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08/08/2026

La Solemnidad de la  Asunción de la Virgen María

 Por Leonor María Asilis Elmudesi

La Asunción de la Virgen María, celebrada cada 15 de agosto, es uno de los dogmas más bellos en honor a la predilecta del Padre.

El papa Pío XII lo definió como dogma el 1 de noviembre de 1950.

Este dogma lo que proclama es que la Madre de Dios fue llevada en cuerpo y alma a los cielos. Esto se explica porque el alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, y tuvo el privilegio de ser asunta integralmente al cielo, hecho que no solo resalta su singularidad dentro del plan divino, sino que nos ofrece a todos una llamada a la esperanza y a la santidad.

Al contemplar la asunción, nos inspiramos a reflexionar sobre nuestra existencia temporal en este mundo y la alegría grande de saber que la gloria celestial nos espera a los que creemos, seguimos y esperamos en Jesús, Salvador del mundo.

Hablando de María, Madre de Jesús y de nosotros, cabe destacar que desde el mismo momento de su concepción, ella fue elegida para ser la madre del Salvador, cuya vida fue un ejemplo de entrega y amor total a Dios y a los demás.

Y es que, a lo largo de su existencia terrenal, María vivió en la sencillez en medio de las alegrías y desafíos de la vida cotidiana. Su «sí» al arcángel Gabriel no solo transformó su vida, sino que nos abrió las puertas de la salvación a todos.

Al contemplar la Asunción, me imagino la felicidad de Dios Padre, quien la honró en su disposición plena de servirle y agradarle, aun sin entender nada y sabiendo los grandes desafíos que enfrentaba.

Cabe destacar que, para el pueblo dominicano, es su protectora especial bajo la advocación de la Altagracia, que, de forma misteriosa, está ligada a nuestra patria. Justo un día después, 16 de agosto, celebramos la Fiesta de la Restauración, fecha oportuna para pedir su intercesión de forma especial a nuestro Señor por el don maravilloso de nuestra Patria para que nos infunda un gran amor por nuestra Patria y que nos libre de todo mal, sobre todo el de apartarnos de su gracia y siempre proclamemos: «Dios, Patria y Libertad».

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07/08/2026

San Juan María Vianney: El Humilde Párroco que transformó el mundo

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

San Juan María Vianney, conocido universalmente como el Cura de Ars , es una de las figuras más veneradas de la Iglesia católica y es reconocido como patrón de los párrocos de todo el mundo .

Nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, Francia , en el seno de una familia campesina profundamente cristiana. Su infancia transcurrió durante un período de gran agitación social y religiosa, marcado por las consecuencias de la **Revolución Francesa**. En aquellos años, el cierre de iglesias y la persecución religiosa durante el período del llamado *Terror* dejaron una profunda huella en la vida de muchas familias católicas, incluida la suya.

La vocación sacerdotal de Juan María Vianney estuvo marcada por numerosas dificultades. Sus capacidades intelectuales no eran consideradas extraordinarias y tuvieron serios problemas con los estudios, particularmente con el latino, hasta el punto de que algunos de sus superiores llegaron a cuestionar su aptitud para el sacerdocio.

Su formación también sufrió una interrupción en 1809 , cuando fue llamado a filas para incorporarse al ejército de Napoleón. Tras enfermar y no presentarse a una movilización, terminó viviendo oculta bajo una identidad falsa en el pueblo de Noës .

A pesar de estos obstáculos, encontró apoyo en sacerdotes que supieron reconocer su profunda vida espiritual. Entre ellos destacó el abate Charles Balley , quien confió en su piedad, en su capacidad para comprender las realidades espirituales y en su sincero deseo de servir a Dios.

Finalmente, Juan María Vianney fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, en Grenoble. Comenzó su ministerio sacerdotal como vicario en Écully , donde continuó su preparación pastoral y espiritual.

En 1818 , el joven sacerdote fue enviado a Ars-sur-Formans , una pequeña localidad francesa cuya vida religiosa se encontraba profundamente debilitada.

Al llegar, según la tradición, Vianney le preguntó a un joven pastor cómo llegar al pueblo. Después de recibir sus indicaciones, le dijo: «Tú me has mostrado el camino a Ars; Yo te mostraré el camino al cielo».

Aquella frase se convertiría en una hermosa síntesis de su misión sacerdotal.

Su labor pastoral estuvo sustentada en tres grandes pilares: la oración, la penitencia y la caridad . Llevó una vida austera y de gran sacrificio, dedicando largas horas a la oración ante el Santísimo Sacramento y ofreciendo sus penitencias por la conversión de sus feligreses.

