Del 22 al 30 de septiembre, bajo el lema «Bautismo y Sinodalidad, camino de santidad», nuestra Parroquia San Jerónimo vivió con entusiasmo sus fiestas patronales. Fue una hermosa experiencia de fe, fraternidad y alegría que reunió a sacerdotes celebrantes nativos de la parroquia —incluido nuestro obispo, Mons. Andrés Napoleón— y nuestro párroco: el padre Martín Florentino, sectores, comunidades y movimientos apostólicos, tanto locales como de parroquias vecinas.
Cada jornada fue una oportunidad para encontrarnos como familia parroquial alrededor de la Eucaristía, acompañados por los sacerdotes que presidieron las celebraciones y por los diferentes grupos y movimientos que sirven con generosidad en la comunidad.
Un atractivo especial fue la participación de las reinas de las pastorales de adolescentes y jóvenes, representantes de los distintos sectores y comunidades, quienes aportaron entusiasmo, frescura y alegría a estas festividades. Asimismo, fue muy valioso el respaldo de los patrocinadores, cuyo apoyo hizo posible el desarrollo de las diversas actividades.
La celebración contó, además, con presentaciones artísticas —como atabales y un baile folclórico interpretado por niñas de un centro educativo local—, así como momentos de convivencia que fortalecieron los lazos entre todos. Destaca también el maratón de lectura bíblica realizado el domingo 27 durante todo el día. De este modo, la fiesta de San Jerónimo volvió a ser un encuentro de fe que une, integra y renueva a su comunidad.
Reconocimiento a una trayectoria de servicio, comunicación y evangelización
A la dirección de Multimedios Vida, a su director, el padre Kennedy Rodríguez, y a todo el equipo de Vida FM:
Estimado padre Kennedy Rodríguez y apreciados colaboradores de Vida FM:
Reciban un cordial y fraterno saludo, acompañado de nuestras más sinceras felicitaciones por la celebración de los 23 años de trayectoria de Vida FM, una emisora que, a través de Multimedios Vida, ha asumido el hermoso compromiso de comunicar, orientar y evangelizar, llevando un mensaje de esperanza a los hogares y corazones de tantas personas.
Celebrar 23 años de servicio no es solamente conmemorar el paso del tiempo; es reconocer una historia construida con dedicación, esfuerzo, responsabilidad y amor por la misión de comunicar. Es mirar hacia atrás con gratitud por el camino recorrido, valorar el trabajo de quienes han contribuido a hacerlo posible y renovar la esperanza ante los desafíos que nos presenta el futuro.
A lo largo de su trayectoria, Vida FM ha representado una valiosa oportunidad para anunciar el Evangelio a través de las ondas radiales, haciendo de la comunicación un instrumento al servicio de la fe, la formación humana y espiritual, y la promoción de los valores que contribuyen a construir una sociedad más fraterna y solidaria.
En un tiempo en el que la comunicación desempeña un papel determinante en la manera de pensar, sentir y actuar de las personas, resulta especialmente significativo contar con medios que procuren transmitir contenidos que edifiquen, orienten y fortalezcan la esperanza. Por eso, reconocemos el valor de una emisora que encuentra en la evangelización una razón para servir y en cada oyente una persona que merece respeto, atención y un mensaje capaz de iluminar su vida.
Esta celebración nos invita también a reconocer la entrega y el compromiso de su director, el padre Kennedy Rodríguez, quien, junto a todos los hombres y mujeres que forman parte de este hermoso proyecto de comunicación, contribuye a mantener viva la misión de Vida FM. Detrás de cada programa, cada transmisión, cada producción y cada iniciativa comunicacional, hay personas que ofrecen su talento, su tiempo y su vocación de servicio para que la emisora continúe llegando a su audiencia.
A todos ustedes, locutores, periodistas, productores, técnicos, personal administrativo, colaboradores y demás integrantes de Multimedios Vida, les expresamos nuestro reconocimiento y gratitud. Cada aporte, por pequeño que parezca, forma parte de una misión que trasciende los micrófonos y los estudios de transmisión: hacer de la comunicación un camino para el encuentro con Dios, con los demás y con los valores que dan sentido a nuestra existencia.
