P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Parece casi imposible que todo pueda permanecer estático, donde nada se mueva y sea una eterna parálisis. Así, es nuestra vida cuando nos encontramos en la oscuridad. Sentimos que no existe el cambio, que el pesimismo y el fracaso es lo único que tenemos al frente. Es complejo pensar o vivir de esta manera, pero muchos se encuentran en esta situación. Dejaron la esperanza en el trayecto de su caminar y hoy, por falta de voluntad y decisión, no encuentran cómo retomar su sendero…
Víctor Emil Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco, que sufrió en los campos de concentración la miseria y el dolor humano, pudo sobrevivir gracias a la logoterapia; método terapéutico que consiste en recordar los momentos y las razones por las cuales consideramos que la vida es digna de vivirse. En otras palabras, son aquellas ocasiones en las cuales gozamos de alegría y de placer, que se convierten en pequeños empujes que recibimos para fortalecer el sentido de nuestra existencia.
Podemos decir, que todos, sin excepción, gozamos de recuerdos que alegran lo que somos: nuestro nacimiento, reuniones familiares, bodas, una graduación, etc., algún acontecimiento ha sido la luz que ha dirigido los pasos de nuestra conciencia. Es responsabilidad de cada persona, buscar y retener esas imágenes que no dejan que andemos en una constante oscuridad; por las múltiples realidades que nos golpean y no permiten tampoco que estemos en plena armonía con nosotros mismos y con los demás. Siempre o casi siempre alguna duda, dilema o circunstancia pasajera, nos roba la paz y va provocando que disminuya en nuestro espíritu, la ilusión de vivir con empeño y con ahínco, la vida que Dios ha depositada en nuestras manos.
Luz y oscuridad, en esas dos realidades transita todo individuo que tiene un corazón en su pecho. A veces estaremos en las oscuridades y en otras, seremos guiados por excelsas luces. De aquí, que la decisión es personal. Nadie puede optar por nosotros, aunque claro está, los demás influyen en nuestras elecciones, pero en definitiva, la respuesta salen de un yo y no de un “nosotros”. A la corta o a la larga, vivir consciente nos toca y nos corresponde a cada uno, pues no se trata de compañerismos ni mucho menos de apoyo moral, se trata más bien, de nuestra felicidad, y esa se adquiere dentro de un análisis individualizado, no generalizado.
Aparecen momentos en nuestra vida, donde debemos hacer un stop y preguntarnos qué queremos para nosotros. Porque el tiempo pasa de prisa y no se detiene. Es como el viento que constantemente sopla, pero no hace ninguna parada. Y dada esta situación, dará miedo hacer la revisión de vida, mas, al final de la jornada, vas a sonreír delante de un espejo por lo que has hecho. Estarás orgulloso de haber escuchado tu consciencia y no te arrepentirás por lo que dejaste atrás, sino que iras avanzado con pasos firmes y seguros por la vida.
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