AIRE96FM

26/09/2026

“UN NO QUE SE CONVIERTE EN SÍ”

 Wilkin Castillo. San Juan de la Maguana

Bendecido día a todos mis queridos lectores de semana, es un regocijo dirigirme a ustedes haciendo uso de la palabra escrita e interpretada para crecer y aprender. Precisamente en este Domingo Vigesimosexto del Tiempo Ordinario y el mes de la Biblia que sin dudas es lámpara para nuestros pasos. Con la frase que dice y levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá”, que significa ábrete” (Mc 7,34). La invitación es a abrirnos al soplo del Espíritu y dejarnos iluminar por la palabra de vida que nos transforma y nos ayuda a transformar a otros.

Mis hermanos adentrándonos en las palabras del Evangelio encontramos que, en aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” Él le contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. Si nos fijamos el padre de ambos hijos le hace la misma invitación a los dos para que trabajen en su viña.

Aquí Jesús hace uso de la palabra en el templo tres días antes de morir, esto en contra de los sumo sacerdotes y los ancianos. La diferencia la marca cada hijo con su actitud y con su accionar. El primer hijo sin más simboliza y representa a los publicanos, prostitutas, pecadores, paganos, es decir, gente que públicamente dijo no a Dios pero que más tarde por la predicación de Juan Bautista ese gigante y más tarde la misma predicación de Jesús se arrepintieron de su mala vida y conducta incorrecta.

El segundo hijo está representado por los fariseos, escribas, sumos sacerdote.  Aquella gente que decía sí todos los días en el templo, con los labios, con las leyes, con el diezmo. Pero no lograron hacer nunca la voluntad de Dios ni le interesaba.

El primer hijo, no solo se sintió mal frente a su padre, sino que, cambio de actitud y de vida, se levantó, recapacitó y siguió viviendo en el tiempo. Sin embargo y causa en mí una tristeza profunda el segundo hijo, fue un mero teórico, se quedó en las palabras vacías. Es un experto en cumplo y miento, es la persona que queda bien pero solo de palabra, es decir, a la hora de responder con cosas prácticas y reales queda mal.

Sale a flote una pregunta interesante: “¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?” Contestaron: El primero”. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no recapacitaron ni le creyeron”.

El primer hijo tiene un valor agregado en comparación con el segundo, en la vida vale más decir no de entrada al Señor y luego decir sí con el testimonio y las obras, por el contrario, es deprimente y repugnante decir sí Señor voy y luego con cada paso que realicemos en la vida negar sin más ese sí que todos hemos dado en un determinado momento de nuestra historia. Dios no hace nada con un sí infecundo, estéril por demás, ÉL valora un no que se convierte más tarde en un sí que produce vida y cambios serios en cada persona.

Finalmente, este Evangelio nos ha de comprometer a todos a tener una manera de vivir coherente con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos, si digo no y me dejo iluminar el corazón por medio de la palabra de Dios, cambiare, aunque caiga me levanto, aunque me hunda en las tinieblas del pecado procurar buscar la luz, aunque me aleje de Dios, respirar, reflexionar, evaluarme y acercarme a mi Dios, único tesoro y fuente inagotable de amor y misericordia divina.

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