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04/09/2026

Septiembre, mes de la Biblia

Por Leonor María Asilis Elmúdesi

Llega septiembre y, con él, una invitación especial que la Iglesia nos hace cada año: dedicar este mes a la Sagradas Escrituras.

 A septiembre le llamamos el mes de la Biblia y no es por casualidad. La razón es que el 30 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de San Jerónimo, el gran traductor de la Biblia al latín.

Y es que tenemos que concientizarnos cada vez más de que la Biblia no es un libro más. Es el libro de los libros.  Es la Palabra viva de Dios que nos habla hoy. A veces nos intimida porque tenemos la percepción de que sólo es para los sacerdotes y teólogos. Y si bien es cierto que sobretodo es para ellos, cuya misión es ayudar al pueblo de Dios en la comprensión de la misma, este sagrado libro está escrito para nosotros, para nuestra vida diaria, para nuestras alegrías y nuestras dificultades. 

Este mes es una oportunidad preciosa para acercarnos aún más a la Biblia, para leerla, meditarla y dejar con el auxilio del Espíritu Santo que nos transforme y sobretodo nos guíe.

Y es que la lectura de las Sagradas Escrituras nos acerca a Dios. A través de sus páginas escuchamos su voz.  Dios camina con nosotros, nos consuela, nos corrige con amor y nos anima a seguir adelante. Esta cercanía nos da una paz que el mundo no puede dar y nos llena de optimismo y vitalidad, porque solo Él nos da vida, y no vida simplemente, sino, vida eterna.

La Biblia se podřía decir que es nuestra brújula de vida. Como recientemente mencioné, si al leerla no como un libro más, sino orando antes e invocando al Espíritu Santo, se nos señañará los mandamientos de la Ley de Dios, los profetas en el Antiguo Testamento, los Salmos, los evangelistas con las parábolas de Jesús, sus santas palabras, las cartas de san Pablo etc… todo nos ayuda a discernir lo que es bueno y lo que no lo es. Nos enseña a perdonar, a ser justos, a evangelizar, a servir a  los demás y a confiar en la providencia de Dios. Además, nos fortalece en la fe. Al leer la Biblia vamos conociendo mejor a Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Lo mejor de todo es que cuanto más lo conocemos, más lo amamos. Y cuanto más lo amamos, más deseamos seguirlo. 

Muchas personas quieren leer la Biblia, pero se abruman, no saben por dónde comenzar. Es normal sentirse así, pero no le temamos.

Empecemos por los Evangelios. Mateo, Marcos, Lucas y Juan que se centran en la vida de Jesús. Diría que son el corazón de la Escritura. Una humilde propuesta es leer un capítulo al día, o incluso un pasaje más corto. Lo importante no es la cantidad, sino la calidad: leer despacio, meditar y dejar que las palabras nos penetren al alma.

Otra buena forma es seguir el calendario litúrgico. Cada día la Iglesia propone lecturas de la misa. Leerlas en casa, antes o después de ir a la eucaristía nos ayuda a profundizar más en ella.

Otro tip es unirse a curso bíblicos que ofrece nuestra Iglesia Católica (Investigar en sus parroquias).

Por último, no olvidar una oración sencilla: “Señor, abre mi mente y mi corazón para entender tu Palabra” y después de leerla, preguntarnos: ¿Qué me dice Dios hoy? ¿Qué puedo aplicar en mi vida?

La Iglesia siempre ha valorado la Sagrada Escritura. El Concilio Vaticano II, en la constitución “Dei Verbum” nos recuerda que la Biblia es “alimento del alma” y “fuente pura y perenne de la vida espiritual”. Los pontífices han insistido una y otra vez en la importancia de leerla. San Juan Pablo II, Benedicto XVI, el papa Francisco y ahora el Papa León XIV han invitado a todos los fieles a acercarse a la Escritura con frecuencia.

San Jerónimo decía: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. Estas palabras siguen siendo actuales. Cuanto más conocemos la Biblia, más conocemos a Jesús. Y conocerlo es el mayor regalo que podemos recibir.

