AIRE96FM

27/03/2026

Obispo de Stella Maris invita a vivir una “Semana Santa santamente” en familia, con orden y paz

 Por la redacción

SANTO DOMINGO ESTE. – La Diócesis Stella Maris, que abarca Santo Domingo Este, Boca Chica y Guerra, exhortó a la familia dominicana a recogerse junto a los suyos para vivir una “Semana Santa santamente”, participando con fe, recogimiento y orden en las celebraciones litúrgicas.

El llamado fue realizado por Su Excelencia Reverendísima, monseñor Manuel Antonio Ruíz de la Rosa, quien invitó a los fieles a integrarse desde este próximo Domingo de Ramos, con el que inicia oficialmente la Semana Santa 2026 en todas las parroquias.

“El lunes, martes y miércoles santos tendremos retiros espirituales que nos preparan para vivir plenamente el Triduo Pascual: jueves, viernes y sábado santos. Estamos en la etapa final de los 40 días de Cuaresma, que culminan con el Jueves Santo, cuando también renovamos las promesas sacerdotales”, expresó el prelado.

Monseñor Ruíz explicó que el Jueves Santo se celebrará la tradicional Misa Crismal, en la que el obispo bendice los óleos de los enfermos y de los catecúmenos, y consagra el Santo Crisma, utilizados en los sacramentos. En esta celebración, los sacerdotes, junto a su obispo, renuevan sus promesas sacerdotales.

En horas de la tarde del Jueves Santo se realizará la Misa de la Cena del Señor, con el lavatorio de los pies, conmemorando la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, donde Cristo nos deja el mandamiento del amor.

Asimismo, recordó la tradición de la adoración al Santísimo Sacramento en los monumentos y la visita a siete o nueve templos como signo de fe y devoción.

Para el Viernes Santo, indicó que se realizarán los viacrucis en distintas comunidades de Santo Domingo Este y Boca Chica, así como la celebración de la Pasión del Señor, que incluye la adoración de la cruz y la meditación de las Siete Palabras.

El Sábado Santo estará marcado por el silencio y la espera, culminando en la noche con la solemne Vigilia Pascual, considerada la celebración más importante de la Iglesia, en la que se renuevan las promesas bautismales y se celebra la Resurrección de Jesucristo.

Finalmente, informó que el Domingo de Resurrección, 5 de abril, se celebrarán eucaristías desde tempranas horas. En la Diócesis Stella Maris se realizará además una celebración festiva al mediodía, que incluirá el paso de un helicóptero con la imagen de Cristo Resucitado, y a las 3:00 de la tarde una procesión en el río Ozama, con embarcaciones y banderas proclamando la Resurrección del Señor.

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25/03/2026

Un corazón envuelto en trozos de primavera

 Ángel Gomera: angelgomera@gmail.com*

El corazón, lugar de las decisiones más profundas, donde conviven valores, designios y anhelos en un ambiente de emociones sublimes; es ahí donde florecen los almendros envueltos en versos, dejando atrás el otoño agreste que deshojó las ilusiones perdidas y aquel crudo invierno cargado de episodios fríos, dando cabidas a días cálidos repletos de fragancias rosales y perfumes.

El corazón, como espacio interior, representa lo que está detrás de la apariencia, donde se propicia en sus llanuras áridas, las verdaderas luchas de una vida que peregrina atravesando con valentía lo banal y falaz; decidida pues, a superar en cada tramo y pulsación la valoración superficial de esa imagen que no dice nada de lo que realmente debe ser, porque engaña.

El corazón, jardín edénico donde se cultiva la sinceridad; libre de poses, disimulos o espinos; escena en el que se vive con verdad y poesía, cuando se consiente libremente a que la llama divina penetre el interior e ilumine todas las zonas oscuras y falsedades más escabrosas y enredadas del alma, dándole cabida con vigor, a que renazca una existencia envuelta en armonía y plenitud.

