AIRE96FM

02/02/2026

La vida consagrada

  • Primera Lectura. Mal 3,1-4: “Miren, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí».
  • Salmo responsorial: 23,7-10: “El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria”.
  • Evangelio. Lc 2,22-40: “Mis ojos han visto al Salvador”.

P. Ciprián Hilario, msc. Fuente: Amigodelhogar.net

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios nos reúne en torno a un tema profundamente bello y exigente: la Vida Consagrada, iluminada por las lecturas que hemos proclamado. En la presentación del Señor en el templo, contemplamos el corazón mismo de toda consagración: ofrecer la vida entera a Dios para que Él la purifique, la habite y la envíe.

A la luz del tema y de las lecturas de hoy, podemos señalar algunos elementos fundamentales para nuestra vida cristiana y, de modo especial, para quienes han sido llamados a la vida consagrada:

1.- Consagración como ofrenda agradable a Dios

El profeta Malaquías anuncia la venida del Señor que purifica como el fuego del orfebre (Mal 3,1-4). La vida consagrada es, ante todo, una ofrenda que pasa por la purificación: dejar que Dios limpie el corazón, las intenciones y los apegos para que toda la vida sea agradable a Él.

2.- Entrar en el templo del Señor con un corazón limpio

El Salmo 23 nos recuerda: “¿Quién puede subir al monte del Señor? El de manos inocentes y corazón puro”. La consagración no se sostiene solo en votos externos, sino en un corazón unificado, transparente y disponible para Dios.

3.- Jesús, el Consagrado del Padre

En el Evangelio, Jesús es presentado en el templo (Lc 2,22-40). Él es el primer y gran Consagrado, ofrecido al Padre desde su infancia. Toda vida consagrada encuentra su sentido en la imitación de Cristo, que pertenece totalmente al Padre y se entrega totalmente a los hombres.

4.- Una vida entregada en la sencillez y la obediencia

María y José cumplen la Ley con humildad. La vida consagrada se vive en lo cotidiano, en la fidelidad sencilla, en la obediencia confiada, aun cuando no se comprende del todo el camino de Dios.

5.- Consagrados para la salvación de los hermanos

La carta a los hebreos nos recuerda que Cristo se hizo semejante a nosotros para ayudarnos en nuestras debilidades (Hb 2,14-18). La consagración no es huida del mundo, sino cercanía compasiva al dolor humano, servicio, intercesión y misericordia.

6.- Vida consagrada como signo de esperanza

Simeón y Ana representan la espera fiel. Reconocen al Señor y anuncian la salvación. La vida consagrada está llamada a ser signo profético de esperanza, recordando al mundo que Dios es fiel y cumple sus promesas.

7.- Luz para alumbrar a las naciones

Simeón proclama a Jesús como “luz para iluminar a las naciones”. Los consagrados están llamados a reflejar esa luz con su testimonio: una vida que, aun en el silencio, ilumina, orienta y consuela.

8.- Una vida totalmente ofrecida, incluso en el sufrimiento

La espada que atravesará el alma de María nos recuerda que toda consagración pasa por la cruz. Pero es precisamente ahí donde la vida entregada se vuelve fecunda y salvadora.

Queridos hermanos y hermanas, la vida consagrada es un don para la Iglesia y para el mundo. Pero también es un llamado para todos nosotros: vivir consagrados al Señor desde nuestro propio estado de vida, ofreciendo cada día lo que somos y tenemos, para que Cristo sea luz, esperanza y salvación en medio de su pueblo.

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01/02/2026

PURIFICACIÓN Y PRESENTACIÓN

Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Hoy tenemos la gran oportunidad de celebrar la Fiesta de la Presentación del Señor, siendo el día de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, vayan las felicitaciones a todos esos hombres y mujeres de bien que en un momento determinado de su existencia decidieron decir sí al Señor y embarcarse en la ardua y exigente tarea de ser testimonio de luz en un mundo muy marcado por la oscuridad del pecado.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”, y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones.” 

En tiempo de Moisés la ley establecía que la Purificación de la mujer se realizaba a los cuarenta días después del parto, así como también la presentación en el templo de ese niño que su madre lo llevó por nueve meses en su vientre. Es lo más parecido a una promesa de estos tiempos.

 “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él.” El hagiógrafo nos da una biografía corta pero muy certera del anciano Simeón, era justo, piadoso y santo. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

 Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.”

La expresión de Simeón y su manera de actuar al momento de tomar a Jesús en brazos nos deja entender que estamos frente a un gran acontecimiento, anunciado mucho tiempo atrás y que en ese momento se estaba cumpliendo, cuanta alegría manifiesta este anciano, que agradecimiento y acción de gracias al ver cumplido lo que ya Dios le había anunciado antes. 