A modo de animarles a leer las Sagradas Escrituras investigué algunas palabras que utilizaron algunos padres y doctores de la Iglesia y éstas son las que más me gustaron:

San Juan Crisóstomo (c. 349-407), Padre y Doctor de la Iglesia

“Esto es lo que ha arruinado todo: el pensar que la lectura de las Escrituras es solo para los monjes, cuando vosotros la necesitáis más que ellos. Los que están en el mundo y reciben heridas cada día tienen más necesidad de la medicina. […] Cosas así las inventó el demonio.» (Homilía 2 sobre Mateo).

También dijo:

– “Esta es la causa de todos los males: el no conocer las Escrituras. Vamos a la batalla sin armas, ¿y cómo vamos a salir ilesos?” (Homilía 9 sobre Colosenses).

San Agustín de Hipona (354-430), Padre y Doctor de la Iglesia se refirio al tema asi:

– “El hombre habla tanto más o menos sabiamente cuanto más o menos avanza en las santas Escrituras. No digo en leerlas mucho y aprenderlas de memoria, sino en entenderlas bien e indagar diligentemente sus sentidos.” (De doctrina christiana).

 San Isidoro de Sevilla (c. 560-636), Padre y Doctor de la Iglesia aclara:

– “La oración nos purifica, la lectura nos instruye… Si un hombre quiere estar siempre en compañía de Dios, debe orar regularmente y leer regularmente. Cuando oramos, hablamos a Dios; cuando leemos, Dios nos habla.”

– San Bernardo de Claraval (1090-1153), Doctor de la Iglesia: “La persona que tiene sed de Dios estudia y medita ansiosamente la Palabra inspirada, sabiendo que allí encontrará con certeza a Aquel a quien busca.” (Comentario al Cantar de los Cantares).

Que este septiembre pueda marcar una diferencia en nuestras vidas al aceptar esta invitación concreta y accesible a todos. Dios quiere hablarnos y acompañarnos para darnos su luz y su fuerza. Cada página es una oportunidad de encuentro.  Que sea un tiempo de gracia. Que la lectura de las Sagradas Escrituras nos acerque más a Jesús, nos ayude en las dificultades y nos renueve en el amor de Dios. 

Para terminar estas líneas y a modo de testimonio les confieso que cuando tenía 20 años (ha llovido mucho desde entonces) sentía vergüenza por no estar segura de haber leído la Biblia entera y decidí leerla página por página desde la página 1, aunque no incluyera la Apocalipsis por no sentirme capaz de entenderle (sabia decisión). 

Créanme que fue una experiencia inolvidable. 

Desde que terminé, la sigo leyendo de forma diaria

 según el parámetro que nuestra Iglesia nos propone con la lectura del día y que completo su comprensión en la Eucaristía diaria escuchando la homilía de nuestros sacerdotes. 

¡Atrevámonos a leerla!

La Biblia nos espera y Dios nos espera en ella.

¡Bendiciones!

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El divorcio en la República Dominicana: una herida silenciosa que interpela a la sociedad

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

Hablar del divorcio en la República Dominicana es hablar de uno de los fenómenos sociales que más ha transformado la vida familiar en las últimas décadas. Detrás de cada acta de divorcio hay una historia de amor que no logró consolidarse, hijos que deben adaptarse a una nueva realidad, familias divididas y una sociedad que poco a poco ha ido normalizando la ruptura matrimonial.

Los datos oficiales muestran una realidad que merece una profunda reflexión. De acuerdo con el Anuario de Estadísticas Vitales 2025 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), durante ese año se registraron 40,750 matrimonios y 24,711 divorcios. En otras palabras, por cada cien matrimonios celebrados hubo aproximadamente 61 divorcios, una proporción que evidencia la fragilidad de muchas uniones conyugales en el país. Aunque los divorcios disminuyeron un 6.29 % con respecto al año anterior, también descendió el número de matrimonios, lo que revela un cambio en la manera como los dominicanos conciben el compromiso matrimonial.

Según ONE, en la República Dominicana se celebraron 3,003 matrimonios canónicos (católicos) durante el año 2025. Esta cifra representa el 7.37 % del total de 40,750 matrimonios registrados en el país ese año.

