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13/09/2026

Éxito rotundo en el Taller de Liturgia “Locus Verbi” de la Diócesis Stella Maris

 Con un profundo espíritu de fe y comunión, la Zona Pastoral Oriental Sur celebró con gran entusiasmo el Taller de Liturgia “Locus Verbi” (Sobre el lugar de la Palabra). La actividad reunió a los hermanos de las 15 parroquias de la zona oriental sur, logrando una notable asistencia de 310 hermanos que se unieron con fervor al encuentro.

​El evento se llevó a cabo este sábado 12 de septiembre de 2026, en horario de 2:30 p.m. a 4:30 p.m., en las instalaciones de la Parroquia San Simón Apóstol, ubicada en la Carretera de Mendoza, frente al parque de Villa Faro. Este espacio formativo estuvo dirigido de manera específica a lectores, diáconos y sacristanes,

​La jornada formativa se desarrolló de manera dinámica y enriquecedora conforme a la siguiente programación:

  • ​La apertura del evento inició a las 2:30 p.m. con las palabras de bienvenida y la oración inicial.
  • ​Posteriormente, se llevó a cabo la presentación de los presentes por parroquias, conducida por José Luis Disney, Coordinador de la Pastoral Litúrgica.
  • ​Las palabras de motivación del taller fueron ofrecidas por el Revdo. P. Eduardo Carrión, Vicario de Pastoral de la Diócesis.
  • ​El núcleo central del encuentro consistió en la presentación magistral titulada «Locus Verbi Dei, el lugar de la palabra de Dios», a cargo del Diác. Enmanuel Marte Abreu, de la Comisión de Liturgia de la Diócesis Stella Maris.
  • ​Se abrió un espacio de retroalimentación a través de una plenaria destinada a preguntas y comentarios de los participantes.
  • ​Los avisos parroquiales y las palabras de agradecimiento fueron pronunciados por Heriberto Jáquez, Coordinador de la Pastoral Litúrgica de la Zona Oriental Sur.
  • ​La clausura del evento concluyó con la oración final y la bendición impartida por el Revdo. Diác. Lépido de la Cruz, miembro de la Comisión Diocesana de Liturgia

La jornada fue impartida por la Comisión de Liturgia de la Diócesis Stella Maris, recordando a los presentes que la Palabra de Dios es fuente de vida para nuestra comunidad. El evento concluyó con gran entusiasmo por parte de todos los participantes, reafirmando el compromiso evangelizador y litúrgico en las comunidades parroquiales.

​Para más información y material de prensa:

Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris


Santo Domingo Este, República Dominicana.

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com


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LA DECISIÓN TAMBIÉN ES NUESTRA: EL CAMBIO DEMOCRÁTICO EMPIEZA EN LA CONCIENCIA CIUDADANA

 Por Yeuris Mael Solano

La transformación de una nación no depende únicamente del político que ocupe el poder, sino de la actitud de la sociedad que lo elige. En momentos de debate público, la exigencia de transparencia y justicia choca frecuentemente con una realidad incómoda: la pasividad y el fanatismo del propio electorado. Exigir dirigentes honestos e instituciones sólidas resulta inútil si, al mismo tiempo, se justifica la corrupción por conveniencia partidaria o se tolera el abuso a cambio de favores inmediatos.

La democracia trasciende el simple acto de depositar una papeleta en la urna. Votar no es una transacción ni una muestra de lealtad ciega; es un ejercicio de responsabilidad individual y colectiva que determina la calidad ética de las instituciones. Cada ciudadano decide qué conductas premia y cuáles condena al momento de elegir a sus representantes.