Que estos 23 años sean también una oportunidad para renovar el compromiso de continuar anunciando la Buena Nueva de Jesucristo, especialmente a quienes necesitan una palabra de aliento, una orientación oportuna, una voz que acompañe su soledad o un mensaje que les recuerde que siempre hay razones para creer, amar y seguir adelante.
Deseamos que Vida FM continúe creciendo, innovando y adaptándose a los nuevos desafíos de la comunicación, sin perder la esencia que da sentido a su misión. Que las nuevas tecnologías, las plataformas digitales y las diversas formas de interacción con la audiencia sean herramientas para ampliar su alcance y fortalecer su presencia evangelizadora, llegando cada día a más personas, especialmente a las nuevas generaciones.
Que el Señor bendiga abundantemente al padre Kennedy Rodríguez y a cada uno de los colaboradores de Multimedios Vida. Que el Espíritu Santo ilumine sus decisiones, fortalezca sus esfuerzos y les conceda sabiduría para seguir comunicando con responsabilidad, sensibilidad humana y fidelidad al Evangelio.
Que la Santísima Virgen María, modelo de escucha y primera portadora de la Buena Noticia, acompañe siempre sus pasos y los ayude a mantener sus corazones abiertos a la voluntad de Dios.
¡Felicidades, Vida FM, por estos 23 años de historia, servicio y evangelización!
Con estima y fraternidad cristiana,
Padre Domingo Vásquez Morales
En reconocimiento a la misión evangelizadora de Vida FM
Hay ofensas que hieren de manera especial el corazón de Dios. Matar inocentes, niños que aún no han visto la luz del sol, es una de ellas. La cultura de la muerte avanza por todas las latitudes del planeta y amenaza también a nuestra tierra. La República Dominicana, que siempre ha defendido la vida desde la concepción en su Constitución, enfrenta como el resto del mundo corrientes que pretenden despenalizar el aborto bajo tres causales. No existe razón alguna que justifique quitarle la vida a una criatura a quien Dios ya se la ha dado. “No matarás” es un mandamiento claro e innegociable.
Frente a esta realidad nace una respuesta espiritual poderosa: la campaña 40 Días por la Vida. No es una simple movilización. Es una jornada de oración y ayuno de cuarenta días, inspirada en los cuarenta días de Moisés en el monte Sinaí y en los cuarenta días de Jesucristo en el desierto. Su fuerza no está en el grito ni en la confrontación, sino en la intercesión perseverante y pacífica. Desde 2004, más de mil ciudades en el mundo se han unido a esta causa. Los frutos son contundentes: 26.545 vidas salvadas, 187 clínicas de aborto cerradas, 278 trabajadores de esas clínicas que abandonaron su trabajo y un número creciente de mujeres que, después de un aborto, buscan sanación.
Este miércoles 23 de septiembre de 2026 inició en Santo Domingo la versión “Campaña de Todos los Santos – Otoño 2026”. Se extenderá hasta el domingo 1 de noviembre frente al Congreso Nacional, de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. y sábados y domingos de 8:00 a.m. a 3:00 p.m. El arranque contó con la bendición del Reverendo Padre Mario De La Cruz Campusano, vicario episcopal de la Pastoral Familia y Vida y asesor espiritual de 40 Días por la Vida Santo Domingo, junto a voluntarios, feligreses de la parroquia Divina Providencia de Arroyo Hondo y la directora de campaña, Yordelis Coss.
La República Dominicana “Belén de América”, tierra donde la cristiandad echó raíces profundas en el continente de la esperanza tiene una historia de respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Damos gracias a Dios porque nuestro Código Penal fue aprobado sin las causales del aborto. Pero la amenaza no ha desaparecido. Un reducido grupo de orantes se turna frente al Congreso para pedir que esa amenaza nunca se concrete. La inmensa mayoría podemos unirnos desde nuestras casas, parroquias y lugares de trabajo en un mismo y poderoso clamor.