Según nuestra investigación.  La distribución de los matrimonios en 2025 fue la siguiente:

  • Matrimonios civiles: 35,646 (87.45 %).
  • Matrimonios canónicos (Iglesia Católica): 3,003 (7.37 %).
  • Matrimonios de otras denominaciones religiosas: 2,101 (5.19 %)

Este dato refleja una tendencia que merece reflexión desde la pastoral. Aunque el matrimonio sacramental sigue teniendo un lugar importante en la vida de la Iglesia, en la actualidad menos de uno de cada diez matrimonios celebrados en la República Dominicana se realiza en la Iglesia (que es una, santa católica y apóstolica). Además, el número total de matrimonios continúa disminuyendo y la edad promedio al contraer matrimonio ha aumentado en la última década

Esta realidad no puede analizarse únicamente desde una perspectiva legal. El divorcio es el reflejo de transformaciones profundas en la cultura dominicana. Vivimos en una sociedad donde el individualismo ha ganado terreno sobre el compromiso permanente, donde la inmediatez suele imponerse sobre la paciencia y donde la búsqueda de la satisfacción personal muchas veces prevalece sobre el sacrificio que exige toda vida matrimonial.

No obstante, sería un error reducir el fenómeno a una simple “crisis de valores”. Las causas del divorcio son múltiples y complejas. Entre ellas se encuentran la violencia intrafamiliar, las infidelidades, las dificultades económicas, la inmadurez afectiva, las adicciones, la falta de comunicación, la migración, las largas jornadas laborales y, en muchos casos, la ausencia de una adecuada preparación para el matrimonio.

La cultura dominicana también ha experimentado cambios importantes en la estructura familiar. Cada vez son más frecuentes las uniones libres, las familias reconstituidas y los hogares monoparentales. Muchos jóvenes crecen sin referentes estables de vida matrimonial, lo que dificulta la construcción de relaciones duraderas. Paradójicamente, mientras disminuye el número de matrimonios, aumenta el deseo de encontrar relaciones afectivas estables; sin embargo, el miedo al compromiso y el temor al fracaso llevan a muchas parejas a evitar el matrimonio.

El impacto del divorcio trasciende a la pareja. Numerosos estudios internacionales muestran que las separaciones conflictivas pueden afectar el bienestar emocional de los hijos, su rendimiento escolar, su estabilidad psicológica y su manera de comprender las relaciones humanas. Aunque muchas parejas logran ejercer una coparentalidad responsable, otras convierten a los hijos en víctimas de disputas prolongadas que dejan heridas difíciles de sanar.

Frente a esta realidad, la Iglesia Católica continúa proponiendo una visión del matrimonio basada en el amor fiel, fecundo e indisoluble. No se trata de ignorar el sufrimiento de quienes atraviesan una ruptura, sino de recordar que el matrimonio no puede reducirse a un contrato revocable según las circunstancias, sino que constituye una alianza de vida y amor que requiere madurez, formación, acompañamiento y una profunda vida espiritual.

La respuesta al aumento de las rupturas no consiste únicamente en fortalecer las leyes. Se necesitan políticas públicas que apoyen a la familia, programas de educación afectiva y emocional, una mejor preparación prematrimonial, acompañamiento a los matrimonios jóvenes, atención psicológica accesible y espacios donde las parejas puedan aprender a resolver sus conflictos antes de que se conviertan en motivos de separación.

El desafío es enorme, pero no imposible. La familia continúa siendo la primera escuela de humanidad, el lugar donde se aprende a amar, a perdonar y a convivir. Cuando una familia se fortalece, también se fortalece la sociedad.

Quizá la pregunta que debemos hacernos no sea únicamente por qué aumentan los divorcios, sino qué estamos haciendo como sociedad para preparar mejor a nuestros jóvenes para el amor, el compromiso y la fidelidad. Porque el futuro de la República Dominicana no depende solo de su economía o de su desarrollo tecnológico; depende, en gran medida, de la solidez de sus familias.