Una de las expresiones que se le atribuyen resume su ardiente deseo pastoral: «Dios mío, concededme la conversión de mi parroquia; yo estoy dispuesto a sufrir cuanto sea necesario durante toda mi vida».

El Cura de Ars emprendió una intensa labor de renovación espiritual. Predicó con firmeza contra los vicios que afectaban la vida de la comunidad, entre ellos la profanación del domingo, las blasfemias, el alcoholismo y determinadas diversiones que consideraban perjudiciales para la vida cristiana.

Sin embargo, su transformación de Ars no se produce únicamente mediante la predicación. Su ejemplo de humildad, oración, sacrificio y caridad fue decisivo.

Con el paso de los años, la vida religiosa de la comunidad experimentó una profunda renovación. De ahí surgió la conocida expresión atribuida al santo: «Ars ya no es Ars».

La fama de santidad de Vianney se extendió mucho más allá de su pequeña parroquia. Personas procedentes de distintos lugares de Francia comenzaron a llegar a Ars para escuchar sus sermones y, especialmente, para recibir el sacramento de la Reconciliación.

En los últimos años de su ministerio, decenas de millas de peregrinos acudían anualmente a Ars atraídos por su fama de santidad.

San Juan María Vianney es recordado de manera especial por su extraordinaria dedicación al sacramento de la Reconciliación .

Durante largos períodos de su ministerio llegó a permanecer durante muchas horas al día en el confesionario, atendiendo a penitentes que acudían en busca del perdón de Dios y de orientación espiritual.

La tradición de la Iglesia ha reconocido en él un extraordinario **discernimiento espiritual**, unido a una profunda capacidad para ayudar a las personas a reconocer sus pecados y volver sinceramente a Dios.

Para el Cura de Ars, el confesionario no era simplemente un lugar de escucha, sino un espacio privilegiado donde se encontraba la misericordia de Dios con el corazón arrepentido del ser humano.

La vida del santo estuvo acompañada, según numerosos testimonios de la época y la tradición espiritual vinculada a su ministerio, por fenómenos que él interpretaba como ataques del demonio.

Vianney se refería al demonio con el nombre de «el Grappin» y relató haber sufrido ruidos, golpes y otros fenómenos perturbadores, especialmente durante las noches.

El sacerdote interpretaba estas experiencias dentro de su combate espiritual por la conversión de los pecadores. Lejos de apartarlo de su misión, estas dificultades fortalecieron su confianza en Dios y su perseverancia en la oración.

La austeridad personal de Juan María Vianney contrastaba con su generosidad hacia los más necesitados.

Gran parte de los recursos que recibían estaban destinados a los pobres ya las obras de su parroquia. Entre sus iniciativas destacadas «La Providencia», una casa destinada a acoger y educar a niñas necesitadas.

La tradición conserva numerosos relatos relacionados con la providencia de Dios hacia esta obra, entre ellos los conocidos episodios de la **multiplicación de harina y trigo** durante momentos de escasez.

Para el Cura de Ars, la caridad no era una actividad secundaria, sino una consecuencia directa de su amor a Cristo.

Después de más de cuatro décadas de ministerio sacerdotal, San Juan María Vianney falleció santamente el **4 de agosto de 1859**, a los 73 años.

Su fama de santidad se extendió rápidamente por toda Francia y posteriormente por el mundo.

Fue beatificado por el papa Pío X en 1905 y canonizado por el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925 . Posteriormente, en 1929 , el mismo papa Pío XI lo declaró patrono de todos los párrocos del mundo .

Su cuerpo se conserva en la Basílica de Ars , donde continúa siendo venerado por millas de peregrinos que llegan hasta este pequeño pueblo francés para pedir su intercesión.

San Juan María Vianney dejó a la Iglesia un mensaje de extraordinaria actualidad: un sacerdote puede transformar una comunidad cuando permite que Cristo transforme primero su propio corazón .

Su vida recuerda la importancia de la oración, la Eucaristía, el sacramento de la Reconciliación, la penitencia, la caridad y la entrega generosa al pueblo de Dios.

El Cura de Ars no fue reconocido por sus grandes cualidades intelectuales ni por ocupar posiciones de poder. Su grandeza estuvo en su humildad, fidelidad sacerdotal y amor apasionado por Cristo y por las almas.

Por eso, su figura continúa siendo un referente para los sacerdotes y una invitación para toda la Iglesia a recuperar la fuerza transformadora de una vida entregada completamente a Dios.