Esta es una invitación urgente y esperanzadora. No se trata solo de oponerse a una ley. Se trata de pedir la conversión de los corazones, de interceder por las madres en crisis, por los legisladores, por los médicos y por toda nuestra sociedad. Podemos ayunar, rezar el rosario, ofrecer nuestras intenciones diarias y, quienes puedan, acompañar físicamente la vigilia frente al Congreso.
Hoy elevamos una súplica particular: Señor de la vida, te pedimos que la República Dominicana permanezca fiel a tu mandamiento. Que nunca caiga en el flagelo del aborto. Que nuestras leyes sigan protegiendo al más débil. Que la cultura de la muerte no encuentre cabida en nuestra tierra. Transforma los corazones endurecidos y suscita una primavera de vida en toda América Latina.
Cuarenta días. Una misma oración. Un mismo clamor. La batalla es espiritual y se gana de rodillas. Únete. Ora. Ayuna. Intercede. Porque cada vida importa, y porque nuestro país merece seguir siendo un faro de respeto a la dignidad humana desde el primer instante de su existencia.
La vida siempre vale la pena. Y Dios escucha el clamor de su pueblo.
Bendecido día a todos mis queridos lectores de semana, es un regocijo dirigirme a ustedes haciendo uso de la palabra escrita e interpretada para crecer y aprender. Precisamente en este Domingo Vigesimosexto del Tiempo Ordinario y el mes de la Biblia que sin dudas es lámpara para nuestros pasos. Con la frase que dice y levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá”, que significa ábrete” (Mc 7,34). La invitación es a abrirnos al soplo del Espíritu y dejarnos iluminar por la palabra de vida que nos transforma y nos ayuda a transformar a otros.
Mis hermanos adentrándonos en las palabras del Evangelio encontramos que, en aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” Él le contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. Si nos fijamos el padre de ambos hijos le hace la misma invitación a los dos para que trabajen en su viña.
Aquí Jesús hace uso de la palabra en el templo tres días antes de morir, esto en contra de los sumo sacerdotes y los ancianos. La diferencia la marca cada hijo con su actitud y con su accionar. El primer hijo sin más simboliza y representa a los publicanos, prostitutas, pecadores, paganos, es decir, gente que públicamente dijo no a Dios pero que más tarde por la predicación de Juan Bautista ese gigante y más tarde la misma predicación de Jesús se arrepintieron de su mala vida y conducta incorrecta.
El segundo hijo está representado por los fariseos, escribas, sumos sacerdote. Aquella gente que decía sí todos los días en el templo, con los labios, con las leyes, con el diezmo. Pero no lograron hacer nunca la voluntad de Dios ni le interesaba.
El primer hijo, no solo se sintió mal frente a su padre, sino que, cambio de actitud y de vida, se levantó, recapacitó y siguió viviendo en el tiempo. Sin embargo y causa en mí una tristeza profunda el segundo hijo, fue un mero teórico, se quedó en las palabras vacías. Es un experto en cumplo y miento, es la persona que queda bien pero solo de palabra, es decir, a la hora de responder con cosas prácticas y reales queda mal.
Sale a flote una pregunta interesante: “¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?” Contestaron: El primero”. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no recapacitaron ni le creyeron”.
El primer hijo tiene un valor agregado en comparación con el segundo, en la vida vale más decir no de entrada al Señor y luego decir sí con el testimonio y las obras, por el contrario, es deprimente y repugnante decir sí Señor voy y luego con cada paso que realicemos en la vida negar sin más ese sí que todos hemos dado en un determinado momento de nuestra historia. Dios no hace nada con un sí infecundo, estéril por demás, ÉL valora un no que se convierte más tarde en un sí que produce vida y cambios serios en cada persona.