El corazón, zona de las cosas que nadie dice, espacio de misterio e intimidad con lo sagrado. Donde más allá del discurso se habla en silencio, guiado con la brújula de la fe hacia el oasis de la paz serena. Donde más allá de las dunas calientes y sufrientes, con su entrega sin medida hace posible que se convierta cada grano de arena del desierto en pétalos de amor de una eterna primavera.

El corazón, sitio fecundo de lo auténtico, donde no solo se actúa con coherencia dejando huellas de luz en cada paso, sino que, en procura de alcanzar el ideal verdadero, se detiene a escuchar atentamente ese latido interno que le guía hacia lo realmente trascendente, más allá de los vaivenes líquidos de la vida. Es en ese nido donde la belleza de la realidad es más profunda y plena que la falsedad de la apariencia camaleónica, que sólo desdibuja la propia identidad.

El corazón, parnaso que conserva la verdad desnuda; allí en sus cuencas altas, las intenciones profundas emergen sin filtros ni máscaras, revelando la sinceridad trascendental del ser, que germina entre rimas y armonías, entre luz y follajes, entre cantos y libertad. Allí en sus cumbres cubiertas de nubes tropicales, se batalla denodadamente contra la indiferencia y la ira, los ruidos y la prisa; a fin de permanecer fiel a lo real, a la suprema bondad infinita.

El corazón, rincón de lo propio, donde las emociones utópicas cobran forma, logrando que el alma se revele sabiamente con gestos de abrazos, sonrisas y ternuras compartidas. Ahí en ese refugio físico-espiritual los ojos del alma se mantienen alertas; evitando que las distracciones digitales y los pensamientos fantasmagóricos logren sacarte del camino; ni que el pesimismo consiga inmovilizar los pasos del propósito, ni mucho menos que la resignación congele las fuerzas que provienen de la esperanza.

Definitivamente, para que el corazón viva hay que reconstruirlo con versos teofánicos de estética celestial; rociarlo con gotas sudorosas de perdón y misericordia; que se exulte en la verdad y se deleite en la urdimbre del amor inagotable; que experimente un éxtasis tan místico y único, al colmar de luz y efluvio divino cada espacio sideral de sus praderas desprovistas de primavera. Y por supuesto, para que un corazón se mantenga vivo, se debe recuperar la soberanía de la dignidad robada por la oscuridad y la fragmentación.

*El Autor es abogado.

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SOMOS LA GOTA DE AGUA DE DIOS

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Nos encontramos en un mundo donde cada vez más crece el egoísmo y el pesimismo. Aparentemente todo indica que el mundo estará peor. La indiferencia continúa ganando terreno. Las personas suelen preocuparse única y exclusivamente por sus vidas. Algunos se cansaron de hacer el bien, otros simplemente se dieron cuenta que no vale la pena complicarse mucho por los demás. Por lo que dada esta situación, podemos decir que todavía sigue vigente la expresión conocida, “sálvese quien pueda”. Y Thomas Hobbes, en su obra El Leviatán, nos dirá que “El hombre es un lobo para el hombre”.

Sin embargo, si el caos se apodera de nuestra sociedad, entonces dejaremos de ser seres de esperanza. Se perderá nuestra esencia y lentamente nos iremos destruyendo a unos a otros. Ya lo decía el gran libertador de la India, Mahama Gandhi, “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. Si el odio y el rencor se vuelven la bandera de nuestra libertad, el motivo por el cual se lucha en el mundo, significa que se nos ha olvidado el propósito por el cual Dios nos puso aquí en este lugar del Universo.

Ahora bien, no podemos hacernos los ingenuos y pensar que todo se va arreglar de forma automática o por arte de magia, porque siendo realista y razonable, los verdaderos cambios no suceden de esta manera. Las grandes transformaciones comienzan por las pequeñas revoluciones, con planes sencillos, concretos y definidos. En otras palabras, las cosas avanzan de lo peor a lo mejor, cuando reconocemos que lo poco que hacemos es mucho, donde no existe nada. Es decir, que cada ser humano es una luz, una chispa que puede encender poco a poco a los demás.

