Señor mío y Dios mío, gracias, porque una vez más te manifiestas con poder en mi vida y me haces reflexionar acerca de la realidad que estaba experimentando. En esta mañana siento que voy a vivir en tu presencia. Gracias porque me invitas en este día a vivir una experiencia de sanación y liberación. Hoy, Señor, quiero liberarme de lo que me está oprimiendo. Después de tanto tiempo, quiero elevar una oración por esa(s) persona(s) que me causó tanto daño y agradecer por esos momentos de dificultad que experimenté en mi vida, porque gracias a ellos hoy me encuentro en tu presencia para orar por ellas, para entregarte mi dolor, para que Tú, por tu misericordia infinita, renueves nuestra vida, hagas nuevas todas las cosas.
Amén.
Por Alberto Linero Gómez✍
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