AIRE96FM

07/11/2026

Familia que reza, sociedad que se trasnforma

 P. Luis Alberto De León Alcántara Email: albertodeleon_011@hotmail.com

Noviembre es el mes de la familia. Es el tiempo que dedicamos para recordar la primera célula de la sociedad, la Iglesia doméstica, y el primer nido que nos acoge como seres humanos. No somos nada sin familia, porque justamente a ella le debemos nuestro existir. Nadie tiene una familia perfecta, pero cuenta con una, que es lo más importante. Ella es la que está con nosotros en los momentos clave de nuestra existencia: al nacer, en los cumpleaños, en nuestros logros, cuando se presenta un obstáculo difícil de superar. En fin, nos pueden faltar los amigos y conocidos, pero que jamás que nos falte la familia.

Siempre hemos escuchado que la “familia está en crisis”, “que los valores se están perdiendo en la familia”, “que la familia no es la misma”. Sí, hemos oído muchas cosas, pero lo que no podemos dejar de mencionar ni reconocer es que el problema principal hoy, es que a la familia le falta oración, los valores espirituales y, sobre todo, el temor de Dios. La familia comenzó desmoronarse precisamente cuando lentamente sacaron a Dios del centro. Cuando el papá y la mamá le daba lo mismo que los hijos creyeran o no en el Creador de todo.

No es casualidad la veracidad de aquella frase que se ha repetido tantas veces, “familia que reza unida, permanece”. Donde se encuentra Dios hay unidad, se encuentra siempre la actitud de buscarle la solución a todos los dilemas que se puedan presentar. Pero, si la prioridad es la moda, el dinero, la tecnología, las vacaciones, entonces la unidad familiar durará poco, ya que estas estas cosas son pasajeras, y la familia tiene que construirse en realidades sólidas, no en superficiales.

La familia necesita de lo divino para sostenerse en lo humano. Como se ve tentada y amenazada constantemente con ideologías dañinas, como el aborto, la eutanasia y la promoción de la homosexualidad, tiene que llenarse de Dios para enfrentar el mundo, porque en el fondo, atacar y pretender destruir a la familia, es declararle la guerra a Dios, ya que la familia es imagen y reflejo del amor que Dios nos tiene. La existencia de la familia es el signo visible de la presencia del Todopoderoso. Porque en la familia está la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La prueba evidente es que, en el padre, la madre y los hijos se posan la voluntad de Dios, como Padre y protector de la familia.

Así como no hay humanidad sin familia, del mismo modo tampoco puede haber unidad sin oración. Podemos sugerir tal y cual cosa para el mejoramiento de la familia, pero que no falte la presencia de Dios, el velar para que se cumpla el cuarto mandamiento, “Honrar a su padre y a su madre”. Que nos preocupemos por todo: salud, economía, bienestar, etc., por ser dimensiones importantes. Ahora bien, que no se quede el creador del mundo en la petición que hacemos en nuestra cotidianidad, porque es Élque ensambla el edificio completo de nuestra familia y la sociedad.

ACTUALIZANDO LA MISION DEL CRISTIANISMO

LA VIDA ES UNA BALANZA

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01/11/2026

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS: Recordar con amor, orar con fe y esperar en Cristo Resucitado

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

El 2 de noviembre, la Iglesia invita a elevar nuestras oraciones por quienes han partido de este mundo. El padre Domingo Vásquez Morales comparte también una memoria familiar que nos recuerda que el amor no termina con la muerte y que la esperanza cristiana encuentra su fundamento en la resurrección de Jesucristo.

Cada 2 de noviembre, la Iglesia católica conmemora a todos los fieles difuntos, una jornada particularmente significativa para millones de cristianos que, desde la oración, el recuerdo y la esperanza, elevan sus corazones por aquellos familiares, amigos y hermanos en la fe que han concluido su peregrinación terrena.

No se trata simplemente de una fecha para visitar los cementerios, depositar flores o recordar con nostalgia a quienes ya no están físicamente entre nosotros. Es, ante todo, una celebración que nos introduce en el misterio de la comunión de los santos y nos invita a contemplar la vida humana desde la esperanza de la resurrección.

La Iglesia nos enseña que la muerte no representa el final definitivo de nuestra existencia. Nuestra fe se fundamenta en Jesucristo, quien murió y resucitó para abrirnos las puertas de la vida eterna. Por eso, el cristiano recuerda a sus difuntos no solamente con lágrimas, sino también con la confianza de que Dios es Señor de la vida y de la historia.

