con el rito de la aspersión, recordando a los fieles la gracia de su bautismo.

​La transformación de Pedro como esperanza

​En coincidencia con la 63ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Monseñor Ruiz utilizó la figura de San Pedro para ilustrar el poder del Espíritu Santo en el ser humano:

​De la negación a la entrega: “Ese Pedro que negó a Jesús es ahora un hombre totalmente convencido y transformado. Es la prueba de que siempre es posible recapacitar”, afirmó.

​Fe con obras: El prelado insistió en que el seguimiento de Cristo debe ser tangible: “No es solamente un convencimiento mental; tiene que verse en las obras”.

​Un camino exclusivo hacia la plenitud

​Con un mensaje de esperanza frente a las crisis personales, el obispo presentó a Jesús como la solución definitiva a la búsqueda de sentido del hombre contemporáneo:

“Si usted anda buscando paz y felicidad, Jesús es la puerta: la única puerta para la salvación. Él es nuestro respaldo en medio de las dificultades y los fracasos”.

​Vocaciones: Una responsabilidad familiar

​Monseñor Ruiz fue enfático al solicitar a las familias cristianas que no tengan miedo de proponer la vida religiosa a sus hijos, dándole la misma importancia que a las carreras civiles:

​“Así como se impulsa a ser médico, abogado o ingeniero, también hay que decir: en esta casa se necesita un sacerdote o una monja”.

​La Diócesis Stella Maris concluyó la jornada reafirmando su misión de guiar al pueblo hacia una vida de servicio, bajo la premisa de que quien le dice «sí» al Señor, jamás se arrepentirá.

​Oficina de Prensa y Comunicaciones

Diócesis Stella Maris

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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23/04/2026

Realizan Encuentro Caribeño para Prevención de Abusos

Santo Domingo, Rep. Dom. Con la participación de más de 60 personas, de Cuba, Puerto Rico, Haití y República Dominicana, se realizó el Primer Encuentro Caribeño para la Prevención de Abusos, con el objetivo de fortalecer la “Cultura del Cuidado” en los espacios eclesiásticos.

Durante la jornada donde estuvieron presentes obispos, sacerdotes, religiosas y laicos, compartieron experiencias y reflexiones sobre la prevención de abusos en la Iglesia católica, tomando en cuenta el ámbito pastoral, psicológico y jurídico.

Monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santiago de los Caballeros y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), resaltó que ‘‘como evangelizadores debemos garantizar espacios seguros, donde cada persona, especialmente los más vulnerables, sea respetada. No basta con protocolos escritos, sino se encarnan en actitudes concretas’’.

En ese mismo orden, Mons. Lizardo Estrada Herrera, obispo auxiliar del Cusco (Perú) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), explicó que ‘‘la prevención de abusos en la Iglesia no es una estrategia, ni una opción, es un compromiso del Evangelio, por lo que es fundamental que nos comprometamos para trabajar juntos en la prevención y la protección de los más vulnerables’’.

Así mismo, el presidente de la Comisión Nacional de Pastoral para la Cultura del Cuidado de la CED, Mons. José Amable Durán Tineo, obispo auxiliar de Santo Domingo, al concluir el encuentro, invitó a continuar el trabajo en la región aplicando los conocimientos adquiridos bajo la guía del Espíritu Santo.

Durante el encuentro que se llevó a cabo del 19 al 22 de abril en el Centro Ignaciano de Espiritualidad Manresa, Santo Domingo, República Dominicana, Ángela López, secretaria ejecutiva de la Pastoral para la Cultura del Cuidado de la CED, señaló que como región esperan seguir realizando más encuentros con el fin de fortalecer la colaboración común.

Sobre la Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura del Cuidado

Está conformada por obispos y delegados de las oficinas, comisiones y consejos de Conferencias Episcopales y otros organismos eclesiales continentales. Se formó durante el primer encuentro realizado en Chile (2023), tuvo su segundo encuentro en Colombia (2024) y el tercer encuentro, en República Dominicana (2025).

Comparten experiencias y saberes para promover prácticas eclesiales que cuiden la dignidad e integridad de niños, niñas, adolescentes y otras personas en situación de vulnerabilidad. Es un espacio de coordinación entre comisiones y consejos de prevención de la Iglesia.

Contactos
Dirección de Comunicación y Prensa CED
WhatsApp: (809) 723-2185 / (829) 471-1959

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