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03/09/2026

ES NECESARIO ARRIESGARSE EN LA VIDA

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

El ser humano tiene sueños en la vida. Algunos, por ejemplo, quieren tener casa, carros, viajes. Otros, desean conseguir: su propia empresa, terminar la carrera universitaria; hay quienes quieren casarse. Pero, en fin, todos o siendo realista, la mayoría, buscan dar un paso más en su existencia. No quieren quedarse en el mismo puesto; sino escalar y demostrarse a sí mismos, que si los demás pudieron, ellos también tienen la capacidad y la valía de hacerlo. Por eso, después que nuestras ideas están claras, solo hay que comenzar a ejecutarla.

Sin embargo, cuando iniciamos un plan o proyecto, generalmente aparece el miedo, el temor, la inseguridad. La mente misma saca nuestras limitaciones humanas, las carencias que han rodeado todo lo que somos. Frases como: “eres pobre”, “nadie te apoyará”, “no llegarás a nada”; “tu familia te necesita”, “…eso no es para ti”, comienzan a hacernos eco en nuestro interior. Y si continuamos la lista puede sea más larga. Porque excusas y razones para permanecer estancados y paralizados, encontraremos muchas. Ahora, cuando estos pensamientos aparezcan, debes recordar la frase que dice: “Si la vida te ofrece mil razones para morir, preséntale mil y una razones para vivir”. Puesto que, la actitud y nuestras perspectivas, son las que nos hacen ser fuertes o débiles, triunfadores o simples fracasados.

Seamos conscientes, nada es fácil en este mundo. El dinero, las oportunidades y lo que deseamos, no caen del cielo, y si en algún momento sientes que eso pasa, cuidado, los regalos de esta forma, en ocasiones, salen muy caros. Ya lo decía un dicho que escuché de un sacerdote, “No cojas todo lo que te dan, porque después tendrás que dar todo lo que te pidan”. Por tanto, aprende a vivir despierto y sin hacerse ilusiones, ya que a cualquiera lo pueden engañar con buenas intenciones.

Arriesgarse, esa es la palabra que a muchos les asusta, les provoca pánico, confusión y estrés. Ya que no se puede pensar que lo gratis y las ofertas aparecerán a cada instante. De ahí que debemos aterrizar y adherirnos a nuestro plan personal. Arriésgate y tendrás lo que quieres en la vida. Pues, no tienes nada que perder. Por un lado, si ganas, vas a inspirar a otros a que te sigan; si pierdes, irás acumulando experiencia hasta volverte más fuerte y más sabio.

Quiero terminar con una expresión que me dijo en cierta ocasión un amigo, cuando nos encontrábamos en momentos de tensión y nerviosismo o cuando sentimos que no vamos a lograr nada. Él me decía: “…no te preocupes, ocúpate”. En otras palabras, haz lo que tengas que hacer, y lo demás, déjalo al tiempo, a la circunstancia, a los críticos; a esos que no alcanzaron sus metas en la vida y que en la actualidad, alzan la voz, no para ayudarte, sino para que los imites, quedándote en la oscuridad como ellos. Jamás olvides brillar con tu propia luz, y si no la tienes, sal a buscarla, y no regreses hasta encontrarla, porque las almas grandes siempre viven iluminadas.


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01/09/2026

SAN RAMÓN NONATO: DIEZ DÍAS DE FE, ALEGRÍA Y COMUNIÓN QUE DEJARON HUELLA EN LOS MAMEYES

 

Las Fiestas Patronales 2026 reunieron a una comunidad viva, con templos llenos, sacerdotes invitados, dos obispos, una multitudinaria Kermés y un inolvidable encuentro con la “Ruta del Café”

LOS MAMEYES, SANTO DOMINGO ESTE.— Diez días pueden parecer poco tiempo, pero cuando una comunidad se une alrededor de la fe, la celebración puede dejar una huella que permanece mucho más allá de la fiesta.

Así fueron las Fiestas Patronales de San Ramón Nonato 2026, celebradas del 22 al 31 de agosto, en la comunidad de Los Mameyes: diez jornadas de oración, Eucaristía, fraternidad, servicio y alegría, que mostraron la vitalidad de una parroquia que camina unida y que tiene en el santo patrono una referencia para fortalecer su vida cristiana.