Criterios clave para un voto consciente:

  • Evaluar la trayectoria sobre el discurso: Analizar las acciones pasadas y la coherencia del candidato antes de aceptar promesas de campaña.
  • Priorizar el bien común: Preguntarse qué impacto tendrán las propuestas en el desarrollo del país, en lugar de buscar beneficios personales o dádivas a corto plazo.
  • Mantener el pensamiento crítico: Rechazar la manipulación, la venta del voto y el partidismo ciego que impiden exigir rendición de cuentas.
  • Ejercer una ciudadanía activa: Informarse, cuestionar, denunciar y vigilar la gestión pública de manera constante, no solo durante los períodos electorales.

El futuro institucional de la sociedad y la calidad de vida de las próximas generaciones responden directamente a lo que hoy se tolera o se permite. La ética pública no se ha perdido: se define a diario en las decisiones de cada individuo. Frente a las urnas y en el ejercicio cotidiano de la ciudadanía, la premisa fundamental debe mantenerse firme: la conciencia no está en venta y el destino del país tampoco.


Yeuris Mael Solano Rosario.  Escríbele al autor: yeurismael.cme@gmail.com
Licenciado en Filosofía y Teología


¿Dónde quedó la ética? El peligro de una sociedad que vende su conciencia

No estamos solos: la fe y la confianza en Dios en medio de las tribulaciones


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10/09/2026

Jesús Nazareno llama a vivir una fe que se postra ante Dios y se levanta para servir

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

El padre Domingo Vásquez Morales presidirá esta noche la Eucaristía en el Ensanche Isabelita, con el tema “Adoración y Fe”

SANTO DOMINGO ESTE. — Con un ambiente de alegría, oración y profunda vivencia comunitaria, la parroquia Jesús Nazareno, del Ensanche Isabelita, continúa celebrando sus fiestas patronales, que se desarrollan del 5 al 13 de noviembre, convocando a los fieles a poner nuevamente a Jesucristo en el centro de sus vidas.

Como parte de esta jornada de celebración, esta noche, a las 7:30, la comunidad parroquial vivirá uno de los momentos centrales de sus festividades con la celebración de la Santa Eucaristía, que será presidida por el padre Domingo Vásquez Morales, quien tendrá a su cargo la reflexión bajo el sugerente tema: “Adoración y Fe”.

La celebración representa una invitación a detener el ritmo acelerado de la vida cotidiana para volver la mirada hacia Dios y recordar que la fe cristiana no consiste únicamente en creer, sino también en adorar, confiar, escuchar y permitir que Cristo transforme la existencia.

En medio de una sociedad donde muchas veces el ruido, las preocupaciones, las redes sociales, las dificultades económicas y las incertidumbres del presente ocupan el corazón de las personas, el tema escogido para esta celebración adquiere una especial relevancia.

Adorar es reconocer a Dios como Señor de nuestra vida.

Y creer es confiar en Él incluso cuando no tenemos todas las respuestas.

Desde esta perspectiva, la celebración de esta noche pretende llevar a los fieles a una experiencia que vaya más allá de una actividad patronal: un encuentro con Jesucristo.

La Eucaristía será, por tanto, un espacio para renovar la fe, presentar al Señor las necesidades personales y familiares, agradecer sus bendiciones y pedir la gracia de permanecer firmes ante las dificultades.

La figura de Jesús Nazareno recuerda a los creyentes el rostro de Cristo que carga la cruz y continúa caminando.

Su imagen habla de sacrificio, pero también de esperanza. Habla de dolor, pero sobre todo de una fidelidad que no se rinde.

Para los hombres y mujeres de hoy, contemplar a Jesús Nazareno significa recordar que las cruces de la vida no tienen la última palabra.

En las familias que atraviesan dificultades, en quienes enfrentan enfermedades, en los jóvenes que buscan un camino, en los padres que luchan por sacar adelante a sus hogares y en quienes experimentan momentos de incertidumbre, el Nazareno sigue proclamando un mensaje de esperanza: Dios permanece cercano y la fe permite seguir caminando.

Las fiestas patronales constituyen uno de los momentos más importantes de la vida de una comunidad parroquial. Son días para celebrar, pero también para evangelizar; para encontrarse, pero también para reconciliarse; para mirar la historia de la comunidad, pero sobre todo para renovar su compromiso con el futuro.