"Te amo, oh Dios mío, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Te amo, oh mi Dios infinitamente amable, y prefiero morir amándote, que vivir sin amarte. Te amo, Señor y la única gracia que te pido es amarte eternamente... Dios mío, si mi lengua no puede decir en cada momento que Te amo, quiero que mi corazón Te lo repita tantas veces como respirar" .

Santo Domingo de Guzmán y los dominicos: los misioneros proféticos que llevaron el Evangelio y defendieron la dignidad humana en el Nuevo Mundo.

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Mons. Manuel Ruiz tiene claras las prioridades de Santo Domingo Oriental

 Por Vianelo Perdomo

Santo Domingo Este.-  Crear la Universidad Católica Stella Maris y conformar el Plan de Desarrollo Integral de Santo Domingo Oriental, son las dos principales prioridades de monseñor Manuel Ruiz, obispo de la diócesis cuyo territorio abarca los municipios Boca Chica, San Antonio de Guerra y Santo Domingo Este, donde está la sede. 

Aunque Santo Domingo Este es el municipio de mayor crecimiento del territorio nacional y su pujanza económica es notable, también registra un gran reto como lo es tratar de lograr el desarrollo integral que hace de los pueblos romper cadenas y hacer un equilibrio entre los diversos segmentos sociales. 

Es así que monseñor Manuel Ruiz cree pertinente unir esfuerzos entre todos los sectores productivos, organizaciones sociales, empresariales, industriales y la comunidad en sentido general, para impulsar una visión integral de desarrollo a favor del territorio y sus gentes. 

“Hacerlo con prioridades como una ciudad sanitaria, educación superior (propuesta de crear la Universidad Católica Stella Maris e institutos técnicos-vocacionales), nuevos centros educativos e infraestructura que pueda ir a la par con el acelerado crecimiento de Santo Domingo Oriental”, es lo que entiende el obispo de la Diócesis Stella Maris. 

La comisión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, filial Santo Domingo Este (SNTP-SDE), que visitó a monseñor Manuel Ruiz, en la sede de la Diócesis de Stella Maris fue encabezada por el secretario general de ese gremio, Darío Mañón, e integrada por Adolfina Mejía, Arelis Encarnación, Yenny Santana, Víctor Rivera, Primitivo Gil, Marcos Dominici y Vianelo Perdomo. 

La reunión entre los directivos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, filial Santo Domingo Este (SNTP-SDE) y el obispo de la Diócesis de Stella Maris, monseñor Manuel Ruiz, fue coordinada por el padre Domingo Vásquez, coordinador de la Pastoral de Comunicación y Prensa del Obispado.

Ya ha hablado con alcaldes y otras autoridades 

Durante la reunión, se planteó la necesidad de trazar planos coordinados acorde con los preceptos de la Ley 1-12, Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, por lo que monseñor Manuel Ruiz reveló que ya se ha reunido con los alcaldes de los municipios bajo jurisdicción de la Diócesis, así como con funcionarios del Gobierno Central e importantes actores relacionados con proyectos que se desarrollan en el territorio. 

El prelado explicó que el dinamismo y expansión de Santo Domingo Oriental debe aprovecharse de manera positiva e invitar a periodistas y comunicadores a jugar un rol fundamental, sobre todo para motivar y orientar a la clase política, social, económica y mantener informada a la ciudadanía sobre las transformaciones que se registran y podrían surgir al devenir del tiempo. 

Periodistas asumen compromiso 

Como colofón, tanto el periodista Darío Mañón, secretario general del SNTP-SDE, quien encabezó la referida comisión, como quienes le acompañaron, expresaron su agradecimiento al obispo Manuel Ruiz por recibirles. 

Se estableció una relación bilateral para continuar tratando temas clave para el desarrollo integral de Santo Domingo Oriental logre su desarrollo integral en lo que la Diócesis Stella Maris y el SNTP-SDE juegan un papel relevante. 

Para ver las iniciativas conjuntas, la filial SNTP-SDE y el padre Domingo Vásquez, Director de la Pastoral de Comunicación y Prensa del Obispado, se reunirán periódicamente para ver los diversos detalles en cuestión.

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05/08/2026

ENREDADOS PERO NO HUMANIZADOS

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Las redes nos han enredado. El Facebook, el Twitter y el Instagram nos tienen cada vez más entretenidos. Y no se diga del YouTube, donde la música, la farándula, las noticias de último minuto y los comentaristas amarillistas son reflejo de cómo va el mundo y la sociedad. Pareciera, en ocasiones, que la realidad está en internet y no con las personas que nos rodean. Que la moda actual es estar conectados para ser conocido y reconocido en los medios digitales.