Finalmente, este Evangelio nos ha de comprometer a todos a tener una manera de vivir coherente con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos, si digo no y me dejo iluminar el corazón por medio de la palabra de Dios, cambiare, aunque caiga me levanto, aunque me hunda en las tinieblas del pecado procurar buscar la luz, aunque me aleje de Dios, respirar, reflexionar, evaluarme y acercarme a mi Dios, único tesoro y fuente inagotable de amor y misericordia divina.
Santo Domingo Este, República Dominicana. – 24 de septiembre de 2026. En la Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana, la Diócesis Stella Maris celebró la Eucaristía en su Catedral, presidida por su obispo, Mons. Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, como culminación de la Primera Caminata Mariana Diocesana, realizada bajo el lema: «Con nuestra patrona, Las Mercedes, caminamos juntos en fe, bautismo y santidad».
La jornada comenzó a las 3:00 de la tarde, con la salida desde el Parque Italia, en Urbanización Italia, donde sacerdotes, religiosas, familias, jóvenes y numerosos fieles de las comunidades parroquiales se congregaron para caminar en oración y comunión hacia la Catedral Stella Maris.
Esta primera Caminata Mariana fue convocada por la Diócesis Stella Maris como una expresión de fe y devoción a la Virgen de las Mercedes, dentro de su programa pastoral que tiene como eje «Bautismo y sinodalidad, camino de santidad».
A su llegada a la Catedral Stella Maris, los peregrinos participaron en la celebración eucarística presidida por Mons. Manuel Antonio Ruiz, quien durante su homilía destacó el significado de la jornada y exhortó a los fieles a poner bajo la intercesión de la Virgen todas aquellas situaciones que necesitan ser liberadas y transformadas.
Llamado a romper las cadenas
El obispo señaló que la celebración de Nuestra Señora de las Mercedes invita a contemplar especialmente la misericordia, la liberación y la necesidad de romper las cadenas que atan al ser humano.
Explicó que existen cadenas interiores y exteriores que impiden avanzar, entre ellas el pecado, el orgullo, el resentimiento, la falta de perdón y las divisiones que afectan a las familias y a las comunidades.
“Cualquiera que sea la cadena, hoy es el día para ponerle fecha de caducidad a esas cadenas que nos atormentan y que no nos dejan avanzar”, afirmó Mons. Ruiz, al invitar a los fieles a dar pasos concretos hacia la reconciliación.
El obispo también pidió orar por las familias y por la sociedad dominicana, haciendo especial énfasis en la violencia que afecta a diferentes comunidades del país.
Llevar a Cristo a los corazones
Mons. Ruiz llamó a la Diócesis Stella Maris a intensificar su misión evangelizadora para llevar a Jesucristo a las familias, barrios y comunidades.
Pidió a sacerdotes, diáconos, movimientos apostólicos y comunidades eclesiales trabajar unidos para anunciar el Evangelio y contribuir a transformar los corazones, promoviendo el perdón, la fraternidad y la paz.
Asimismo, exhortó a realidades apostólicas como Cursillos de Cristiandad, Emaús, comunidades neocatecumenales y demás movimientos y comunidades a asumir con renovado compromiso esta misión.
“Casa por casa, mente por mente, corazón por corazón”, fue el llamado del obispo, quien destacó que la Iglesia está llamada a acercar a las personas a Jesucristo como camino de transformación y liberación.
“Hagan lo que Él les diga”
Al concluir su homilía, Mons. Manuel Antonio Ruiz recordó las palabras de la Virgen María en el Evangelio: «Hagan lo que Él les diga», invitando a los fieles a convertir esta expresión en una guía para la vida cristiana.
Pidió enseñar a familiares, amigos, vecinos y comunidades a escuchar y obedecer a Jesús, viviendo el mandamiento del amor a Dios y al prójimo.
La celebración de la solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, después de esta primera Caminata Mariana Diocesana, se convirtió así en una expresión de fe, oración y comunión de la Diócesis Stella Maris, que puso ante su Patrona el deseo de romper las cadenas del odio, la violencia, el orgullo y la distancia de Dios, para caminar hacia Jesucristo en un auténtico camino de fe, bautismo y santidad.
¡Viva Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana!
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