En este contexto, la parroquia Jesús Nazareno está llamada a hacer de estas festividades una oportunidad para fortalecer la participación de las familias, los grupos pastorales, los jóvenes y todos los hombres y mujeres que forman parte de esta comunidad de fe.

La verdadera fiesta patronal no termina cuando concluyen las celebraciones. Su fruto se mide por lo que queda en el corazón de los creyentes: una fe más madura, una comunidad más unida y un compromiso mayor con el Evangelio.

El tema “Adoración y Fe” plantea también un desafío.

El cristiano que se acerca al altar no puede permanecer indiferente ante las necesidades de sus hermanos.

La adoración conduce al servicio.

La Eucaristía conduce a la misión.

La fe conduce al compromiso.

Por eso, esta noche la comunidad no solo está llamada a levantar los ojos hacia Dios, sino también a mirar a su alrededor y preguntarse cómo puede ser instrumento de esperanza en su familia, en su barrio y en la sociedad dominicana.

Una fe que se queda solamente en palabras pierde su fuerza transformadora. Una fe que nace del encuentro con Cristo se convierte en servicio, misericordia y compromiso.

Las fiestas patronales de Jesús Nazareno continuarán hasta el 13 de noviembre, ofreciendo a la comunidad del Ensanche Isabelita un tiempo privilegiado para la oración, la celebración y el encuentro fraterno.

La invitación para esta noche es clara: a las 7:30 P.M., la comunidad se reúne alrededor del altar para celebrar la Eucaristía y profundizar en el significado de la “Adoración y Fe”, de la mano del padre Domingo Vásquez Morales.

En tiempos donde tantas cosas compiten por ocupar el primer lugar en el corazón humano, la comunidad de Jesús Nazareno vuelve a proclamar lo esencial:

Y ante Él, la Iglesia se postra para adorar, se levanta para servir y sale al mundo para anunciar que la fe todavía tiene una palabra de esperanza para nuestro tiempo.

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09/09/2026

RESIGNACIÓN NO ES OPCION

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Siempre se ha dicho: “La esperanza es lo último que se pierde”. Nadie tiene derecho a tirarse al surco hasta dos segundos después de haber muerto. Es mejor haber vivido luchando, que haber muerto llorando. Estas y otras frases son las que han servido de motor motivador a una gran cantidad de personas que ante los dilemas humanos buscan la manera más adecuada de no dejarse vencer por las circunstancias que le presenta la existencia en las diferentes facetas de la vida reflejada en la cotidianidad.

Es desastroso y agobiante saber que no todo el mundo ama y quiere luchar por la vida. Con frecuencia se escucha por la radio, se observa por la televisión y por la internet como los suicidios, los feminicidios y los homicidios se proliferan en distintos lugares del mundo, y como esta situación adormece la moral humana, dejando que se vuelva una realidad ajena para el individuo aun siendo está situación parte de cada ser humano, porque de una forma o de otra, el sufrimiento de uno afecta la convivencia de todos. Esta realidad, la cual es obviada por aquellos que no aman la humanidad, sino que son ególatras y hedonistas, y le resulta latoso mirar más allá de sí mismos, y entender que, la otra forma parte de la construcción de una exima sociedad.

Personas que anuncien el mal, que sean portavoces de los desastres atmosféricos, de las debilidades humanas, de los fallos políticos, religiosos y sociales, existen miles en nuestro planeta Tierra, pero, ¿Quiénes se están dedicando a promover una cultura de paz? ¿Cuántos son los que se están sacrificando un poco para opacar este aire de contaminación inmoral que se expande por los distintos continentes llegando a penetrar y a dañar la conciencia del ser humano?