Para el padre Domingo Vásquez Morales, esta conmemoración tiene también un significado profundamente personal. Como tantos hombres y mujeres que han experimentado la partida de sus seres queridos, conserva en su memoria y en su corazón los nombres de familiares y personas cuya existencia dejó huellas en su historia.

Entre ellos recuerda a su padre, Juan Isidro Vásquez; a su abuela materna, Eloísa; a su abuelo materno, Francisco Morales; y a su hermano mayor, Remigio Vásquez.

También guarda un recuerdo especial de Miguelina Pomales, una joven de Guayama, cuya memoria forma parte de esas historias humanas que nos enseñan el valor de cada vida y la importancia de confiar en la misericordia de Dios.

Cada uno, desde su propia historia y vínculo, representa una página de afectos, experiencias y recuerdos que permanecen vivos en el corazón. Sus nombres, pronunciados desde la fe, se convierten en una oración y en una oportunidad para agradecer a Dios por el don de sus vidas.

Porque recordar a nuestros difuntos no significa quedarnos anclados en el pasado. Significa reconocer que hemos recibido mucho de quienes nos precedieron, valorar sus enseñanzas y permitir que el amor compartido continúe inspirando nuestra manera de vivir.

El Día de los Fieles Difuntos también constituye una oportunidad para reflexionar sobre nuestro compromiso bautismal.

Por el bautismo fuimos incorporados a Cristo, participamos de su muerte y resurrección y recibimos la promesa de una vida nueva. San Pablo nos recuerda: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva» (Romanos 6,4).

Esta verdad tiene profundas consecuencias para nuestra vida cotidiana.

En primer lugar, nos invita a vivir con esperanza, sin permitir que el miedo a la muerte nos robe la alegría de seguir a Cristo. En segundo lugar, nos recuerda la importancia de la caridad, porque cada día que recibimos es una oportunidad para amar, perdonar, servir y reconciliarnos con nuestros hermanos.

Asimismo, nos compromete a fortalecer nuestra vida de oración, especialmente por quienes han fallecido, participando en la Eucaristía y ofreciendo sufragios por ellos. La oración por los difuntos es una expresión de nuestra fe y de la comunión que une a todos los miembros del Cuerpo de Cristo.

En una sociedad como la dominicana, donde las familias conservan profundas tradiciones de recuerdo y veneración por sus seres queridos fallecidos, esta jornada puede convertirse también en una ocasión para sanar heridas familiares, recuperar la fraternidad, valorar a nuestros mayores y expresar el amor mientras tenemos la oportunidad de hacerlo.

No debemos esperar a que alguien muera para reconocer cuánto significa en nuestras vidas.

La conmemoración de los fieles difuntos nos coloca frente a una realidad que todos tendremos que afrontar. Sin embargo, para quienes creemos en Jesucristo, la muerte no es una derrota definitiva, sino el paso hacia una vida que esperamos alcanzar en la misericordia de Dios.

El padre Domingo Vásquez Morales, al recordar a su padre Juan Isidro, a sus abuelos Eloísa y Francisco Morales, a su hermano Remigio y a Miguelina Pomales, nos permite acercarnos a una experiencia que comparten numerosas familias: la memoria agradecida de quienes ya no están y la esperanza de volver a encontrarnos en la presencia del Señor.

Este 2 de noviembre, que nuestros templos se conviertan en espacios de oración, nuestros hogares en lugares de reconciliación y nuestras comunidades en testimonios vivos de la esperanza cristiana.

Que no recordemos a nuestros difuntos únicamente por lo que perdimos con su partida, sino también por lo que Dios nos permitió compartir con ellos.

Porque quien ha sido bautizado en Cristo está llamado a vivir como testigo de la resurrección. Recordar a nuestros difuntos es amar; orar por ellos es expresar nuestra fe, y vivir el Evangelio es prepararnos cada día para el encuentro definitivo con Dios.

Que el Señor conceda el descanso eterno a todos los fieles difuntos y brille para ellos la luz perpetua. Amén.

Carta abierta a Radio Santa María: 70 años sembrando esperanza en la República Dominicana

100 años de misión: una Iglesia unida para anunciar a Cristo

CARTA DE FELICITACIÓN A VIDA FM POR SU XXIII ANIVERSARIO

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29/10/2026

La Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Santo Domingo anuncia Semana Juvenil Vocacional 2026 y el gran encuentro JAMAR

Santo Domingo, D. N. – octubre de 2026. La Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Santo Domingo mediante rueda de prensa celebrada en la Sala de Prensa del Arzobispado de Santo Domingo, anunció la celebración de la Semana Juvenil Vocacional 2026, que se desarrollará del 1 al 8 de noviembre, bajo el lema «Llamados por Amor» (cf. 1 Juan 4,16). Esta iniciativa tiene como propósito motivar a los jóvenes a reconocer el amor de Dios en sus vidas y descubrir el llamado particular que Él hace a cada persona.