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: “Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.” Ahora es Simeón el que profetiza en torno al niño, quien traerá división, malentendidos y a María le anuncia lo que le pasará más adelante, es una manera poética de decir las cosas.

“Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.”

Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Junto a Simeón está Ana que por la descripción también abraso una vida de santidad y servicio y que resalta con gozo y alegría interior el hecho de ver la presencia de Jesús en el templo.

“Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”

Otros temas del padre Wilkin

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III Domingo del Tiempo Ordinario.  Ciclo A

Nuestra Señora de la Altagracia

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Mons. Manuel Antonio Ruiz envía al Eco Diocesano de Emaús hombres y mujeres a fortalecer su misión con nuevo coordinador diocesano

Santo Domingo Este.– La Diócesis Stella Maris celebró la Eucaristía de envío de los Ecos Diocesanos de Emaús, en una jornada marcada por la fe, la comunión y el compromiso misionero, presidida por su obispo, monseñor Manuel Antonio Ruiz, quien exhortó a los fieles a vivir la esperanza cristiana como respuesta a los desafíos del mundo actual.

La celebración, que marca el inicio de una nueva etapa pastoral para el movimiento Emaús en la diócesis, fue concelebrada por el padre Pelagio Taveras, CM, el padre Alejandro Valera (Vicario General de la diócesis Stella Maris), y otros sacerdotes.

Durante la ceremonia, monseñor Manuel Ruiz presentó oficialmente al padre Pelagio Taveras como coordinador diocesano de Emaús, confiándole la misión de animar, acompañar y fortalecer el crecimiento espiritual y evangelizador del movimiento en todas las parroquias.

En su homilía, el obispo reflexionó sobre las Bienaventuranzas como el proyecto de vida propuesto por Jesucristo para sus discípulos, subrayando que la verdadera felicidad nace de la fe y la confianza en Dios; “Felices no porque lloran, sino porque serán consolados; ahí está la promesa del Señor”, afirmó.

Asimismo, destacó que el creyente enfrenta las dificultades con esperanza, consciente de que Dios permanece cercano en cada prueba. “El que no tiene fe se desespera; el que cree descubre que, mientras más dura es la prueba, más cerca está Dios”, expresó.

Dirigiéndose especialmente a los Ecos de Emaús, recordó que el encuentro con Cristo no termina en la experiencia vivida, sino que se convierte en envío misionero permanente. “Todos somos enviados a llevar esperanza y a anunciar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas”, señaló.
El prelado también dirigió un mensaje a los jóvenes, animándolos a tomar decisiones firmes desde temprana edad y a vivir con orgullo su fe, siendo luz en medio de la incertidumbre.

La jornada concluyó con el envío misionero de los hombres y mujeres de Emaús, reafirmando su compromiso de ser testigos de esperanza y evangelizadores en sus comunidades, convencidos de que Dios guía la historia y la vida de quienes confían en Él.

Diócesis Stella Maris
Oficina de Comunicación y Prensa

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Diócesis Stella Maris realiza Encuentro de Programación Pastoral 2026 con enfoque sinodal y misionero

La diócesis define sus líneas pastorales priorizando la formación sacramental, el acompañamiento a los jóvenes, la renovación de estructuras eclesiales y el impulso vocacional.

La Diócesis Stella Maris celebró su Encuentro de Programación Pastoral 2026 en un ambiente de comunión, escucha y discernimiento sinodal, bajo la guía de su obispo, Monseñor Manuel Antonio Ruiz, y del Vicario de Pastoral, reverendo padre Eduardo Carrión. La jornada estuvo marcada por una visión renovadora, audaz y profundamente conectada con la realidad diocesana.
El tema pastoral del año será: «Un Pueblo que vive la santidad y experimenta desde el Bautismo la fuerza de su caminar», acompañado del lema “Bautismo y sinodalidad, camino de santidad”.

El encuentro reunió a vicarios diocesanos, arciprestes, párrocos, diáconos, representantes de la vida consagrada, coordinadores laicos de comisiones pastorales y delegados de UNILCA, quienes evaluaron el camino recorrido y trazaron, de manera conjunta, las líneas estratégicas que orientarán la acción evangelizadora en comunión con el Tercer Plan Nacional de Pastoral.