Con estas preguntas queda reflejado un pensamiento que corresponde a la actitud que asume la masa social en estos tiempos contemporáneos. También, es una de las tantas maneras de expresar nuestra preocupación presente por los acontecimientos atroces que poco a poco quieren hacer del mundo un lugar inhabitado e inseguro, donde vivir con armonía consigo mismo y con los demás resulta una utopía.  

Resignación es el nuevo estilo de vida que reflejan muchos en sus rostros y en sus modos de vivir. Seres humanos que se rindieron antes de tiempo y pierden la oportunidad de lograr un cambio radical en sus vidas, pero dudaron y dejaron que el ambiente los absorbiera sin ofrecerle nada para consolarlos.

Una vez escuché decir a una persona: ¿qué sentido tiene resignarse a vivir como el mundo vive, si aceptando esta invitación, las personas se convierten y se suman a la mediocridad social? Dejando decir con esto que, se debe luchar contra la resignación, contra la indiferencia de clase y contra todo sentimiento que busque alienar el corazón del ser humano. Por eso, no tiene razón de ser, abandonar los ideales, para formar parte de los vivos, que existen sin alma, cuando se puede ser guerrero del optimismo y ganar más.

RESIGNACIÓN NO ES OPCION

ES NECESARIO ARRIESGARSE EN LA VIDA

OBSERVANDO EL PLANETA POR UNA REJILLA

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Diócesis Stella Maris invita a caminar con Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana

 a Stellard

La Caminata Mariana se realizará el jueves 24 de septiembre y culminará con la celebración de la Santa Eucaristía en la Catedral Stella Maris

Santo Domingo Este.–  La Diócesis Stella Maris invita a todo el pueblo de Dios a participar con fe, alegría y espíritu de comunión en la Caminata Mariana en honor a Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana, que tendrá lugar el próximo jueves, 24 de septiembre de 2026.

La actividad comenzará a las 3:00 de la tarde, teniendo como punto de partida el Parque Italia, en la urbanización Italia, y recorrerá su trayecto hasta llegar a la Catedral Stella Maris, donde se celebrará la Santa Eucaristía, presidida por el obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa.

La convocatoria está dirigida a los vicarios episcopales, arciprestes, párrocos, diáconos, miembros de la Vida Consagrada, movimientos apostólicos, comunidades parroquiales y a todos los fieles que deseen unirse a esta expresión pública de fe y devoción mariana.

Caminar con María es caminar hacia Cristo

Para la Diócesis Stella Maris, esta Caminata Mariana constituye una oportunidad especial para caminar juntos como Iglesia, fortaleciendo la unidad, la fraternidad y la identidad de un pueblo que pone su confianza en Dios bajo la maternal protección de la Virgen María.

Caminar con Nuestra Señora de las Mercedes tiene un significado especial para el pueblo dominicano. Como Patrona de la República Dominicana, María ocupa un lugar profundo en la historia y en la fe de nuestra nación. Por ello, esta celebración invita a los dominicanos a renovar su confianza en Dios, presentar sus necesidades y las de sus familias, y pedir la intercesión de la Madre de Jesús por el bienestar de nuestra patria.

La Iglesia enseña que la verdadera devoción a María siempre conduce a Cristo. Por eso, caminar con la Virgen es también disponernos a seguir su ejemplo de fe, obediencia, servicio y entrega a Dios.

En este sentido, la Caminata Mariana será también un signo visible de una Iglesia que quiere avanzar unida, poniendo en manos de Dios las realidades de sus comunidades y de toda la sociedad dominicana.

La Diócesis Stella Maris anima a todas sus parroquias, comunidades, familias, movimientos y grupos pastorales a participar activamente en esta jornada, llevando sus intenciones, oraciones y cantos, para convertir las calles en un espacio de encuentro, esperanza y testimonio de fe.

La invitación es a caminar juntos con María, Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana, y a dejarnos conducir por ella hacia Cristo.

¡Caminemos con María! ¡Caminemos como Iglesia! ¡Caminemos hacia Cristo!