Esta iniciativa busca recordar a los jóvenes que Dios los llama por amor, sin importar su historia, sus circunstancias o su realidad personal. A través de la oración, la formación y el acompañamiento pastoral, la Semana Juvenil Vocacional procura crear espacios de encuentro con Jesucristo que ayuden a los jóvenes a escuchar su voz, discernir su vocación y responder con generosidad a su llamado.

Durante esta semana se desarrollarán diversas actividades en las parroquias, centros educativos y comunidades eclesiales, con la participación de sacerdotes, religiosas, seminaristas, familias y agentes de pastoral. La programación incluirá celebraciones eucarísticas, espacios de oración, encuentros juveniles, visitas pastorales y actividades de comunicación dirigidas a acercar el mensaje vocacional a las nuevas generaciones.

La apertura de la Semana Juvenil Vocacional tendrá lugar el sábado 31 de octubre, con la celebración eucarística presidida por el Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, en la Parroquia San Antonio de Padua, Gazcue.

El domingo 1ero de noviembre se estarán realizando celebración de misas vocacionales en las parroquias. Asimismo, el programa contempla iniciativas de promoción y acompañamiento vocacional durante toda la semana, con el objetivo de ayudar a los jóvenes a reconocer que sus vidas tienen un propósito y que Dios continúa llamándolos a vivir una vocación al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

La Semana Juvenil Vocacional culminará el domingo 8 de noviembre con el gran encuentro juvenil JAMAR 2026 (Juventud Arquidiocesana de la Mano con el Arzobispo), que reunirá a miles de jóvenes de las distintas parroquias, movimientos y comunidades eclesiales de la Arquidiócesis de Santo Domingo.

El encuentro se celebrará en el Colegio Loyola, de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., bajo el lema «Sin miedo a la santidad» (cf. 1 Pedro 1,15), y contará con la presencia de mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, así como de sacerdotes, religiosos, laicos y jóvenes de toda la arquidiócesis. También participarán el cantautor católico Pablo Martínez, otros artistas invitados y representantes de la diócesis de La Vega.

Programa de la Semana Juvenil Vocacional 2026

Lema: «Llamados por Amor» (1Jn 4,16).

– Domingo, 1 de noviembre: Celebración de misas vocacionales en todas las parroquias.

– Lunes, 2 de noviembre: Instagram Live «Pregúntale al sacerdote y a la religiosa», a través de la cuenta @pastoralvocacionalsd a las 7:30pm.

– Martes, 3 de noviembre: Participación en el programa «En Ruta», por Vida FM, a las 5:00 p.m.

– Miércoles, 4 de noviembre: Visita de seminaristas a las parroquias, a las 5:00 p. m., y Rosario Vocacional en Familia, a las 7:00

– Jueves, 5 de noviembre: Visita de seminaristas a centros educativos, a las 9:00 a.m., y adoración eucarística por las vocaciones en las parroquias.

– Viernes, 6 de noviembre: Visitas de seminaristas a centros educativos y encuentros vocacionales juveniles en las parroquias, a las 7:00 p. m.

– Sábado, 7 de noviembre: Acción pastoral por las vocaciones, a cargo de los Socios y Celadores de la Pastoral Vocacional.

– Domingo, 8 de noviembre: Gran encuentro juvenil JAMAR 2026, en el Colegio Loyola, bajo el lema «Sin miedo a la santidad» (cf. 1 Pedro 1,15), como actividad de clausura de la Semana Juvenil Vocacional.

JAMAR 2026: Juventud Arquidiocesana de la Mano con el Arzobispo

JAMAR es el gran encuentro anual de jóvenes de la Arquidiócesis de Santo Domingo, que en 2026 celebra su undécima edición. Es una jornada de fe, comunión, fraternidad y alegría cristiana en la que miles de jóvenes se reúnen junto a su arzobispo para celebrar su fe, compartir experiencias y renovar su compromiso con Jesucristo y con la Iglesia.