Noche tras noche, las sillas estuvieron llenas. La comunidad respondió al llamado y convirtió cada celebración eucarística en un verdadero encuentro de fe. familias, jóvenes, niños, catequistas, pastorales, comunidades y grupos apostólicos se dieron cita para celebrar y agradecer a Dios.

Las fiestas contaron con la presencia de numerosos sacerdotes invitados, quienes durante estos días compartieron con la comunidad la Palabra de Dios y presidieron las celebraciones eucarísticas.

Entre los sacerdotes que acompañaron estas jornadas estuvieron Juan Reyes Fabián, Santiago Rodríguez Palancas (mercedario); Jesús Alberto de la Cruz, Bartolomé Marte, Pelagio Taveras, Wilkin Castillo y Eduardo Carrión.

Cada uno aportó su experiencia, su predicación y su cercanía pastoral, enriqueciendo una celebración que tuvo como centro a Cristo y como protagonista a una comunidad que quiso vivir su fe con entusiasmo.

Uno de los momentos más significativos de estas fiestas fue la presencia de dos obispos.

La comunidad recibió con alegría a monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de Stella Maris, y a monseñor Víctor Emilio Masalles Pere, obispo emérito de Baní.

Su presencia fue un regalo para la parroquia y un signo visible de la comunión de la Iglesia. Los dos prelados acompañaron a los fieles en este tiempo especial de celebración y renovaron, con su presencia, el vínculo de la comunidad con la Iglesia que peregrina en la República Dominicana.

El domingo 30 de agosto tuvo lugar la tradicional Kermés parroquial, que este año se caracterizó por una mayor integración de la feligresía.

Las comunidades, pastorales y grupos apostólicos pusieron manos a la obra para hacer posible una jornada de fraternidad y convivencia.

Se hicieron presentes el Sagrado Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María, Emaús —Hombres y Mujeres—, la Pastoral Familiar y la Pastoral Juvenil, junto a tantos otros servidores que aportaron su tiempo, esfuerzo y creatividad.

La Kermés fue mucho más que una actividad parroquial: fue una fotografía del corazón de la comunidad, donde cada persona pudo aportar algo y todos pudieron disfrutar del fruto del trabajo compartido.

El cierre de las fiestas tuvo un ingrediente muy especial.  La comunidad recibió a José Alberto Vargas Zalazar y su “Ruta del Café”, acompañado de una amplia delegación de parroquianos de la Parroquia San José de Yamasá.

El encuentro estuvo marcado por la fraternidad, la alegría y, naturalmente, por una buena cantidad de café.

¡Se coló mucho café!

Pero también se coló algo mucho más importante: la amistad, la cercanía y el deseo de seguir construyendo una Iglesia donde las comunidades puedan encontrarse, compartir y caminar juntas.

En medio de los múltiples servicios que hicieron posible estas fiestas, hay un grupo que merece un reconocimiento especial: nuestras catequistas.

Su entrega generosa, muchas veces silenciosa, fue fundamental para el desarrollo de las celebraciones.

Ellas estuvieron allí, sirviendo, organizando, acompañando y poniendo sus dones al servicio de la comunidad.

Gracias por entregarse en cuerpo y alma.

Al finalizar estas Fiestas Patronales 2026, la palabra que resume el sentimiento de la comunidad y su párroco, P. Domingo Vásquez Morales, es una sola: ¡GRACIAS!

Gracias a toda la feligresía de San Ramón Nonato.  Gracias a las comunidades de La Altagracia, Sagrada Familia, San Pedro y Santa Mónica.

Gracias a los coros que acompañaron las celebraciones con sus voces y talentos.

Gracias a las pastorales, movimientos, grupos apostólicos, catequistas, servidores y colaboradores. A don Héctor y don Diógenes, que son los primeros que llegan y los últimos en salir. Abren y cierran el templo.

Gracias a cada persona que, desde su lugar, hizo posible que estos diez días fueran una verdadera experiencia de Iglesia.

Cada uno hizo bien su trabajo.