Fecha: jueves, 24 de septiembre de 2026

Hora de salida: 3:00 P.M.

Punto de partida: Parque Italia, urbanización Italia

Destino: Catedral Stella Maris

Celebración: Santa Eucaristía presidida por Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa

Anótate en tu parroquia más cercana.

Dirección de Comunicación y Prensa

Diócesis Stella Maris

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com


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08/09/2026

Cuando dejamos de llamar a Dios por su nombre.

 Por Gegorio Bautista

Hay frases que repetimos tanto que terminamos diciéndolas sin detenernos a pensar qué hay detrás de ellas. “Gracias a la vida”, “todo pasó por algo”, “fue mi esfuerzo”, “las circunstancias se dieron”, “tenía que suceder”. No necesariamente son frases malas. El problema aparece cuando, poco a poco, comenzamos a utilizarlas para explicar nuestra historia dejando fuera a Dios.

Hoy resulta más cómodo hablar de esfuerzo, disciplina, actitud, resiliencia y superación. Son palabras que todos pueden recibir, crean o no crean. No incomodan, no cuestionan y permiten explicar muchas de las cosas que vivimos sin entrar en terrenos que puedan resultar incómodos. Quizás por eso, incluso quienes creen, han comenzado a contar su historia de una manera en la que Dios aparece cada vez menos.

Celebramos un logro y hablamos de nuestra disciplina. Superamos una dificultad y hablamos de nuestra fortaleza. Llegamos a un lugar inesperado y decimos que fueron las circunstancias. Conocemos a alguien que termina siendo determinante en nuestra vida y lo llamamos casualidad. Atravesamos una situación difícil y decimos que “la vida nos estaba preparando para algo mejor”. Y en medio de todas esas explicaciones cabe una pregunta sencilla: ¿dónde quedó Dios?

No se trata de negar el esfuerzo. Hay que trabajar, decidir, perseverar, levantarse después de cada caída y hacer la parte que corresponde. La fe cristiana nunca ha sido una invitación a quedarse de brazos cruzados. Pero una cosa es reconocer nuestra responsabilidad y otra convertirnos en los únicos protagonistas de nuestra historia.

El salmista lo expresa con claridad: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127,1). No está diciendo que no haya que trabajar. Está recordando que nuestro trabajo, por sí solo, no explica todo lo que somos ni todo lo que alcanzamos.

Porque si todo depende de nosotros, también nuestra esperanza termina dependiendo de nosotros. Y habrá días en los que la disciplina no será suficiente, los planes no funcionarán y las circunstancias serán adversas. ¿Qué queda entonces? Es ahí donde la fe deja de ser una frase bonita y se convierte en una necesidad.

El cristianismo no ofrece simplemente una manera positiva de pensar. Recuerda que hay un Padre. Un Padre que provee, sostiene y no se desentiende de sus hijos. Jesús lo expresa así: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6,33). La diferencia está en hacer nuestra parte sin olvidar que nuestra vida está sostenida por alguien más grande que nosotros.

Quizás se ha hablado tanto de construir la propia vida que se ha olvidado recibirla. La vida no comenzó con nosotros y tampoco depende exclusivamente de nosotros. Antes de nuestros logros, fracasos y decisiones, ya había un Dios que había amado primero. Esa verdad cambia la manera de mirar nuestra propia historia.

Por eso resulta necesario preguntarnos qué ocurre cuando, incluso desde la fe, comenzamos a utilizar un lenguaje en el que Dios parece innecesario. Lo sustituimos por “el universo”, “la vida”, “las energías”, “las circunstancias” o simplemente “el proceso”. Muchas veces no porque hayamos dejado de creer, sino porque queremos que nuestras palabras sean aceptadas por todos. Queremos encajar, evitar incomodar y llegar también a quien no cree.

Pero hay momentos en los que hace falta atreverse a llamar a Dios por su nombre.