Lo que comenzó como un simple espacio de visitas ocasionales se ha convertido en un lugar y en un refugio para muchos. Tanto es así, que ya en nuestro vocabulario solemos decir que vivimos en un mundo digital, que somos cibernéticos y que, para estar atentos a todos los acontecimientos importantes del planeta, es necesario unirse al club de todos aquellos que disfrutan navegar por internet. Donde nos hemos inventado familias y amigos para tener nuestra propia convivencia; personas agregadas a la lista de contactos que, pese a que no se conozcan, en ocasiones son aceptadas, ya que únicamente importa la cantidad, no la calidad de las personas incluidas…

Es un gran logro disfrutar de los grandes avances de la tecnología. Son muchas las personas que han sabido aprovechar estas herramientas, no solo para ampliar sus conocimientos, sino para tener su propio negocio. Pues las oportunidades que se pueden encontrar en los buscadores de internet son enormes. Lo que significa que cada uno encuentra lo que sale a buscar en estos sitios públicos. De aquí que, a la hora de acercarnos a internet, no está de más tener una breve noción de nuestro objetivo a la hora de pedir entrar en este ciberespacio.

La humanidad se ha quedado fascinada por las redes sociales. Da la impresión de que es una de las maravillas del nuevo siglo. Pero, aunque estemos conectados, eso no nos hace más humanos. Ya lo dice el papa Francisco, en su Carta Encíclica Fratelli Tutti (La fraternidad y la amistad social): «Estamos más solos que nunca en este mundo masificado que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia. Hay más bien mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores».

No podemos negar los valores y los privilegios que brinda estar conectados a las redes. Sin embargo, hay que preguntarse: ¿hasta qué punto me ayudan, como ser humano, estos medios tecnológicos?, ¿contribuyen a mi felicidad tener redes sociales?, ¿con qué finalidad me conecto?, ¿estoy consciente del porqué y del para qué uso internet?, ¿soy capaz de navegar por internet sin descuidar a mi familia en tiempo real, sin dejar de cumplir mis tareas y obligaciones cotidianas? Porque, así como san Juan de la Cruz dice que «Al caer la tarde seremos juzgados en el amor», de igual modo, vale la paráfrasis: «Al llegar la noche, al pasar balance, tendremos conciencia de saber si utilizamos internet a nuestro favor o en contra».

Otros temas del mismo autor:

CULTIVANDO LA VIDA ESPIRITUAL

PATERNIDAD: LA SOCIEDAD RECLAMA TU PRESENCIA

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04/08/2026

El más importante Defensor de la Fe de la Iglesia (PRIMERA PARTE)

 NADIE AMA A LA IGLESIA SIN SU HISTORIA CONOCER

Padre Manuel Antonio García Salcedo PhD. Arquidiócesis de Santo Domingo*


Para la segunda mitad del siglo II DC se da un fermentación doctrinal, con sus terribles consecuencias en el resto de la vida cristiana, a la que comienza a llamarse HEREJÍA al interior de la Iglesia Católica, perseguida por las regiones del imperio romano por las autoridades por verla adversa a su política de culto imperial de adoración obligatoria al emperador y las instituciones de estado, por la vida comunitaria de los primeros cristianos en solidaridad de bienes como mejor modelo de apoyo mutuo en todos los aspectos de la vida y la vida moral de fidelidad matrimonial, compromiso familiar y cumplimiento de las leyes civiles.

La difusión de la herejía llego a ser generalizada. Lo que en un principio nacía y moría en regiones determinadas y con modalidades determinadas, ahora se extendía de manera general y con una diversidad de desarrollos cada vez más confusos queriendo sobrepasar la enseñanza de los Apóstoles y su actualización hecha por los Obispos, pretendiendo nuevos modelos de opciones de vida para estos supuestos elegidos que decían poseer y adherirse a un conocimiento particularizado… ¡no necesitamos que nadie nos enseñe ni guie!

Muchos fueron los intelectuales y hombres de oficio que hoy llamaríamos profesionales: abogados, maestros, médicos, entre otros, que se dejaron envolver y optar por estas doctrinas secretas, mistéricas y novedosas. Un factor común de las herejías fue el rechazo al Antiguo Testamento, a los Profetas y la representación de una Cristo a ellos revelado, diferente al que anunciaba la Iglesia Católica, el cual se encarnó de María la Virgen, murió y Resucito para nuestra salvación integral.