Entre las principales metas para 2026 se destacan:

  • Promover una formación sólida que fortalezca la vivencia sacramental.
  • Garantizar la continuidad y el seguimiento de los procesos pastorales.
  • Renovar y fortalecer las estructuras eclesiales.
  • Priorizar la pastoral de niños, adolescentes y jóvenes, junto a la promoción vocacional.
  • Integrar el trabajo de las comisiones en clave sinodal para lograr mayor eficacia pastoral.

Durante su intervención central, Monseñor Ruiz exhortó a revisar los métodos tradicionales de evangelización ante los cambios culturales actuales. “Si cambió la realidad, tenemos que cambiar la forma de evangelizar”, afirmó, subrayando la necesidad de responder con creatividad y valentía, especialmente frente al desafío de la participación juvenil.

En este sentido, propuso impulsar iniciativas innovadoras como encuentros juveniles con lenguajes y formatos actuales, experiencias de fe vivenciales, mayor presencia en espacios públicos y una pastoral que dialogue con la cultura urbana. Asimismo, planteó fortalecer la pastoral vocacional mediante experiencias comunitarias cercanas que permitan a los jóvenes conocer de primera mano la vida consagrada.

El obispo también llamó a la Iglesia diocesana a hacerse presente en las realidades sociales más vulnerables, llevando esperanza, acompañamiento y el mensaje transformador del Evangelio.

Animados por el Espíritu Santo y bajo la intercesión de María, Estrella del Mar, el encuentro marcó el inicio de una nueva etapa pastoral caracterizada por la corresponsabilidad, la cercanía y el compromiso misionero.

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30/01/2026

“LOS BIENAVENTURADOS”

Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Estamos celebrando el Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario y sin dudas es una oportunidad de luz que Dios nos regala para que nos acerquemos a la Iglesia y compartamos como hermanos y podamos crecer en la fe y en la confianza en Él. Tomando como punto de partida el libro del Profeta Sofonías se nos hace una invitación muy personal y directa para que busquemos al Señor, buscarle a Él es buscar su justicia, su amor, su sabiduría, todas estas acciones y deseos garantizan una vida plena, llena de luz y marcada por la felicidad verdadera.

El estribillo del salmo nos confirma la promesa divina que Dios otorga a sus fieles y elegidos al decirnos: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Recordemos que ser pobres en el espíritu es ser rico de Dios, quien es rico de Dios no le hace falta nada, en Dios todo lo tiene y todo lo puede.

San Pablo por su parte en la segunda lectura de la Primera Carta a los Corintios nos despierta con una advertencia muy puntual y real, sostiene que en nuestra asamblea y comunidades cristianas no hay en ellas muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Aquí se cumple el dicho: “Lo imposible para los hombres es posible para Dios.”

Es por esta razón que hay realidades que se manifiestan ante nuestros ojos y por mucho que intentemos entenderlas no logramos comprenderlas. Todo esto nos invita a ser cada día más humildes y dependientes de Dios, así nadie puede gloriarse en presencia del Señor y el que se gloríe, que se gloríe en el Señor.

El evangelio el hecho de Jesús subir al monte, tiene un significado profundo, el monte es un lugar de encuentro con Dios. Allí Jesús se sienta como maestro y se pone a enseñar. Lo que el Maestro enseña no es una ley fría, sino más bien unas palabras transformadoras, Jesús no llama felices a los poderosos, a los que dominan o acumulan, sino a quienes el mundo suele considerar perdedores.

Cuando Jesús habla de pobres en el espíritu se refiere a quienes reconocen que necesitan a Dios, que no se bastan a sí mismos. El pobre de espíritu vive con las manos abiertas y confiando.

 Jesús no glorifica el dolor, pero nos revela que Dios no es indiferente al sufrimiento humano. El llanto que nace de la pérdida, de la injusticia, del amor herido, no queda sin respuesta.

Felices los mansos”. Pero el manso es quien elige no responder al mal con más mal, quien confía en que Dios es el verdadero defensor. La mansedumbre es la fuerza del amor que no necesita gritar.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia”. Esta hambre no se sacia con comodidad. Es la inquietud del corazón que no se resigna ante la injusticia, que trabaja, ora y se compromete.

Felices los misericordiosos”. La misericordia no es debilidad, es la forma más alta del amor. Quien perdona, quien comprende, quien vuelve a empezar con el otro, se parece a Dios.

Felices los limpios de corazón”. El corazón limpio no es el que nunca falla, sino el que no vive dividido, el que busca a Dios con sinceridad. “Felices los que trabajan por la paz”. No los que evitan conflictos, sino los que se comprometen a sanar heridas, a tender puentes, a reconciliar.