Decir que fue Dios no significa desconocer el esfuerzo. Significa reconocer que el esfuerzo no lo explica todo. Se puede trabajar, pero no controlar todas las puertas que se abren. Se puede estar preparado, pero no fabricar cada encuentro que termina cambiando una vida. Se pueden tomar decisiones, pero no determinar todas las circunstancias que aparecerán en el camino.

Hay una parte de nuestra historia que no podemos atribuirnos completamente. Allí aparece la providencia de Dios: esa presencia silenciosa que acompaña nuestra historia, incluso cuando todavía no somos capaces de reconocerla.

También necesitamos recuperar la capacidad de agradecer a Dios por lo cotidiano. Hay gracia en despertar, en tener una familia, en encontrar a alguien en el momento preciso, en recibir una oportunidad, en superar una dificultad o simplemente en tener un nuevo día. Santiago lo resume de esta manera: “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto” (Santiago 1,17).

La esperanza cristiana tampoco consiste en pensar que mañana todo será mejor porque seremos más fuertes. Consiste en saber que no caminamos solos. La seguridad no está en que todo saldrá como queremos, sino en saber que, aun cuando las cosas no salgan como queremos, seguimos estando en las manos de Dios.

Y nuestra historia tampoco termina en nosotros. Tiene una cruz. Tiene a Cristo. Tiene al Dios que no se quedó mirando nuestra historia desde lejos, sino que entró en ella y entregó su propia vida.

Por eso las palabras de Jesús adquieren un significado especial: “Separados de mí nada pueden hacer” (Juan 15,5). No es una negación de nuestras capacidades, sino un reconocimiento de su verdadera fuente. Podemos trabajar, crear, estudiar, luchar y alcanzar metas, pero cuando olvidamos de dónde viene la vida y quién la sostiene, terminamos atribuyéndonos incluso aquello que nunca estuvo completamente en nuestras manos.

Quizás necesitamos recuperar algo que poco a poco estamos dejando de decir. No para imponer la fe, ni para sentirnos superiores, ni para convencer a quien piensa diferente, sino para darle a Dios el lugar que le corresponde. Si todo lo bueno que ocurre en nuestra vida termina siendo mérito nuestro, de la vida, de las circunstancias o de nuestra capacidad, habría que preguntarse qué espacio estamos dejando para la gracia.

Cuando se mira hacia atrás con honestidad, es difícil sostener que todo ocurrió únicamente por mérito propio. Hubo personas que aparecieron en el momento preciso, puertas que se abrieron cuando parecían cerradas, oportunidades que nadie podía garantizar y fuerzas que llegaron cuando las propias se habían agotado. Muchas veces llamamos casualidad a cosas que quizás nunca llegaremos a comprender completamente.

No se trata de tener una explicación para todo, sino de aprender a reconocer que también existe una providencia que trabaja silenciosamente en nuestra historia.

Porque cuando las frases de motivación ya no alcanzan, cuando el esfuerzo descubre sus límites y cuando las circunstancias dejan de estar a nuestro favor, queda una pregunta que tarde o temprano tendremos que responder: ¿en quién está puesta realmente nuestra esperanza?

La respuesta cristiana no está simplemente en la vida, sino en quien nos dio la vida. No está solamente en nuestras fuerzas, sino en quien nos sostiene. No está en las circunstancias, sino en quien puede encontrarse con nosotros incluso dentro de ellas.

Hay cosas que hacemos nosotros y que debemos asumir con responsabilidad. Pero hay otras que, cuando las miramos con humildad, solo podemos reconocer que no fueron obra nuestra. Entonces quizá no haga falta buscar una frase más cómoda para que todos estén de acuerdo.

Quizás basta con volver a decir, sin miedo:

Gracias, Dios.

Comunícate con el autor: bautista.gregorio30@gmail.com

Papá, mira a papá Dios

Cuando un “Like” también habla de Cristo

¿Nos estamos acostumbrando al dolor de los demás?


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