Señor mío y Dios mío, gracias porque me dejas ver que hay esperanza, que todo lo que me genera complicaciones se puede cambiar, que hay motivos para continuar en la lucha y pensar que se puede seguir adelante sin bajar los brazos, te alabo, Padre, y levanto mis manos para recibir la fuerza que viene de lo Alto. Tengo la certeza en mi corazón que puedes ayudarme, porque lo has hecho antes, porque nunca me has dejado solo y cada vez que la tristeza se asoma, he visto tu actuar, no hay mal grande para Ti, no hay enfermedad que pueda contigo, porque eres Todopoderoso, porque a lo largo de la historia te has manifestado con grandes señales para mostrar que únicamente Tú, Señor, puedes darme la salvación.
Amén.
Por Alberto Linero Gómez✍

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