Y cuando cada uno cumple su misión, cuando cada talento se pone al servicio de los demás y cuando una comunidad decide caminar unida, sucede algo extraordinario: la celebración se convierte en misión y la fiesta se convierte en testimonio de fe.

Las Fiestas Patronales de San Ramón Nonato 2026 terminan, pero lo vivido permanece.

Porque la verdadera fiesta patronal no concluye 31 de agosto.

Continúa en cada familia, en cada hogar, en cada comunidad y en el corazón de cada bautizado que decide seguir caminando con Cristo.

San Ramón Nonato, ruega por nosotros.

Aire96FM | Información, fe y comunidad.


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En la Parroquia San Ramón Nonato llovió café

 Texto: Virginia Pichardo.  Fotos: Jacqueline Pichardo

Este lunes 31, último del mes de agosto, la Ruta del Café se unió con regocijo al gran cierre de las Fiestas Patronales de la Parroquia San Ramón Nonato, ubicada en Los Mameyes, Santo Domingo Este.

En un día lluvioso y gris, dimos color, alegría y calidez con nuestra gente de Yamasá, quienes emprendieron un viaje hasta Santo Domingo para celebrar con gozo estas festividades.

Al llegar, nuestros autobuses se parquearon en las instalaciones de la referida parroquia, para participar de esta gran fiesta, la Santa Misa.

La celebración inició pasadas las 7:00 de la noche, presidida por el Reverendo Padre José Alberto Vargas Salazar, nuestro párroco y concelebrada por el párroco anfitrión el Reverendo Padre Domingo Vásquez Morales.

También les acompañó con simpatía y cercanía nuestro querido amigo, el Reverendo Diácono Billy Joel Valdez.

En el público estaba presente la feligresía de San Ramón Nonato y nuestros ruteros, que vestidos de azul, llenaron con entusiasmo la parroquia.

Tras la proclamación de la Palabra, al dar su homilía Vargas Salazar invitó a los fieles a reconocer en Jesucristo al Salvador, al consuelo de quienes atraviesan momentos difíciles y a la Buena Noticia que transforma la vida.

Al profundizar en el pasaje en el que Jesús entra en la sinagoga de Nazaret y proclama el cumplimiento de la profecía de Isaías, el sacerdote explicó que este texto presenta el programa de vida y la misión de Cristo como el Mesías enviado por Dios.

“Lo primero que se resalta en esto es que Jesús es salvación”, afirmó el padre Vargas Salazar, al recordar que para los católicos la salvación proviene de Jesucristo, quien entregó su vida por la humanidad.

El presbítero también destacó que Jesús se manifiesta como fuente de consuelo para quienes enfrentan sufrimientos, pérdidas y situaciones difíciles.

“Aquellas personas que pasan por momentos difíciles pueden acercarse al Señor y encontrar el consuelo para su vida”, expresó.

En ese sentido, señaló que ante la muerte de un ser querido, el abandono o cualquier circunstancia dolorosa, los creyentes pueden acudir a Dios, porque “tenemos a quien podemos acudir a buscar el consuelo que solo Dios puede dar”.

Otra de las dimensiones señaladas por el sacerdote fue la libertad que Cristo ofrece a quienes acogen su mensaje.

Explicó que Jesús se presenta como aquel que viene a anunciar la liberación y que, desde el Bautismo, los cristianos comienzan a experimentar esa acción liberadora de Dios.

“Cuando una persona conoce al Señor Jesús en su vida, es libre de todas las cadenas, de todas las ataduras que le impiden en la vida avanzar”, manifestó.

Durante su homilía, el padre Vargas Salazar insistió además en que Jesús es la Buena Noticia y que quienes se identifican como cristianos están llamados a reflejar esa alegría en medio de la sociedad.

“Hace falta en este tiempo que nosotros los cristianos demos testimonio de la alegría de Dios en nuestras vidas”, sostuvo, exhortando a los fieles a convertirse también en una buena noticia para quienes les rodean.

El sacerdote advirtió que las dificultades, enfermedades y adversidades pueden intentar robar al creyente la alegría que procede de Dios, por lo que llamó a mantener viva la esperanza y el testimonio cristiano.