El optimismo no ha pasado de moda. El hacer el bien, los sublimes principios y la moral, no tienen fecha de vencimiento. Todavía se puede hacer más de lo que pensamos, solos nos hace falta voluntad, dirección clara y firme. Hay que dartodo por el todo, pese a que pensemos que es insignificante lo que hacemos. Y si llega tal actitud, recordemos lo que expresó la santa, la madre Teresa De Calcuta:“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Lo que quiere decir que somos parte de esa gota que mantiene viva a la humanidad.

Por eso, tenemos un gran reto por delante: no dejar que nada ni nadie nos quite el deseo de ser la gota de agua de Dios. Porque gracias a que aún existen personas bondadosas, que se preocupan por las necesidades de otros, se puede seguir calmando la sed de tanta gente hambrienta, no solo de pan sino de justicia y de bienestar social. Por consiguiente, podemos hacerle sentir a los que se dedican al engaño y al mal, que mientras Dios no se mude de lugar y la conciencia siga gritado en nuestro interior, no habrá espacio para quedarnos callados y anestesiados.

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ACTUALIZARSE CON LOS SANTOS PADRES: PATROLOGIA PARA UNA FE CATOLICA SOLIDA II

 Padre Manuel Antonio García Salcedo PhD. Arquidiócesis de Santo Domingo*

La reflexión teológica como tal inicia en el siglo III DC con las escuelas y los escritores en Alejandría, Cesarea y Antioquia entre otros, dedicados al quehacer teológico con particular origen, crecimiento, dificultades de critica importancia y logros para la Iglesia de todos los tiempos. La enseñanza de dicha ciencia se caracterizó por ser impartida en centros que poseían unas características determinadas que diferenciaban su método a la hora de realiza la exégesis de la Escritura y la reflexión teológica.

El centro teológico alejandrino del siglo III DC tuvo entre sus expositores principales al laico Clemente de Alejandría y el teólogo místico orígenes, quien dedicoo su vida a la exegesis biblica, por lo que este merece un tratamiento especial por su inmenso aporte a la ciencia del conocimiento de Dios, así como la controversia que desató el origenismo en los siglos conciliares. También merecen nuestra atención en este ámbito San Dionisio de Alejandría, San Gregorio Taumaturgo y San Metodio de Olimpo.

A la primitiva literatura cristiana latina seguirán las primera traducciones de la Escritura y la proliferación de la literatura apologética cristiana, junto al florecimiento notable de la teología africana gracias a los escritores Tertuliano, Minucio Félix y San Cipriano de Cartago.

El siglo III DC produjo consecuentemente una literatura teológica en la Iglesia de Roma y otras zonas del imperio en la margen occidental, contando entre ellos al heterodoxo Novaciano.

El siglo IV DC es el inicio de la época de oro de los Padres de la Iglesia. La referencia de esta es el Concilio de Nicea del año 325 DC precedida por la crisis arriana que ira tomando diversos visos a lo largo de los siglos siguientes. La extensión de esta crisis por todo el Imperio Romano y más allá de sus fronteras tuvo como marco favorecedor la Paz de la Iglesia proclamada por el emperador Constantino en el 313 DC.

La crisis arriana fue la crisis de mayor dimensión y peligrosidad que tuvo y jamás otra podrá superarla por intentar atacar al corazón mismo de la fe cristiana. A los Santos Padres de la Iglesia debemos la derrota del arrianismo, cuya prolífica expansión gracias al apoyo de los mandos imperiales y de obispos contrarios a la ortodoxia, interesados en rebajar la pretensión evangélica del Reino de Dios parecía triunfar durante las décadas del siglo IV DC, mutando a semejanza de los virus que propician las epidemias en los siglos subsiguientes.

