Señor mío y Dios mío, en esta noche te invoco de todo corazón, bendito Dios, escucha mis súplicas, Tú que eres siempre bueno y misericordioso con todos, y porque me amas, quiero amarte cada día más, conocer tu voluntad, aceptar el llamado que le has hecho a la vida y encontrar la felicidad. En esta noche reviso mi vida y me doy cuenta de que quizás no la he orientado de acuerdo con tu Palabra, pues me he quedado en mis caprichos, me he encerrado en mi querer y en mis gustos, en mis afectos desordenados. Pero no dejo de creer que Tú me amas y me consuelas en todas mis luchas y sé que mi vida puede cambiar si Tú vas conmigo. Gracias por ese amor, porque ese amor me da paz en el corazón y en mi mente. Es ese amor que Tú tienes por mí el que me permite cerrar los ojos en paz y estar seguro de que mañana cuando los abra Tú habrás preparado para mí un buen día que podré gozarme. Gracias, porque ahora estás aquí a mi lado velando para que mi noche sea tranquila.
AMÉN.
P. Alberto Linares Gómez✍
AIRE96FM
02/12/2018
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