Otros temas del padre Wilkin

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Nuestra Señora de la Altagracia

II Domingo del Tiempo Ordinario.  Ciclo A

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29/01/2026

Reforzar los valores familiares y patrióticos

Ángel Gomeraangelgomera@gmail.com*

Estamos en el Mes de la Patria, una época significativa y trascendental para todos los dominicanos, donde más allá de rendir honor a nuestros héroes y festejar la Independencia; nos debe mover a cuestionarnos y a romper con esos paradigmas esclavizantes pendientes que están afectando el interior y exterior de nuestro ser en particular y colectivo; impidiendo que en muchas ocasiones, caminemos seguros hacia la conquista de tener familias sanas, y por ende una sociedad sana, verdaderamente libre y soberana.

Efectivamente, estas fiestas patrias, constituyen una oportunidad valiosa para reflexionar sobre cómo podemos desde el seno familiar, elevar el espíritu de los valores patrios y cívicos ante tantos retos sociales, políticos y económicos que tenemos como nación.

Es que la familia tiene una importancia capital como fundamento de la sociedad, pero ante todo tiene una importancia para el desarrollo de la persona. De ahí que, fortalecer los valores en la familia como cuna de la humanización de la persona, coadyuva a reforzar esos valores patrióticos que favorecen a la cohesión nacional y al sentido de identidad colectiva, pilares esenciales para el desarrollo sostenible de una sociedad.

Por ende, desde la familia se debe crecer en la conciencia de ser protagonistas del cambio y asumir la responsabilidad de transformar la sociedad; nuestro prócer Juan pablo Duarte es un vivo ejemplo de lo que representa formarse en un ambiente donde se valoraba los principios familiares, la honestidad, el esfuerzo personal, la integridad, la solidaridad, el desprendimiento, la responsabilidad, el interés del bien público sobre el interés personal y la educación como vía de superación y éxito.

Si por el contrario desde el seno familiar no se asume el compromiso y la responsabilidad de cambio y transformación; entonces las propias familias serán las primeras víctimas de aquellos males que se han limitado a observar con indiferencia. Hay que destacar en ese orden que la familia de Juan Pablo Duarte nunca fue indiferente, no solo lo acompañó emocionalmente, sino que también participó activa y materialmente en la construcción de un ideal de nación.

Y, por tanto, luchar por un ideal implica compromiso, propósito y a menudo sacrificio. Estos valores definen e impulsan a contribuir al bien común. Aunque el camino puede ser espinoso y agreste, cada acción, por pequeña que sea, suma hacia la construcción de un mundo más justo, en armonía, paz y equilibrado. La verdadera fuerza está en mantener la convicción incluso frente a la adversidad y en reconocer que por más grandes que sean tus metas, si contamos con el soporte de la familia, no existen obstáculos que te hagan rendir.

Un ejemplo de lo planteado se puede apreciar cómo el sueño de independencia en Duarte se entrelazan con sus vínculos familiares, llegando a asumir sacrificios personales por la causa.  Solo basta con leer su misiva histórica el 4 de febrero de 1844, dirigida a su familia poco antes de la independencia dominicana, conocida como “Carta del Sacrificio”; de la cual emana una enseñanza oportuna, en el sentido de que si la familia cómo pilar estructural de la vida social, realmente quiere servir al ser humano, debe alinear sus objetivos y prioridades con base en el bien común.

En definitiva, la vida del patricio ejemplifica cómo los cimientos familiares pueden moldear líderes con integridad, patriotismo y compromiso ético. Esto refleja un modelo de identidad donde lo personal y lo colectivo convergen.

Es que, al reforzar los valores patrióticos desde la familia, la libertad se forma como un equilibrio entre el pensamiento crítico, la autonomía y la responsabilidad, enseñando pues, que la verdadera libertad no es hacer lo que se quiere, sino elegir con conciencia y en base a principios morales y éticos. Así, la libertad se convierte en un derecho acompañado de deberes, fortaleciendo tanto al individuo como a la sociedad.

Es difícil alcanzar la libertad sin el debido cumplimiento responsable de los deberes ciudadanos, el dejar hacer y el dejar pasar lo indebido y el vicio nos roba la libertad y la dignidad. El legado de Duarte no es pasado ni es una simple efeméride que se debe recordar un día, es la vara con la que debemos medir nuestro pensar y actuar.

Es que la verdadera libertad no es solo la capacidad de elegir entre opciones, sino actuar coherentemente con los propios valores y principios, convirtiendo las decisiones en una expresión auténtica del ser y del bien común. Tal como señala Nelson Mandela «Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás».

*El Autor es abogado.

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