Bajo el lema «Sin miedo a la santidad», esta edición busca animar a los jóvenes a vivir su fe con valentía, reconociendo que la santidad es una llamada para todos y que puede hacerse realidad en la vida cotidiana. La jornada contará con momentos de animación, música, oración, testimonios y otras experiencias que favorecerán el encuentro con Dios y la fraternidad entre los participantes.

En esta ocasión, san Carlo Acutis será el patrono y modelo de santidad para los jóvenes, por su amor a la Eucaristía y su testimonio de fe en medio de los desafíos del mundo actual.

Más que un evento, JAMAR constituye una expresión de la comunión entre el arzobispo y la juventud arquidiocesana, así como una oportunidad para fortalecer la vida espiritual, impulsar el discernimiento vocacional y motivar a los jóvenes a ser discípulos misioneros y testigos del Evangelio en sus familias, parroquias y comunidades.

Con la celebración de la Semana Juvenil Vocacional y el gran encuentro JAMAR 2026, la Pastoral Vocacional reafirma su compromiso de acompañar a las nuevas generaciones en el descubrimiento de su vocación, ayudándolas a reconocer que Dios las llama por amor y que cada vida, independientemente de su historia o realidad, tiene un valor y una misión dentro de su plan.

​Para más información y material de prensa:

Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris

Santo Domingo Este, República Dominicana.

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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Parroquia San Simón Apóstol celebra fiestas patronales

 a parroquia San Simón Apóstol, de Villa Faro, de Santo Domingo Este, celebró sus fiestas patronales que culminaron con una eucaristía en la cual una docena de niños recibieron el sacramento del bautismo.

El oficio religioso fue celebrado por el párroco Roberto Peña Beato, de la orden Mercedarios Descalzos quien, en su homilía, habló de ese templo que se erigió en 1967 pero que comenzó a funcionar como parroquia el 28 de octubre de 1982.

También recordó a sus antecesores que pasaron por ahí en esos 44 años y afirmó que todos se han sacrificado y trabajado «para que hoy seamos lo que somos».

El padre Robert invitó a la felicidad a sacar espacio para comunicarse con Dios porque: «No se concibe un cristiano que no ore y ponga en manos de Dios sus planos y proyectos» —recalcó y recomendó hacerlo con fe, humildad y sencillez.

Durante las patronales se realizó una serie de actividades litúrgicas, sociales y recreativas, que incluyeron la administración del sacramento de la confirmación a cargo del obispo de la Diócesis Stella Marie monseñor Manuel Ruiz. También hubo un pasadía familiar en el cual los niños disfrutaron de juegos inflables y de otras atracciones.

​Para más información y material de prensa:

Oficina de Comunicación y Prensa, Diócesis Stella Maris

Santo Domingo Este, República Dominicana.

prensa.diocesisstellamaris@gmail.com

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Diócesis Stella Maris celebrará su primer aniversario de creación canónica

 CRÓNICA DE FE

dvasquezmorales@gmail.com

La jornada conmemorativa tendrá lugar el domingo 8 de noviembre, con una presentación artística a las 3:00 de la tarde y una Eucaristía presidida por monseñor Manuel Ruíz a las 5:00 P. M.

SANTO DOMINGO ESTE, República Dominicana.- La Diócesis Stella Maris, que comprende los municipios de Santo Domingo Este, San Antonio de Guerra y Boca Chica, se prepara para celebrar con alegría y espíritu de gratitud su primer aniversario de creación canónica, un acontecimiento significativo en la historia de esta Iglesia particular.

La diócesis fue creada canónicamente el 8 de noviembre de 2025, fecha en la que también fue ordenado su primer obispo, mons. Manuel Ruíz, llamado a acompañar y animar la misión evangelizadora de esta comunidad diocesana.

Al cumplirse el primer año de este acontecimiento, la Iglesia particular de Stella Maris se dispone a dar gracias a Dios por el camino recorrido, renovar su compromiso misionero y fortalecer los vínculos de comunión entre las parroquias, comunidades, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, agentes de pastoral y fieles laicos.

Las actividades conmemorativas se realizarán el domingo 8 de noviembre de 2026, en las instalaciones de la Catedral Stella Maris.

La programación comenzará a las 3:00 de la tarde con una presentación artística, como expresión de alegría y celebración por este primer año de vida diocesana. Posteriormente, a las 5:00 de la tarde, tendrá lugar la celebración de la Eucaristía, que será presidida por mons. Manuel Ruíz, obispo de Stella Maris.

Esta jornada constituye una oportunidad para que el Pueblo de Dios se reúna en torno al altar, eleve su acción de gracias al Señor y renueve su compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.