“Tenemos que procurar entonces ser para los demás una buena noticia, porque tenemos en nuestros corazones la alegría de Dios”, expresó.

Al referirse a la reacción de los habitantes de Nazaret ante las palabras de Jesús, Vargas Salazar explicó que el Evangelio también invita a aceptar la Palabra de Dios incluso cuando resulta incómoda o exige cambios personales.

“Las promesas, las bendiciones de Dios, pero también aceptamos los compromisos que ella requiere de nosotros”, enfatizó.

En ese contexto, exhortó a los fieles a no seleccionar únicamente aquello que desean escuchar de la Palabra, sino a acogerla en su totalidad.

“Aprendamos a aceptar la parte dulce de la Palabra, pero también aceptar la parte que a nosotros no nos gusta”, señaló, destacando que el mensaje de Dios interpela la vida de cada persona y llama a una verdadera conversión.

Finalmente, el sacerdote subrayó que la Palabra de Dios no pertenece únicamente al pasado, sino que mantiene plena vigencia y puede transformar la existencia de quienes la reciben con un corazón dispuesto.

“Esa Palabra tiene actualidad y puede obrar en nuestras vidas, sobre todo cuando nosotros le damos al Señor la oportunidad de que Él obre en nuestras vidas”, afirmó.

Concluyó con una invitación a permitir que el mensaje proclamado en la celebración produzca frutos concretos en la vida de los creyentes, para que, sostenidos por Cristo, puedan vivir como testigos de la salvación, el consuelo, la libertad y la alegría de Dios en medio del mundo.

La celebración continuó con la liturgia eucarística, vivida por la comunidad con respeto y devoción, y más aún en el momento en que el pan y el vino se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Los presentes se acercaron al altar para recibir la Sagrada Comunión, en un ambiente de fe y fraternidad que reflejaba la alegría de una comunidad reunida para celebrar y dar gracias a Dios.

Durante la celebración, el padre Domingo le dio la bienvenida y agradecimientos al padre José Alberto y a los feligreses procedentes de Yamasá, quienes participaron en la actividad y compartieron la tradicional experiencia de la Ruta del Café.

En sus palabras, el sacerdote recordó con especial afecto la experiencia pastoral que compartió con el padre José Alberto desde 2018, cuando ambos coincidieron en la zona de Sabana Perdida.

Destacó las numerosas jornadas de trabajo, las dificultades pastorales y las tazas de café compartidas mientras acompañaban a las comunidades de la zona.

Asimismo, expresó su agradecimiento al padre José Alberto por aceptar la invitación y participar en la celebración, al tiempo que resaltó los lazos de fraternidad construidos a través del ministerio sacerdotal.

También agradeció la presencia del coro, músicos, servidores y demás integrantes de las comunidades que se sumaron al encuentro eucarístico.

El sacerdote reconoció además la presencia de los diversos sacerdotes y el esfuerzo de la comunidad parroquial de San Ramón Nonato, que durante las nueve noches de las Fiestas Patronales participó activamente en las celebraciones, oraciones y actividades.

Vásquez Morales extendió su gratitud a los sacerdotes y obispos que acompañaron las festividades, así como a las personas que colaboraron con alimentos y otros aportes para hacer posible cada jornada.

Finalmente, agradeció a todos los grupos, movimientos y servidores por su entrega y compromiso, destacando que las fiestas patronales fueron una experiencia de fe, fraternidad y comunión.

Tras recibir la bendición final, la comunidad compartió un momento de fraternidad alrededor de los alimentos y del tradicional café, como parte de la Ruta del Café.

Entre conversaciones, sonrisas y el compartir sencillo de la mesa, quedó de manifiesto que la fe también se celebra en comunidad, estrechando lazos y fortaleciendo la alegría de caminar juntos.

Así concluyó este día, con el corazón agradecido por la presencia de Dios, por los hermanos que se hicieron presentes y por una experiencia que deja renovado el compromiso de seguir viviendo la fe con alegría y unidad.


Para más información y material de prensa:

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Santo Domingo Este, República Dominicana.

Contacto: P. Domingo Vásquez Morales

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