Por José Cáceres

SANTO DOMINGO ESTE.- El obispo electo de la Diócesis Stella Maris, Manuel Antonio Ruíz de la Rosa, que comprende Santo Domingo Este, Guerra, San Luis y Boca Chica, hizo este domingo un ferviente llamado a los feligreses a continuar poniendo en práctica la palabra de Dios, en cada momento.
Al pronunciar una reflexión en la Catedral Stella Maris, sobre el evangelio de este domingo, Lucas 18, 9-14, que dice así: En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.
El Obispo Manuel Antonio Ruíz de la Rosa proclamó que se debe practicar la humildad ante el prójimo, tal y como lo hizo el publicano y jamás imitar el accionar el fariseo, que se encierra en su orgullo, confiado en sus méritos y al despreciar a los demás, invalida su supuesta virtud”.
Y abundó: “Porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido. Se trata de cultivar un corazón humilde, fraterno y abierto a la misericordia. Dios siempre acoge a quienes reconocen su fragilidad y buscan su perdón, mientras que deja a los soberbios extraviarse en su orgullo”.



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