La celebración permitirá, además, reconocer el valor de la comunión eclesial y la corresponsabilidad de todos los bautizados en la construcción de una Iglesia cercana, participativa, misionera y comprometida con las realidades de las comunidades a las que sirve.

Con motivo de esta significativa fecha, la Diócesis Stella Maris invita cordialmente a los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas y fieles de sus 65 parroquias a participar en esta gran celebración diocesana, convocándolos a compartir como una sola familia la alegría de pertenecer a esta Iglesia particular.

La invitación se dirige a todas las comunidades parroquiales para que se unan a este acontecimiento de fe y fraternidad, fortaleciendo la identidad diocesana y renovando la conciencia que todos los bautizados tienen una misión que cumplir en la vida de la Iglesia.

Asimismo, se exhorta a los fieles a continuar orando por el crecimiento espiritual y pastoral de la diócesis, por el ministerio episcopal de mon. Manuel Ruíz, por sus sacerdotes y agentes de pastoral, y por todas las personas que, desde sus diferentes vocaciones y responsabilidades, trabajan al servicio de la evangelización.

Carta abierta a Radio Santa María: 70 años sembrando esperanza en la República Dominicana

100 años de misión: una Iglesia unida para anunciar a Cristo

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26/10/2026

PARROQUIA SAN JERÓNIMO EN COTUÍ CELEBRA LA CONFIRMACIÓN DE 101 NIÑOS, JÓVENES Y ADULTOS

 Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas administró el sacramento el jueves 22 de octubre, en la comunidad del barrio La Altagracia, Cotuí.

AIRE96FM | Cotuí, Sáncuez Ramírez. República Dominicana. La parroquia San Jerónimo, ubicada en el barrio La Altagracia, en el Municipio de Cotuí, celebró el pasado jueves 22 de octubre el Sacramento de la Confirmación, durante una jornada de fe en la que 101 niños, jóvenes y adultos recibieron este sacramento mediante la imposición de manos de mons. Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de La Vega.

La celebración constituyó un momento significativo para los confirmandos, sus familias y la comunidad parroquial, al representar un paso importante en el camino de crecimiento espiritual y maduración de la fe cristiana.

La comunidad está acompañada pastoralmente por el padre Tomás Florentino, párroco de San Jerónimo, quien, junto a los diáconos, los agentes de pastoral y catequistas, contribuye a la formación cristiana y al fortalecimiento de la vida comunitaria.

Por medio del Sacramento de la Confirmación, los bautizados reciben una gracia especial del Espíritu Santo que los fortalece para vivir y testimoniar su fe con mayor madurez y responsabilidad. Este sacramento, junto con el Bautismo y la Eucaristía, forma parte de la iniciación cristiana.

La Confirmación no representa simplemente el final de una etapa de catequesis, sino una invitación a profundizar en la relación personal con Jesucristo y a asumir con mayor conciencia la misión evangelizadora que corresponde a todos los miembros de la Iglesia.

Para los 101 confirmandos de la parroquia San Jerónimo, esta celebración representa una oportunidad para renovar su compromiso bautismal y poner sus talentos al servicio de sus familias, de la comunidad eclesial y de la sociedad dominicana.

La celebración resalta también la importancia de la catequesis y del acompañamiento pastoral en la formación de niños, jóvenes y adultos. La preparación para recibir los sacramentos forma parte de un proceso que debe continuar mediante la oración, la participación en la Eucaristía, la formación permanente y el servicio a los demás.

En este sentido, la comunidad parroquial está llamada a seguir ofreciendo espacios de encuentro y crecimiento espiritual, para que quienes han recibido la Confirmación encuentren en la Iglesia un lugar donde fortalecer su fe, descubrir sus dones y asumir responsabilidades dentro de la misión evangelizadora.

La recepción de este sacramento invita a los fieles a convertirse en testigos de Jesús en sus hogares, centros de estudio, lugares de trabajo y ambientes sociales. La fuerza del Espíritu Santo impulsa a los cristianos a vivir el Evangelio mediante acciones concretas de amor, solidaridad, justicia y servicio.

En el barrio La Altagracia, en Cotuí, esta celebración constituye una oportunidad para que la comunidad de San Jerónimo continúe creciendo en la fe y fortaleciendo su compromiso con una Iglesia viva, cercana y misionera.

Los 101 niños confirmados están llamados a hacer fructificar el don recibido, recordando que la fe cristiana no se limita a las palabras ni a las celebraciones litúrgicas, sino que se expresa en una vida coherente con las enseñanzas de Jesucristo.

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