La contrapartida de esta herejía fue la fe espiritualizada hasta el extremo, sin contexto, ni legislación menos institucionalidad. Una corriente que pretendía superar la revelación de la divinidad en Cristo Jesús, por una hegemonía absolutizante del que llamaban el Consolador, adjudicando sus experiencias extasiáticas al Espíritu Santo.

El fanatismo, la irracionalidad, la búsqueda de lo fantasioso y milagrero, el ataque tanto verbal e incluso violento, las decisiones desacertadas por una lectura unilateral y antojadiza de las Sagradas Escrituras, el manejo turbio de una recaudación de bien de forma excesiva para con los adeptos, así como la imposición de una obediencia sin límites a los líderes espirituales, llevo la situación a un límite alarmante.

A simple vista estas dos herejías parecen antagónicas, dos extremos opuestos sin posibilidad de conciliación, pero en el fondo representan las dos caras de una misma moneda, porque constituyen el rechazo por medio a la rebeldía, contestación y ataque en contra de la autoridad eclesiástica, la santa doctrina y la vida moral de compromiso social de las comunidades cristianas sacramentales.

El gran acontecimiento de la vida de la Iglesia Catolica en el siglo II DC bien puede llamarse la cimentación de su institucionalidad mediante:

La disciplina eclesiástica legislativa

El marco y contenido espécifico de la teología

Los ritos y sentidos de la Liturgia

El principal arquitecto de esta colosal obra, que sintetiza el aporte que otros Padres Apologistas y le da su sentido de universalidad, es el Obispo Mártir, San Ireneo de Lyon, quien combatió desde el Evangelio y la santidad de vida la herejía difundida por todo el orbe cristiano. Su doctrina es la referencia para todos los tiempos para dar coto a los rebrotes que continuamente se manifestaran a lo largo de la historia eclesiástica hasta su consumación.

Detallemos los datos que poseemos de la vida del llamado Doctor de la Unidad del Oriente y Occidente Cristiano, declarado como tal por el Papa Francisco, el Padre Apologista, Defensor de la Fe al que podemos llamar como el más importante de todos, sin temor a equivocarnos, San Ireneo, quien hace su aparición en la vida pública de la Iglesia en Lyon a raíz de la feroz persecución del año 177 DC.

Esto en el contexto del martirio de los Santos de Lyon, quienes dieron origen a la Iglesia de Francia o las Galias, cuyas torturas y sufrimientos heroicos describe la clásica obra de la literatura cristiana LAS ACTAS DE LOS MARTIRES que todos debemos conocer y repasar continuamente por las celebraciones litúrgicas durante el año que la Iglesia realiza, en la cual se cita a tantos Santos de estas épocas: San Policarpo de Esmirna, San Justino, San Cipriano, San Lorenzo, San

Vicente, las Santas Perpetua y Felicidad, entre otros tantos.

Estando incluso en la cárcel y en medio de sus torturas sufridas, los famosos cuarenta mártires de Lyon, con su Obispo Potín a la Cabeza, enviaban cartas a todo el orbe cristiano advirtiendo de la situación interna que provocaba la herejía de Montano los espiritualistas de Montano que se abrogaban un poder milagroso del Consolador reservado a su grupo cismático.

A Roma fue enviado el Presbítero Ireneo, para llevar la carta de la Iglesia perseguida y mermada de Lyon, y dar cuentas de la situación interna que se sufría por la mencionada herejía al Papa San Eleuterio. Dicha misión del enviado buscaba restablecer la paz y la unidad a lo interno de la sufrida Iglesia de los Galos. Ireneo provenía de una sólida y amplia formación recibida por el año 180 DC junto a varios más por parte del Obispo, discípulo directo de San Juan Apóstol, San Policarpo de Esmirna, Padre Apostólico de la Iglesia. De allí, que San Ireneo tuviese una conciencia tan clara de la Sucesión Apostólica ininterrumpida de la Iglesia Católica, además de que el joven sacerdote tuviese un gran dolor añadido, debido a que alguno de sus compañeros en la formación pasó a la herejía montanista, a quienes trataba de que rectificaran de su error.

Pero será en Roma, Sede de los Sucesores de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, gran solemnidad que celebramos cada 29 de junio en la Iglesia, donde Ireneo además de la carga asumida, tendrá que lidiar con la otra cara de la herejía que es el gnosticismo que quería permear y corroer el centro del mundo cristiano y usurpar la misión de su Obispo.

CONTINUARÁ…

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