Nicea es el punto de convergencia de todos los cristianos u homousianos de todos los tiempos fieles a la fe cristiana encomendada al Obispo de Roma y a sus sucesores de ser salvaguarda de forma intacta en contra de los opositores a la ortodoxia llamados anhomeos, homeos y homeousianos, de acuerdo al partido en que se agruparon, el apoyo gubernamental recibido y las conclusiones doctrinales que asumieron contrarias a los decretos del Concilio de Nicea.

En dos fases pueden ordenarse las muchas mutaciones que alcanzó el arrianismo beligerante después del primer Concilio Ecuménico. La primera duro unas cuatro décadas, constituyendo en abanderados de la naturaleza divina de Cristo en oriente San Atanasio de Alejandría y en occidente San Hilario de Poitiers, los Santos Padres desterrados repetidas veces por este motivo.

El Sínodo de Alejandría del año 362 DC marcó una nueva etapa en la cuestión trinitaria con el planteamiento del apolinarismo y la descalificación de la Divinidad del Espíritu Santo, cuestiones tratadas y definidas dogmáticamente por el Concilio Ecuménico de Constantinopla del 381 DC,

A los Santos Padres Capadocios, los hermanos Basilio de Cesarea y Gregorio de Nisa y a Gregorio Nacianceno, frutos del movimiento monástica, nacido en aquella época debemos la defensa de la fe trinitaria católica.

La cepa monástica se difundió no solo en Egipto, sino también en Palestina y Antioquia. Nace una prolífica literatura que conformaron las escuelas teológicas de la época de los Santos Padres. Entre los historiógrafos esta Eusebio de Cesarea y los nicenos San Cirilo de Jerusalen, San Epifanio de Salamina y San Juan Crisóstomo.

Por los problemas propios de la parte occidental del Imperio Romano, se ocupan de ellos con sus obras patrísticas Obispos tales como los Santos Ambrosio de Milán, San Jeronimo de Estridon y San Agustin de Hipona, llamado el Doctor de la Gracia, quienes enfrentaron al donatismo, el maniqueísmo, el pelagianismo, el priscilianismo, junto a las doctrinas heréticas venidas del oriente cristiano.

Todo estudio de los Santos Padres que se precie de calidad debe dedicar especial atención a la vida y obras de San Agustín que han delimitado el pensamiento filosófico y la cultura de occidente por solo citar a Las Confesiones, De Trinitate y la Civitate Dei.

Continuara…
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22/03/2026

Equipo de Animación Bíblica de la Diócesis Stella Maris realiza Retiro Cuaresmal 2026

 Santo Domingo Este.–

Con el objetivo de profundizar en la vivencia cristiana durante el tiempo de Cuaresma, fue celebrado el Retiro Cuaresmal 2026 bajo el lema “Bautismo y Sinodalidad: Camino de Santidad”, en la parroquia Jesús Nazareno, ubicada en la calle 3 esquina 6, sector Ensanche Isabelita, en Santo Domingo Este.

La jornada, organizada por el Equipo Diocesano de Animación Bíblica de la Pastoral de la Diócesis Stella Maris, se desarrolló el pasado 21 de marzo en horario de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, congregando a agentes de pastoral provenientes de diversas zonas pastorales, comprometidos con su crecimiento espiritual.

Durante el encuentro se abordaron diversos temas formativos, entre ellos: “Llamado a la Santidad”, “El Camino de la Santidad”, “Vivir en comunidad nos lleva a la santidad” y “La alegría de ser santo”. Estas reflexiones estuvieron a cargo de los reverendos padres Juan Reyes Fabián Beltrán y Héctor Justo Sánchez.

La jornada incluyó momentos de integración, dinámicas comunitarias y espacios de reflexión espiritual, promoviendo la participación activa de los asistentes.

Esta iniciativa reafirma el compromiso de la Iglesia en Santo Domingo Este de seguir acompañando a los fieles en su camino de conversión y crecimiento en la santidad durante el tiempo cuaresmal.

DIRECCION DE COMUNICACION Y PRENSA – DIOCESIS STELLA MARIS.

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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